La consejera de Sanidad, Verónica Casado
La consejera de Sanidad, Verónica Casado - F. HERAS
ENTREVISTA

Verónica Casado: «No voy a cerrar consultorios rurales sino a proponer la atención sanitaria a la demanda»

La consejera de Sanidad defiende el «altísimo nivel» del sistema público sanitario, un modelo que se puede mantener «si tenemos mejor financiación autonómica y aumentamos la eficiencia»

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Hace poco más de dos meses colgó el fonendoscopio y se despidió de sus pacientes del centro de salud de Parquesol (Valladolid) para coger las riendas de la Consejería de Sanidad. «Es un reto», reconoce quien ostenta el título de «Mejor Médica de Familia del Mundo». Tal vez por eso, porque conoce el sistema desde dentro, tiene muy claro lo que quiere hacer y no se amedrenta ante un escenario económico que pone muchas trabas a su labor. En la mesa de reuniones de su despacho, dos mapas de Castilla yLeón, en los que los colores advierten del nivel de dificultad de cada zona, marcan la ruta a seguir en los próximos meses, al mismo tiempo que intenta resolver los frentes que se abren cada día.

—El jueves comió el mismo menú con los sanitarios de urgencias en el centro de Parquesol (Valladolid). ¿Qué le pareció?

—Me gustó. Había muchas cosas. Comí una ensalada griega, un arroz y estaban las dos cosas perfectas. La fruta estaba fresca.

—¿Le sorprendió la denuncia sobre el mal estado de los alimentos?

—Ya había un runrún en contra de la línea fría, pero lo cierto es que es la establecida en los comedores escolares y funciona. También está en el hospital de Zamora y creo que con un poco de tiempo y el compromiso de la empresa las deficiencias que se han encontrado se podrán resolver.

—De momento, ¿ no hay cambios?

—Hay un contrato firmado para cinco años. Si viésemos que no funciona... pero la idea es seguir adelante.

—Ya se ha desplazado por las provincias y a centros de salud para conocer sus problemas. ¿A qué conclusión ha llegado?

—Pues que tenemos dos problemas importantes: uno, la financiación, y dos, el déficit de profesionales. Ha habido un problema importante de planificación prospectiva y nos hemos encontrado con que tenemos diez especialidades con déficit. Hay problemas para conseguir médicos de familia, traumatólogos, ginecólogos, dermatólogos... Tenemos dificultades sobre todo en los hospitales pequeños. Hay zonas en las que los problemas son más acuciantes, como Burgos, El Bierzo o Soria.

—¿La situación es peor de lo que esperaba?

—No. La envergadura de la deuda sí es peor, pero en general he venido a la Consejería sabiendo la cantidad de problemas que hay. Sabía el grado de dificultad de este departamento, pero también sé que es un tema apasionante y es el momento de intentar reconducirlo.

—No ha elegido el mejor momento para ser consejera de Sanidad.

—Bueno, no es buen momento pero es apasionante. Hay problemas por todos los lados, aunque sabía a lo que venía y no me he llevado grandes sorpresas. La gran ventaja es que conozco el sector y eso ayuda.

—¿Y cree que se pueden solucionar las dos dificultades: falta de financiación y déficit de médicos?

—El tema de la financiación tiene que ser una decisión estatal. La primera reflexión es si estamos dedicando a nuestra sanidad pública el porcentaje que necesita. También hay que ver si la financiación autonómica es la adecuada porque nosotros tenemos una serie de determinantes como son la enorme dispersión y el envejecimiento de la población. En cuanto a los profesionales, hay que hacer una planificación prospectiva y estamos en ello. Trabajamos en todas las áreas para intentar aumentar el número de plazas acreditadas y especialidades en formación para poder taponar el déficit. El problema lo tenemos hoy, pero se va a empeorar en cinco o diez años.

—El sistema público sanitario tal y como está, ¿es viable?

—Debería de serlo. Hay que conseguir entre todos un sistema de referencia a nivel internacional. Nuestra atención sanitaria es de altísimo nivel y tenemos la obligación moral de conseguir mantener este sistema.

—Pero la pregunta es si se va a poder mantener.

—No lo sé. Depende de las decisiones que tomemos. Si decidimos tener una mejor financiación autonómica y hacemos más gestión interna para detectar bolsas de ineficiencia y mejorar, entonces sí puede ser sostenible.

«No es un buen momento para asumir la Consejería, pero es apasionante. Hay problemas pero sabía a lo que venía»

—Usted se niega a hablar del cierre de consultorios en el medio rural.

—Es que no pienso cerrarlos

—Entonces, ¿cuál es su propuesta?

—Donde no hay déficit de profesionales es en el medio rural. El problema que tenemos es la enorme dispersión. En el medio urbano sí tenemos falta de médicos de familia porque hay cupos de 1.500 y 1.600 tarjetas con profesionales que ven 40 y 50 pacientes diarios. En los pueblos tenemos hasta tres y cuatro médicos y enfermeros más por habitante. El tema es de ordenación. Hay que ordenar para que los sanitarios hagan más trabajo clínico y no tanto de movimiento. Estamos analizando cada zona porque no tenemos una receta común para todas ya que no tienen nada que ver unas con otras. Ya hemos iniciado y está bastante avanzado un análisis zona por zona de los problemas que tenemos. Lo más complejo es la atención continuada. Tenemos un 53 por ciento de estos puntos sanitarios que atienden cero o un paciente por la noche. La atención la tenemos que mantener, pero hay que ver con qué fórmulas, desde el 112, como se hace con emergencias... Lo que no se puede es tener a dos trabajadores por la noche para no atender a nadie porque luego tienen un descanso posguardia. Esa organización no la podemos mantener.

—Pero al final hablamos de pequeños consultorios cuya poca actividad se trasladaría a otros centros.

—Trasladar esa atención a otro lugar, mejorar mucho las comunicaciones, que nuestros profesionales tengan conectividad... Se trata de organizar mejor la atención porque eso sí que es insostenible. Pero no voy a cerrar un espacio que ya tengo abierto y puedo usar si tengo un aviso en esa zona (vamos a extender la cita previa a todos los sitios). Lo que no puede ser es que en pleno invierno un médico vaya a un punto porque toca, está una hora esperando y no hay nadie. Estamos hablando de atención a la demanda y de atención programada. Pero lo que no voy a hacer nunca es sustituir a los médicos por enfermeras, pero sí quiero potenciar la enfermería, sobre todo en el campo de los cuidados, y que sea más visible.

—La radioterapia en Ávila sigue sin fecha.

—Fue un compromiso que se adquirió y quiero llevarlo a cabo. Va a ser sí o sí. Vamos a ver si podemos acotar los tiempos y poner procesos en paralelo.

—Mójese y dé un plazo.

—En tu casa, cuando tienes que hacer una obra y tienen que entrar los albañiles, los fontaneros... Te gustaría que estuviese lo antes posible, pero depende de muchas cosas. A mí me gusta mucho mojarme pero no puedo mentir.

—¿Le han llamado ya al orden porque su consejería es la principal responsable de que aumente el déficit?

—No, todo lo contrario. Lo que sí me pueden pedir, y estoy en ello, es mejorar la eficiencia y detectar bolsas de ineficiencia para corregirlas. Pero nada se puede decir, por ejemplo, de los 308 millones de euros que nos tenemos que gastar en 40 medicamentos para el cáncer, el parkinson.... El dinero que se gasta en sanidad y el déficit está muy bien documentado.

«No podemos mantener a dos sanitarios en un consultorio para no atender a nadie porque luego tienen el descanso posguardia»

—La Junta está elaborando un plan de ajustes. ¿Ya ha metido la tijera en alguna partida?

—En las bolsas de ineficiencia. Donde detectemos que hay cosas que podemos hacer. Por ejemplo, en las listas de espera. Una de las pretensiones es hacer una Atención Primaria más potente porque así es fácil que tengas una secundaria y una terciaria que también lo sean.

—Ciudadanos pidió en el nuevo Gobierno la Consejería de Sanidad con intención de «darle la vuelta» para mejorarla. ¿La realidad les ha frenado?

—No, seguimos en ello. Hay una realidad que es difícil porque hay una organización y una dinámica de mucho tiempo. Y hay muchos profesionales que están deseando que se hagan cosas. Necesitan que les impliquemos en muchos procesos. Hay que escucharles.

—¿Ya ha comenzado con la reordenación de la Atención Primaria?

—Sí. Estamos estudiando zona por zona, viendo cómo podemos incorporar a los profesionales de área para mejorar los cupos del medio urbano, cómo mantenerlos para que la atención continuada se garantice.

—Las listas de espera...

—Las esperas. Me preocupa la espera, no la lista de espera, que es una herramienta que tiene que estar a su servicio. La espera quirúrgica ha mejorado mucho aunque es mejorable. Las de pruebas diagnósticas y consultas externas son las que ahora nos preocupan.

—¿Se asustó cuando vio que era mayor de lo que aparecía reflejado?

—No, porque lo conocía. Cuando eres médico de familia y un paciente te dicen que tiene una consulta para dentro de un año y luego ves las listas de espera te das cuenta de que algo no cuadra.