Manolo Mata, tras la entrevista concedida a ABC
Manolo Mata, tras la entrevista concedida a ABC - MIKEL PONCE
Entrevista

Manolo Mata: «Veo muy mal los fichajes de independientes para las listas»

El portavoz del PSPV en las Cortes Valencianas y número dos del partido admite que el gran temor es convertirse en un paréntesis entre gobiernos del PP

VALENCIAActualizado:

Manolo Mata se ha convertido a lo largo de estos cuatro años en una de las figuras más destacadas de las Cortes Valencianas como portavoz del PSPV. Sus intervenciones en la tribuna de la Cámara y sus dotes negociadoras han llevado a buen puerto -y sin excesivos sobresaltos- importantes iniciativas y leyes junto con los socios de Gobierno, Compromís -la última, los presupuestos de 2019-. Tal vez porque ya se va conociendo su astucia en la vida parlamentaria, el también número dos del partido preferiría no repetir como síndic la próxima legislatura, aunque quiere seguir en el proyecto.

Ennumere brevemente los grandes logros y fracasos de esta legislatura.

El gran logro es la tranquilidad en la que nos movemos. Ahora se habla de cuestiones que tienen que ver con la gestión y no de otras cosas. Ya no salimos en los telediarios por corrupción ni generamos grandes bolas de deuda. Como logros concretos mencionaría la gran apuesta en Educación por recuperar los 6.000 maestros que estaban fuera del sistema, el hecho de tener una Renta Valenciana de Inclusión y que haya calado en toda España que estamos infrafinanciados. ¿Dónde nos hemos quedado tristes? En no haber conseguido ese modelo de financiación, que tardará mucho en lograrse porque se necesita un gran acuerdo de todas las comunidades autónomas; y en la reforma electoral, que fue un compromiso de todos los partidos y se ha frustrado.

¿Y la gestión sanitaria, que ha despertado tanta polémica, dónde la encasillaría?

Ha sido buena. Hay una apuesta clarísima por tener la tecnología más alta y los medicamentos más caros en hepatitis C y en oncología. La Sanidad siempre va a tener un problema de gestión de sus recursos porque son limitados y es injusto que, por ejemplo, en Cantabria o en La Rioja se puedan gastar mucho más dinero que nosotros. Siempre habrá listas de espera, pero somos pioneros en muchos aspectos. Lo importante es que vamos bien.

¿Y las reversiones también se han gestionado bien?

Las reversiones son la defensa de un modelo. Nosotros creemos que la Sanidad ha de ser pública y eso no debe tener ningún matiz porque el otro modelo es el privado. Todo el mundo puede usarlo, pero el problema es que alguien inventara un procedimiento extraño, que era pagar por pacientes en un ámbito territorial. Los trucos del sistema es lo que nunca se valora. Como hay libertad de elección, fichaban a gente joven con un problema menor que iba a tardar 30 años en ponerse enferma y la Administración iba pagando 700 euros cada mes. Todo ello con mecanismos de gestión discutibles. Nunca debió haberse entrado en este modelo de que entidades privadas gestionaran hospitales públicos y encima queriéndolo exportar.

¿Está contento con todos los posicionamientos del PSPV en las Cortes a lo largo de estos cuatro años aunque algunos no los compartiera del todo?

De lo que estoy contentísimo es de que no hayamos hecho nada que repugnara nuestro programa electoral. Y si he tenido alguna discusión, prevención o desazón por apoyar alguna medida siempre ha venido más de la esfera de Podemos que de la de Compromís. Fui escéptico con la Agencia Antifraude o con la ley de cuentas abiertas. Buscar situaciones ideales sin la debida reflexión nos lleva a escenarios complicados. Pero no por Compromís.

MIKEL PONCE
MIKEL PONCE

No le convencía mucho la ley de incompatibilidades de los altos cargos, que sí era de Compromís.

Luego se arregló. Se creaba una especie de casta funcionarial que no tenía nada que ver con la sociedad civil y eso era un horror. La gente que ejerce un servicio público perdiendo dinero sólo hace falta que encima esté excluido de todo. Eso hay que hacerlo con mucho cuidado.

Tampoco es mucho de su agrado la reforma de la ley de expresidentes, aunque ésta sí parte de Podemos.

Los expresidentes son lo más noble que tenemos, los eligen muchos valencianos. Les hacemos leyes para que sean incompatibles con todo. Aquí hemos tenido la mala suerte de que cuatro de los cinco estén en unos líos judiciales espectaculares. Pero no se les puede satanizar. Veo bien que estén en el Consell Jurídic Consultiu. El único que sigue allí es Francisco Camps seguramente a su pesar porque no tendrá fácil la reinserción en el mundo laboral.

¿Se modificará antes de que acabe la legislatura?

Hay un tema sobre el que medité, que es si hacemos constar expresamente en la ley que una condena firme por un delito te excluya de poder estar en el Consell Jurídic. Pero como creo que tendemos a complicar las cosas que son sencillas, resulta que como quien firma los decretos de adscripción a ese órgano es el presidente de la Generalitat, dudo que si a un expresidente le condenan, el nuevo le mantenga las prerrogativas. A veces nos enredamos a discutir sobre cosas que nunca se van a producir.

¿Pero se va a modificar o no?

Si finalmente se reabre, tendré la posición de introducir sólo esa pequeña modificación de la condena firme. Pero si no se reabre tampoco pasaría nada. No voy a hacer nada por impulsar eso porque no creo que le preocupe a la gente.

¿Cree que À Punt necesitaba más presupuesto?

No. À Punt creo que debe limitarse a gestionar lo que tiene, para bien o para mal.

¿Le ha buscado a Ximo Puig algún problema con sus negociaciones en las Cortes con el resto de grupos para leyes o propuestas?

Creo que no. Siempre le queda el recurso de decir: «Uy, ya sabéis cómo es Mata, que está como una cabra». Eso le debe ayudar en el día a día. Pienso que hemos hecho un buen equipo y si algo sale mal me puede echar la culpa.

¿Ha tenido absoluta libertad para decidir las posiciones de su grupo?

En ningún momento he sentido una presión que pudiera estar en contra de mis convicciones. Nunca he estado tanto tiempo en un sitio con mayor grado de libertad y de sintonía conmigo mismo.

¿Teme que el Gobierno actual de izquierdas sea un mero paréntesis entre gobiernos de derechas?

Claro que sí, es el gran temor. Pero no ahora, hace seis meses también. La volatilidad electoral es real y el elector se comporta como un consumidor. Decide en el último minuto y a veces por cuestiones emocionales sin hacer reflexiones globales.

¿Cómo se puede encauzar ese comportamiento?

Es muy difícil. No es un problema de la posverdad o de las fake news. Se está contruyendo un imaginario para que la gente esté enfadada y se sienta agredida, de modo que se ejerza un voto contra el sistema. Y ahora hay muchas opciones.

¿Ustedes no pueden hacer nada, por ejemplo a la hora de la campaña?

La campaña tiene que ser explicar la verdad. Decirle a la gente que vivimos en uno de los mejores países del mundo, donde hay menos desigualdad que en otros como EEUU o Alemania, donde la gente es libre. Hay que dejar el modo estreñido de hacer política. No se puede cuestionar todo. El otro día fui a una charla y en la puerta una señora me dijo que el adoctrinamiento catalanista en los colegios estaba muy mal. Le traté de explicar que los maestros eran los mismos que cuando gobernaba el PP y que no se levantan una mañana y dicen: «Ahora ha ganado la izquierda, me voy a adoctrinar». Asensatemos esto un poco.

A ustedes les acusan de catalanismo pero ustedes acusan al PP o Ciudadanos de estar en la extrema derecha. ¿Eso también hay que asensatarlo?

Eso lo dicen los grandes pensadores europeos, que el problema viene cuando la derecha tradicional coquetea con la extrema derecha. Yo sí que haría una llamada a todos los partidos a volver al origen, cuando se podía convivir tranquilamente. Nos falta tiempo para pensar.

En el último acto de Pedro Sánchez en Valencia no mencionó la financiación. ¿Qué opina?

Sánchez ha dicho lo que tenía que decir. Desde el minuto uno admitió que lo veía muy difícil. Las comunidades autónomas están en guerra entre ellas y, además, el movimiento antiautonomías es muy potente. La única solución es casar intereses contradictorios, como los que tienen las del norte con los nuestros.

¿Entonces dónde acaba este escenario?

Hoy es prácticamente imposible sumar a una amplia mayoría política.

«Me parece que Compromís nos hace un flaco favor elevando el tono para reclamar la financiación; hay que diferenciarse sin hacer daño»
Manolo Mata

Compromís ha elevado el tono a la hora de reclamar a su partido que actúe.

Me parece que nos hace un flaco favor a la hora de hacer un Botànic II. Hay que diferenciarse sin hacerse daño, pero también lo entiendo en clave de su debate interno a la hora de resolver las primarias. Cuando acaben creo que volveremos a la normalidad.

¿Cree, como sus compañeros de partido y sus socios de Gobierno, que el caso de la presunta financiación irregular de PSPV y Bloc es un montaje?

Creo que no hubo financiación irregular. Analizada la documentación, es imposible que una empresa pagara al partido sin nada a cambio. El PP aprovecha esto para decir que todos somos iguales. Nos ha llevado a una situación muy delicada. En dos juzgados de Madrid se han desmontado las contrataciones. Están forzando la verdad para llevarla hacia un camino.

¿Quién fuerza la verdad? ¿La juez y la Policía, que son los que han investigado?

La Policía seguro. Pepe Císcar tenía interés en que un determinado organismo de la Policía llevara ese caso. Lo que hace no es normal. La juez es una espectadora y manda elaborar un informe pericial a Hacienda con la mala suerte de que hay un perito que habla de leyes que ya no se aplican y de adjudicaciones extrañas. Cuando se ha analizado todo con cierta pausa se está archivando.

Entoces no le da credibilidad a nada de la investigación.

La apariencia de que eso puede haber ocurrido es real, por eso merece ser investigado. Pero esa apariencia no se va concretando en que haya un caso de corrupción.

La juez considera que sí podría haberlo habido.

Lo hace condicionada por un informe pericial que está mal hecho.

«La Policía fuerza la verdad en el caso de financiación del PSPV y el Bloc»
Manolo Mata

Usted fue uno de los pocos cargos del PSPV que felicitó a María José Catalá con cordialidad cuando se supo que iba a ser candidata a la alcaldía de Valencia por el PP.

Es que es lo normal. Cuando la gente con la que te llevas bien da esos pasos hay que felicitarla. Otra cosa es la discusión política.

Ximo Puig o Sandra Gómez no le recibieron así. ¿Piensa que se evidencia temor con esas reacciones?

No. Catalá es muy buena candidata, pero ya ha cometido muchos errores como decir que va a revertir carriles bici. El candidato puede aportar un plus pero pequeño.

A lo largo de la legislatura amagó con dejar la portavocía de las Cortes a raíz de la crisis del PSOE en 2016; trascendió que se planteaba aspirar a la alcaldía de Valencia; y, por último, se conoció su deseo de irse a Bruselas. ¿Hubo algo en serio de todo ello?

Dimití porque la situación era muy compleja. Mi secretario general y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, del cual soy el número dos, y yo apoyábamos a dos candidatos diferentes. Yo lo que no quería era meter en un lío a mi partido ni a Ximo porque prefería mantener la libertad de votar a quien yo quisiera. Respecto a la alcaldía de Valencia, hay mucha gente que piensa que podría haber sido un buen candidato, pero yo era escéptico con esa posibilidad y sí que creía que había que reconocer el trabajo que estaban haciendo los cinco concejales. Sandra Gómez ha evolucionado de una manera muy positiva estos años y pienso que merecía apoyo. Fui el primero que se lo dio. En cuanto a Bruselas, hace 30 años trabajé allí y probablemente tenga idealizado el «yo» de entonces. Es un lugar increíble para trabajar porque es donde se va a dar el gran debate de las ideas y estaría encantado de estar allí como lo estoy de estar aquí.

MIKEL PONCE
MIKEL PONCE

¿Qué aspiraciones políticas se le han pasado por la cabeza estos años?

Ninguna. No tengo ninguna. Mi relación con la política es la misma que tengo con el tabaco: me mata pero no puedo vivir sin ella. Los que están en primera línea de gestión para mí son héroes, es un sacrificio muy grande. Si llevo militando en el partido más de 40 años, no habré estado más de 6 ó 7 en cargo público.

¿Le veremos entonces como diputado raso en la próxima legislatura?

Es muy posible. Quiero seguir en el proyecto.

¿Esto de ser un alma libre le beneficia a nivel interno?

Lo que no entiendo es cómo alguien puede no ser un alma libre.

«Mi relación con la política es la misma que tengo con el tabaco: me mata pero no puedo vivir sin ella»
Manolo Mata

¿Cómo ve los fichajes de independientes para las listas?

Pues mal, muy mal la verdad.

Justifique su respuesta.

Militar en un partido político es un compromiso. Pagas por una cuota, dedicas mucho tiempo a convencer a otras personas de que hay proyectos que pueden cambiar la vida de la gente y es un esfuerzo que merece ser alabado. Nunca he conocido a alguien que venga de fuera de la política que haya conseguido un grado de reconocimiento global incuestionable. Al revés, es lo más difícil que hay. Yo como abogado he ganado pleitos importantes, he salido en el New York Times, he podido escribir... la actividad más complicada, con diferencia, es la política. Dime el empresario más exitoso de la Comunidad Valenciana y ponlo de presidente de la Generalitat. Sería un desastre, y él también lo sabe.

Pero su líder sin embargo sí que apuesta por ese tipo de perfiles.

Los presidentes y líderes de proyectos siempre quieren sumar y ejercer transversalidad. Demostrar que se nos adhiere gente que no forma parte de una estructura de partido. Pero eso tiene que ver con la devaluación de la política. Creo que la incorporación de independientes a cargos públicos no suele salir bien.

¿Entonces cómo valora la plataforma de apoyo a Ximo Puig que se está planeando?

No tengo datos al respecto, pero sí me gustaría que surgiera una plataforma de adhesión de la sociedad civil a un proyecto que encabeza Ximo Puig.

¿Piensa que la investigación de Jorge Rodríguez puede condicionar la campaña?

No. Jorge Rodríguez es muy buena persona y tuvo muy mala suerte tanto en su vida personal como política. Cuando se sepa bien lo que hay comprobaremos que no había ningún motivo para tomar la decisión que tomamos sobre él de hacerle dimitir como presidente de la Diputación.

«No me habrá escuchado a mí pedir la dimisión de cargos del PP como Alfredo Castelló o Eusebio Monzó»
Manolo Mata

¿Pedirán la dimisión de cargos del PP imputados?

Hay muchos imputados a los que no he pedido la dimisión. Es algo sobre lo que hay que hacer cierta pedagogía. Hay cargos del PP y del PSOE investigados en juzgados de cuaquier sitio. Hay actuaciones que son verosímilmente muy censurables políticamente y otras que no lo son tanto.

¿Por ejemplo?

No me habrá escuchado a mí pedir la dimisión de Alfredo Castelló o de Eusebio Monzó.

Es curioso que para ustedes tiendan a ser siempre más verosímiles los casos de corrupción que afectan al PP que los suyos.

Hay mil casos del PP y uno del PSOE. Al del PSOE le he dado muchas vueltas y no lo veo verosímil, y del PP a lo mejor veo 900 verosímiles y 100 que no.