La entrega de contraetiquetas de vinos de calidad de Castilla y León cae por la mala cosecha de 2017
La entrega de contraetiquetas de vinos de calidad de Castilla y León cae por la mala cosecha de 2017 - ICAL

La mala cosecha de 2017 pasa factura: las DO venden 27 millones de botellas menos

Ribera del Duero expide 18,4 millones de etiquetas menos y las ventas de vino de Rueda caen por encima del 10 por ciento

VALLADOLIDActualizado:

El récord de ventas marcado por el techo alcanzado con cerca de 222 millones de contraetiquetas entregadas al cerrar 2017 por las denominaciones de origen vitivinícolas de Castilla y León permitió enjugar en parte el disgusto prácticamente generalizado en las trece figuras de calidad por una mala cosecha, lastrada por las extremas condiciones meteorológicas de ese año de pertinaz sequía y fuertes heladas cuando las uvas empezaban a asomar. Pero en 2018 «han pagado» las consecuencias de esa limitada producción. El stock más reducido, condicionado por la menor disponibilidad de materia prima, ha condicionado la actividad de los consejos reguladores a la hora de expedir las tirillas que acreditan los caldos amparados por un marchamo de calidad que salen de las bodegas.

Más de 27 millones de contraetiquetas menos han entregado si se comparan con los datos la plusmarca del ejercicio anterior. Es el balance que arroja el pasado ejercicio, en el que sólo entre las dos principales denominaciones de origen -Ribera del Duero y Rueda- la estadística refleja que entregaron 28 millones de contraetiquetas menos. Una caída que lastra el balance total, pese a que no todos los consejos reguladores han aprobado ya los balances.

Y es que entre la figura de calidad más grande de la Comunidad y la reina de los blancos acaparan más de una octava parte de las ventas de las DO de Castilla y León. De hecho, de los más de 222 millones de contraetiquetas del récord de 2017, el 85% (189,5 millones) correspondieron a Ribera y Rueda, mientras que los otros 32,5 millones los sumaron entre las otras once. Y un año antes, cuando también se había alcanzado otro techo histórico con 206 millones de tirillas expedidos por las entonces doce denominaciones, más de 177 millones (86%) correspondieron a estas dos.

En esta ocasión, los balances también son notables, pero no llegan a los sobresalientes de los ejercicios inmediatamente precedentes. En Ribera del Duero, la entrega de contraetiquetas supero los 79,4 millones en 2018, situándose en un nivel similar a 2013, lo que supone un freno a los paulatinos aumentos registrados por esta veterana DO, que también en 2009, en plena crisis económica, acusó una bajada. Son unos 18,4 millones de tirillas menos expedidos por el Consejo Regulador tras la plusmarca anotada en 2017, cuando se rebasaron los 97,8 millones, pulverizando así la ya notable cuantía de cerca de 92 millones anotada en 2019.

Una caída del 18,8 por ciento que según el presidente de esta denominación con cerca de 300 bodegas, Enrique Pascual, entra «dentro de lo previsible» como consecuencia de la corta cosecha recogida en 2017 debido fundamentalmente a la fuerte helada de abril de ese año: fue menos de la mitad que la histórica de 2016, pasando de más de 133 millones de kilos de uva a unos 55,22 millones salidos de las más de 8.200 hectáreas de cepas, donde el tinto ese el rey.

Prueba de esa relación directa entre la meteorología adversa y la caída en las ventas es que «donde más se ha perdido ha sido entre los vinos jóvenes» ya que «no había vino que vender», subrayó Pascual. Así, mientras en los vinos de guarda, que requieren más tiempo en barrica y salen de uvas de cosechas anteriores, la bajada ha sido más moderada, en los rosados y sobre todo en los clasificados como genéricos (engloban los tinto joven y joven roble) se acumula el desplome. Cierto es que las cifras de los reservas y gran reserva son inferiores a las del ejercicio previo, pero destaca el paso de las más de 69,25 millones de contraetiquetas de los jóvenes en 2017 a los poco más de 53,71. Son unos 15,5 millones menos, acumulando el 84 por ciento de la mengua. En los rosados, la bajada también ha sido significativa, quedándose en menos de la mitad: de más de dos millones de tirillas expedidas por el Consejo Regulador de Ribera del Duero a menos de 960.000.

Con la vitola de ser la denominación de origen de vino blanco «preferida por los españoles» cerró el pasado ejercicio Rueda que, aún así, también acusó el descenso en un 25 por ciento de la producción de materia prima en el año anterior: algo más de 83,6 millones de kilos de uva, lejos de los más de 111,5 de un año antes. Aún así, desde el Consejo Regulador valoran como «muy satisfactorias» las cifras «tras un año complicado para el sector» tras las inclemencias de un 2017 difícil de olvidar. Y es que, subraya, mientras la cosecha fue una cuarta parte inferior, las ventas «sólo han descendido un 10,5 por ciento» gracias «a la apuesta de los consumidores» los Rueda. Así, las tirillas puestas sobre las botellas han sobrepasado ligeramente los 82 millones, lo que supone unos 9,64 millones menos respecto a las más de 91,7 del ejercicio previo.

«Es muy gratificante comprobar que los consumidores continúan apostando por la DO Rueda», destaca su presidenta, Carmen San Martín.

En el quinteto de grandes denominaciones -acaparan más del 95% de las ventas de vinos de calidad de Castilla y León-, la cuarta en volumen es Bierzo. «Tres años consecutivos de importantes mermas en la producción de uva a causa de la climatología» han pasado factura a la producción de las bodegas. La de 2017 fue casi un 32% inferior a la ya menguada de 2016, con poco más de nueve millones de kilos vendimiados. Y eso ha motivado que el Consejo Regulador imprimiese el pasado año casi 8,16 millones de contraetiquetas, un 12 por ciento menos que los 9,2 de los doce meses previos (casi un millón menos), frenando el crecimiento sostenido en los últimos ejercicios. A ello se suma la «salida voluntaria» de un una de las marcas y el «descenso de la actividad comercial» en Estados Unidos y Asia por el «ajuste presupuestario para hacer frente a la nueva normativa europea».

Desde el Consejo Regulador, su presidenta, Misericordia Bello, advierte de que su actividad está sujeta al clima y tras «seis campañas consecutivas batiendo récords, una bajada puntual no nos preocupa», sobre todo teniendo en cuenta que se debe a «factores exógenos y puntuales», además de valorar que el incremento «notable» logrado en el precio medio de la uva del Bierzo.

En Cigales, especializada en rosados, las cifras se mantienen, según el Consejo Regulador, en números similares a los del año precedente, con unos cuatro millones de marchamos de calidad expedidos.

Toro, la excepción

En un panorama generalizado de bajadas, hay excepciones, como la de Toro, también parte de ese quinteto de principales de DO. Aunque la cosecha de 2017 menguó en un 34% (se quedó en menos de 15,8 millones de kilos de uva certificada), las ventas han crecido un 3,4 por ciento. Con 452.500 cotraetiquetas más impresas por el Consejo Regulador , las botellas comercializadas han superado los 13,72 millones, un récord para esta denominación con viñedos en torno al río Duero. Los tintos jóvenes y los jóvenes roble son los que más ventas acumularon, con más de doce millones botellas llegadas a los consumidores, un 2,4 por ciento más. Aunque porcentualmente el mayor incremento, del 21%, se lo anotaron los crianza, rebasando los 1,45 millones de tirillas.

Aún así, su crecimiento no sirve para enjugar las bajadas de las otras grandes denominaciones. Ni siquiera un despegue de las «pequeñas» serviría, pues entre las otras ocho restantes totalizaron en 2017 unos seis millones de botellas, un escaso tres por ciento del total.