Ximo Puig, en el Palau de la Generalitat cuando anunció el adelanto electoral
Ximo Puig, en el Palau de la Generalitat cuando anunció el adelanto electoral - MIKEL PONCE
Política

Temor en el PSPV ante la tendencia de las encuestas que les otorgan una amplia victoria

Los socialistas se encuentran inquietos por el riesgo de desmovilización que puede sufrir su electorado por la confianza de los sondeos

VALENCIAActualizado:

Bien es sabido que los líderes políticos se afanan en restar importancia públicamente a las encuestas. Son una foto fija en un escenario totalmente volátil, con una buena bolsa de indecisos y con un alto porcentaje de personas que se decantan en los últimos días antes de los comicios por una opción u otra. Pero en privado, los estrategas de los partidos escrutan cada dato nuevo que aparece. Y los últimos no han gustado, al parecer, ni en el Palau de la Generalitat ni en el PSPV.

Según el sondeo de GAD 3 para Las Provincias de este pasado fin de semana, el PSPV ganaría las elecciones autonómicas del 28 de abril y la suma de los partidos de izquierdas permitiría reeditar el Pacto del Botánico y que Ximo Puig se mantuviera como jefe del Consell. Los socialistas se dispararían así de los 23 escaños actuales a los 33, pero a costa de sus socios de Gobierno. Compromís contaría con 13-14 diputados frente a los 19 de 2015 y Podemos caería hasta los 5-7 tras los 13 escaños de las anteriores autonómicas.

Lejos de insuflar ánimos estos posibles buenos resultados, se miran con preocupación puesto que la lectura es que suponen un riesgo de desmovilización del electorado. Puig decidió adelantar las elecciones valencianas para hacerlas coincidir con las generales precisamente con el cálculo de la participación. Tras la fuerte irrupción de Vox en los comicios andaluces, entendió que la siguiente cita electoral -con, además, la marca nacional del PSOE en alza- supondría una reacción de la izquierda ante el nuevo escenario que no se repetiría en mayo.

La tendencia que dibuja este último sondeo, sin embargo, causa temor entre los socialistas valencianos al creer que, si el electorado se confía y cala en él que el partido «va sobrado», no se movilizará en el mismo grado.

A ello se añade el descontento que provocan estos vaticinios entre sus socios, especialmente de Compromís, que se opuso radicalmente al adelanto electoral. La notable bajada de la coalición vendría a confirmar que ven recortadas sus expectativas como consecuencia de la falta de tirón por el anticipo.

La inquietud en el PSPV se transforma en contenida alegría en el PPCV. La encuesta les da 24 escaños, 7 menos que en 2015, y la suma con Ciudadanos y Vox no daría para gobernar. Pero justamente ese miedo a que vuelva a gobernar la izquierda es el que creen que puede ser el que active definitivamente a sus votantes.