La Generalitat improvisó en dicimebre internar a los «mena» en este centro educativo de Castelldefels
La Generalitat improvisó en dicimebre internar a los «mena» en este centro educativo de Castelldefels - EFE

Dos docenas de encapuchados asaltan un centro de menores extranjeros en Barcelona

El ataque de un grupo de jóvenes de entre 17 y 24 años de Castelldefels acaba con dos educadores y un menor extranjero herido

La Generalitat improvisó en diciembre alojar de forma provisional a esos «menas» en el albergue educativo de Can Canxo

BarcelonaActualizado:

Un grupo de encapuchados asaltó la noche del sábado un centro de menores extranjeros no acompañados –conocidos como «menas»– de Castelldefels (Barcelona). Dos docenas de jóvenes de la localidad agredieron a dos educadores –heridos leves– y a un interno, que tuvo que ser trasladado a un hospital pero sin lesiones de gravedad. Si no hubo más víctimas fue por la intervención del equipo de profesionales del centro. También causaron desperfectos en el mobiliario.

El ataque al centro Cal Ganxo, ubicado en la montaña pero muy cercano al centro de Castelldefels, fue precedido de enfrentamientos previos entre jóvenes de Castelldefels de entre 17 y 24 años y estos menores extranjeros. Las peleas eran habituales pero no llegaban a mayores, según fuentes consultadas por ABC. El mismo sábado por la noche hubo tensión y discusiones entre un grupo de «menas» y jóvenes de la localidad en una zona al aire libre donde habitualmente hacen botellón.

Según fuentes policiales, todo apunta a que los menores extranjeros lanzaron piedras contra los jóvenes y hacia sus coches, con lo que estos decidieron tomar la justicia por su mano y asaltar el albergue donde los «menas» viven desde el pasado mes de diciembre. El testimonio a «El País» una de las participantes en el ataque apuntala esta versión. «Como no nos hace caso ni Dios, fuimos a plantarnos», explica C.M., de 23 años. «Te piden un cigarro o un porro, y, si no lo das, rayan o te dan una patada en el coche», justifica esta joven.

Los incidentes no se quedaron ahí. La tarde del domingo, sobre las seis, varios miembros del mismo grupo asaltante volvieron a concentrarse ante las puertas del albergue con «actitud agresiva», según los Mossos, que desplazaron al lugar un contingente de orden público. Este segundo episodio en dos días no llegó a mayores.

La tensión entre jóvenes de la localidad y los «menas» se ha incrementado en las últimas semanas. Estos menores vivían en Cal Ganxo desde diciembre, hasta que hoy lunes han sido trasladados a otro centro. El cambio ya estaba previsto, aunque los acontecimientos del sábado lo han precipitado. Y es que el internamiento de estos menores en Cal Ganxo era «transitorio» y «de urgencia», pues este albergue, propiedad del Ayuntamiento y dedicado a la formación medioambiental, no está ni destinado ni acondicionado para ello. Llevarlos allí fue una decisión «unilateral» de la Generalitat por cuestiones de necesidad, pese a que las infraestructuras no reúnen las «condiciones adecuadas», según ha explicado hoy la alcaldesa deCastelldefels, la socialistas María Miranda. Aunque los menores iban a estar un mes en Cal Ganxo, su estancia en estas instalaciones se fue alargando. Eso sí, ya antes del episodio del sábado la Generalitat tenía decidido que el próximo viernes se haría el traslado. Finalmente se ha acelerado por estos acontecimientos del sábado.

¿Ha sido el asalto a este centro de menores extranjeros un ataque xenófobo? De momento, los Mossos no lo encuadran dentro de un hipotético delito de odio, a la espera de ver cómo evolucionan las investigaciones. La misma alcaldesa ha pedido «cautela» antes de cualificar los hechos. Reclama «responsabilidad» para esquivar discursos xenófobos y niega que la llegada de los «menas» haya implicado un incremento de los delitos en la localidad. También ha anunciado que el Ayuntamiento se personará como acusación particular si la investigación concluye que tras el ataque hay una motivación racista. Y, como acusación particular ante estos «graves incidentes», tiene previsto personarse la Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado, que hoy lunes ha cargado también contra la «parquedad» de medios y la «nula implicación realista» de las administraciones en esta problemática.

Respuesta de la Generalitat

El ataque del sábado al albergue que acogió «de urgencia» a estos «menas», y cuya estancia se prolongó mucho más de los previsto, vuelve a poner el foco sobre la gestión de la Generalitat en la acogida de menores inmigrantes extranjeros no acompañados. La saturación de unos centros que se encuentran desbordados obligó hace unos meses incluso a que los menores tuvieran que dormir en comisarías de los Mossos d’Esquadra.

El secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía de la Generalitat, Oriol Amorós se ha justificado alegando el volumen de «menas» que han llegado en los últimos meses. «Hemos tenido que hacer frente a una situación que nunca habíamos vivido (...) nunca antes habíamos tenido que acoger a más de 3.000 menores, que merecen una protección especial», ha explicado. Pese a este episodio de Castelldefels, Amorós considera que la gestión de la acogida de los menores que hasta ayer estaban en este albergue se hizo bien. Considera que es un incidente aislado: «Hay centenares de centros en Cataluña con una gran colaboración con su entorno».

Segundo ataque en cuatro días

Cuando las dos docenas de encapuchados asaltaron el sábado por la noche el albergue de Castelldefels, solo habían pasado cuatro días desde que el martes anterior un hombre accediera armado con un machete a otro centro de tutela de menores extranjeros en lqa población barcelonesa de Canet de Mar.

Este individuo, que entró en el albergue con la intención de atacar a los jóvenes, fue detenido por agentes de la Policía Local, alertados por trabajadores del centro. No era el primer incidente en la localidad desde que en noviembre abriese este albergue en la localidad que acoge a unos 50 menores. En febrero un grupo de vecinos se concentró ante el Consistorio municipal en protesta porque, según ellos, la inseguridad local se ha disparado tras abrir este centro.