Antonio Montiel, junto a Fabiola Meco y Antonio Estañ en las Cortes Valencianas
Antonio Montiel, junto a Fabiola Meco y Antonio Estañ en las Cortes Valencianas - ROBER SOLSONA
Política

El desgaste de Podemos se lleva por delante a su primer referente en la Comunidad Valenciana

Antonio Montiel renuncia a la política de partido y critica que el conflicto interno haya provocado que se pierdan el respeto

Los morados se enfrentan a una campaña que deberá saber encauzar su candidato autonómico ante los sondeos poco halagüeños

VALENCIAActualizado:

Las aspiraciones de asalto a los cielos que tenía Podemos en 2014 no augurarían, seguramente, la realidad que se encontrarían más de cuatro años después. Con una división profunda de la formación a nivel nacional, la situación en territorios como el valenciano también evidencia el desgaste sufrido a lo largo de estos años.

La última prueba de ello es la decisión comunicada este jueves por el diputado Antonio Montiel: renuncia a formar parte de cualquier lista para las próximas citas electorales y deja la política de partido. El descuelgue de Montiel no es el de cualquiera. Se trata de una de las personas que contribuyeron a la creación de Podemos en la Comunidad Valenciana y fue su secretario general y portavoz en el Parlamento autonómico. Al fin y al cabo, el primer referente en esta federación.

Cercano a la corriente de Íñigo Errejón -aunque las facciones entre él y Pablo Iglesias no han sido extrapolables al territorio valenciano-, se hizo a un lado en el llamado Vistalegre autonómico y no optó a liderar el partido. Lo hizo Fabiola Meco, persona de su máxima confianza. Finalmente, resultó vencedora la candidatura del actual líder, Antonio Estañ, quien durante meses se había mostrado crítico con la gestión orgánica de Montiel.

A partir de ese momento, su labor se ha centrado en las Cortes, siendo uno de los diputados más destacados del grupo por su participación en debates y comisiones, elaboración de leyes, presentación de iniciativas y labor de fiscalización al actual Consell del PSPV y Compromís que sustentan. Especialmente destacado ha sido su trabajo en las negociaciones de los presupuestos y en cuestiones como Educación o todo lo relativo a À Punt.

Las discrepancias internas en el grupo parlamentario han sido manifiestas a lo largo de este tiempo. Y Montiel pasó de ser la diana de los críticos a formar parte de este sector respecto a la actual dirección. En las primarias celebradas a finales del pasado año trató de romper, junto a la diputada Rosana Pastor, la lista oficialista de consenso que encabezaba Rubén Martínez Dalmau. Pero se quedó sin puesto asegurado.

Critica los «personalismos»

Después de todo este periplo, Montiel ha venido a anunciar que lo deja. Al menos, de momento. Seguirá como parlamentario las escasas semanas de legislatura que quedan y continuará en el partido como militante. Su decisión se debe, ha explicado, «al personalismo, los conflictos de egos y las familias». «Ni los tiempos ni Podemos son los de antes y creo que es urgente volver a una política de base y no de aparatos», ha remarcado.

En su opinión, «el estado permanente de conflicto interno» ha provocado que se hayan «perdido el respeto». «Ha sido triste la conversión de Podemos poco a poco en un partido tradicional. Cada vez nos parecemos más a un tipo de organización que no era la que nosotros queríamos representar. Volvemos a ser una vanguardia izquierdista al viejo estilo en el que hemos perdido la conexión con los colectivos sociales y ahora miramos a los movimientos desde fuera como dirigentes y no como participantes», ha subrayado.

El diputado ha opinado sobre el conflicto en Madrid. A su juicio, buscar una candidatura como la de Manuela Carmena era «buena», pero se ha mostrado contrario a la forma en la que se ha planteado. Tampoco cree que la reacción de Pablo Iglesias haya sido la adecuada. «Empiezo a estar cansado de los personalismos de unos y de otros. Esto no era para lo que veníamos. No podemos estar todo el día hablando de nosotros mismos en clave Errejón o Iglesias. La gente se merecía otra cosa», ha considerado.

Montiel no participará en la campaña electoral y cree que hay que hacer un llamamiento a la movilización de la gente de izquierdas, pero no necesariamente para que su voto vaya a Podemos. «Tenemos que construir una mayoría social progresista, incidiendo en la importancia de la unidad de la izquierda», ha comentado.

Ha admitido igualmente que no es «optimista» sobre los resultados electorales y que su «futuro inmediato» pasa por pedir el reingreso en la administración -en la que trabajaba antes de entrar en política- y volver al activismo social. Preguntado sobre si aceptaría algún cargo del futuro Gobierno autonómico, se ha ceñido a indicar que «hay que tomarse un tiempo» y que no sabe «lo que le espera» en un futuro.

La determinación le ha sido comunicada tanto a Estañ como a Dalmau previamente sin encontrar peticiones de que se quedara. Fuentes de la formación entienden que es «una pena» que haya elegido «poner en lugar secundario todo el trabajo que ha hecho». En un comunicado oficial, el partido ha asegurado que respeta su decisión y le ha agradecido la labor realizada.

«Escampada» en el grupo

El gesto de Montiel no es el único que evidencia el desgaste que vive la marca. El propio Estañ no se ha presentado en listas, al igual que otros destacados parlamentarios como Fabiola Meco o David Torres. Una «escampada» en el grupo parlamentario que ha provocado que sean escasas caras las que mantendrán la próxima legislatura.

Con este escenario y ante los sondeos poco halagüeños, el reto de los morados para ahora por saber encauzar su campaña electoral de la mano de Rubén Martínez Dalmau. Casi superado el escollo del pacto con Esquerra Unida, el candidato a la Generalitat deberá trabajar para hacer frente a su escaso grado de conocimiento y aumentar exponencialmente su presencia en el territorio valenciano.