Guillem Bertomeu - Lletraferit

Es el centro, no lo olvidemos (II parte)

«A la extrema derecha ni agua, ante eso el votante de centro huye y se ha notado.»

Guillem Bertomeu
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Por primera vez en mucho tiempo he vivido la campaña electoral más allá de la barrera. Como parte de esa mayoría de masa social que vive su día a día de manera normal y solo sabe que se está en campaña por la tabarra mediática y algún cartel en una farola o en la trasera de un autobús. Tal actitud me ha servido para, de manera sosegada, sin filias ni fobias, analizar otras perspectivas, escuchar a todas las formaciones y vislumbrar luces y sombras de la forma de hacer política de hoy.

El centro derecha representado por el Partido Popular español en general, y el valenciano en particular, han sido los grandes derrotados de la contienda. El PPCV tiene que quitarse el “complejo” del catalanismo de una vez por todas. Cuarenta años después no puede seguir con las mismas soflamas naftalínicas más típicas de los años 80. Tal complejo le hace muchas veces ir a rebufo del “aquelarre” de Vox, como lo definió el amigo y compañero periodista Víctor Romero, donde su argumentario más allá del claim patriótico, no tiene más fondo. El discurso de VOX es un discurso en sentido de ir a la contra, el típico antiestablishment que está de moda ahora en la derecha, más que propositivo de acciones concretas para los valencianos….que de eso no hay más bien nada.

Hace ya un par de semanas hacía una apelación a que los populares han olvidado el centro político, dejando ese espacio a la coalición naranja e incluso a los socialistas. El último llamamiento ofreciendo a Vox entrar incluso al Gobierno de España fue un suicidio político. A la extrema derecha ni agua, ante eso el votante de centro huye y se ha notado.

Imagen del mitn del líder de Vox, Santiago Abascal, en Valencia
Imagen del mitn del líder de Vox, Santiago Abascal, en Valencia - ROBER SOLSONA

Otro de los problemas que se han evidenciado es que la realidad que se vive dentro del Parlamento, en los despachos y en las sedes y en los grupos de whatshap de la militancia, es muchas veces irreal. La sociedad civil va por un camino y la política por otra. El discurso tan manido y cansino de “queremos ser valencianos de primera que catalanes de segunda” sinceramente es vivir en el día de la marmota. Ninguna formación seria valenciana contempla tal situación, ni en los propios catalanes se les intuye, ya tienen bastante con lo que tienen. Ni la CUP tiene implantación por nuestros lares y el voto que pueda tener la federación valenciana de Esquerra cabe en un autobús, poco más de 1.000 sufragios. Que se haga ver el Partido Popular cómo está siendo su sangría de apoyos en Catalunya y País Vasco, habiendo casi desaparecido en ambas comunidades que suman ocho millones de habitantes, por mantener un discurso fuera de la mayoría social.

Cansa el tema catalán, la realidad española es diversa, variada y la componen 17 autonomías. Por su parte, la realidad valenciana tiene que tener tanto una particularidad como un discurso sólido propio y no tiene ni que mirar ni al norte ni a la meseta. Se podría decir también, “queremos ser valencianos de primera que madrileños de segunda”. ¿Cómo sentiría eso?.... Isabel Bonig planeó en 2015 la idea de una UPN valenciana, no encuentro mejor momento para retomarla.

En los debates en la televisión pública valenciana, sobre todo el de los candidatos a Congreso y Senado, los populares no bajaron a tratar los temas transcendentales que incumben a los valencianos. Todo eran “amenazas” de argumentario nacional. No se habló de infraestructuras, siguen pasando los años y no tenemos Corredor Mediterráneo gobierne quien gobierne. No se mencionó ninguna política de expansión portuaria Valencia-Alicante, nada del tren de la costa, ni una palabra de ser un referente de acogida de grandes empresas, cero acciones concretas contra la despoblación interior y estos son solo algunos simples ejemplos de una lista interminables de cosas que sí que nos preocupan al ciudadano de a pie….una pena, de verdad.

Se ha perdido más de dos tercios del apoyo que se obtuvo en 2011. Es tiempo de autocrítica y de ofrecer algo nuevo. Fuera complejos o en menos de un mes veremos cómo queda esta segunda revalida.

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