Tasa turística, una mala propina
Los turistas han de abonar desde ayer una nueva tasa por pernoctación - yolanda cardo

Tasa turística, una mala propina

Los hoteles catalanes, y sus clientes, aceptan, entre enfadados y resignados, la imposición de un nuevo impuesto

ana luisa islas
barcelona Actualizado:

Desde que hace un par de años se comenzó a barajar la idea de imponer una tasa turística a los visitantes de Cataluña, el Gremi d’Hotels de Barcelona se ha pronunciado en contra de esta medida, que encarece la estancia en la ciudad, restándole competitividad con respecto a otros destinos. Muy a su pesar, la tasa entró en vigor ayer, y por tanto se cobra desde hoy. En los últimos días el presidente del Gremi, Jordi Clos, no ha querido volver a tocar el tema con los medios, si bien en marzo dejó claro que la asociación «no está de acuerdo con la aplicación del impuesto», pero está «del lado del gobierno porque es lo que toca en un momento de crisis».

La mayoría de los hoteles consultados por este diario han informado ya sobre la tasa a los clientes que reservaron con antelación, para evitar problemas. «Aún así, habrá algunos que no se den por enterados, por lo que esperamos incidencias que resolver», explica Inés Vázquez, portavoz de la cadena Condes de Barcelona. Esta cadena, así como el Hotel W, han configurado sus sistemas informáticos para que al entregar la factura se desglose claramente la cantidad que se les está cobrando por día del «impuesto de la ciudad» o tasa turística (city tax), aunque de hecho la tasa sea autonómica.

Más cargas tras el IVA

Los hoteleros, que ya han asumido muchos de ellos el IVA a cuenta de sus beneficios, rehúsan pagar también este impuesto, por lo que han preferido clarificar a los clientes de qué se trata. Algunos de los viajeros que han pagado su viaje con antelación, tendrán que desembolsar la nueva tasa al final de su estancia directamente en los locales. Para evitar lo anterior, algunas agencias de viaje han pagado por adelantado el impuesto, explica Vázquez.

Desde el Majestic Hotel Group, que engloba al Majestic y el Murmuri, entre otros, explican que prefieren hacer el cargo a la salida de los clientes, pues «si lo cobramos por adelantado y después avanzan su partida, deberíamos hacer abonos y esto es siempre más complicado», explica Santiago Martín, su director de Marketing y Comunicación.

En los hoteles Pullitzer y Regina, por su parte, sí que asumirán algunas de las tasas. «Los clientes que ya están alojados en el hotel y cuya estancia se alargue algunos días más allá de hoy no se les cobrará», apuntan desde el grupo.

En general, el sector se muestra preocupado, pues a pesar del esfuerzo conjunto de mantener los precios bajos, los impuestos los están obligando a subir precios. «La tasa perjudica a nuestros clientes y a nosotros. Los clientes se quedan con la imagen negativa del cobro. Es algo que nos penaliza», agregó Vázquez, del grupo Condes de Barcelona.

A pesar de las caras largas del sector, hay quienes miran con buenos ojos al impuesto. Oscar Casanovas, profesor de derecho y política turística del CETT (Escuela de Turismo adscrita a la UB) explicaba en julio en una mesa redonda sobre turismo e impuestos que «la tasa debe contribuir a resolver los problemas de financiación que afectan a un destino turístico como Barcelona, que atiende a casi el doble o más de su población».