El candidato socialista a la Presidencia de la Junta, Luis Tudanca, junto Virginia Barcones y Ana Sánchez
El candidato socialista a la Presidencia de la Junta, Luis Tudanca, junto Virginia Barcones y Ana Sánchez - ICAL

Elecciones autonónicas 26-MEl PSOE gana tras 32 años de gobiernos populares, pero será Cs quien decida en Castilla y León

El PP contaría con 13 escaños menos que en la anterior legislatura (32), mientras que Ciudadanos pasaría de cinco a trece y será clave

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El candidato de la formación naranja no ha ocultado su preferencia por pactar con los socialistas

ValladolidActualizado:

El resultado de las elecciones generales del 28-A dejó boquiabiertos a los socialistas de Castilla y León, que después de 32 años en la oposición comenzaron a «tocar con sus dedos» la posibilidad de gobernar en la Junta. Y ayer, lo que durante años ha sido una quimera se convirtió en una realidad. El PSCL ganó las elecciones autonómicas con 35 escaños, cinco más que la siguiente formación, el PP al 95% de lo escrutado. Un sorpaso que facilita a su candidato, Luis Tudanca, mucho las cosas para ser el nuevo presidente autonómico en sustitución del veterano Juan Vicente Herrera. Y es que si algo tenían claro los socialistas es que si ganaban por un escaño más que el PP, Ciudadanos se iba a echar un sus brazos, ya que desde el principio de la campaña el candidato de la formación naranja, Francisco Igea, ha demostrado a las claras su preferencia a pactar con PSOE antes que con PP.

Tanto es así que su campaña ha sido un constante ataque a la candidatura de Alfonso Fernández Mañueco, quien pierde un total de 13 escaños respecto a hace cuatro años. La clave ahora está en saber si este posible pacto PSOE-Cs se dirimirá en Madrid o Valladolid o si puede haber, incluso, intercambio de «cromos» entre capitales y Junta, lo que podría dar al PP esperanzas de gobernar la Comunidad. No obstante, el acuerdo no firmado pero sí hablado entre PSOE y Cs revolotea ya con vuelo bajo en sus dos sedes. Un giro copernicano que puede dejar al PP sin uno de sus fortines claves y estratégicos en España.

La llamada de Mañueco esta campaña a concentrar el voto ante el «riesgo» de ese pacto y la consiguiente entrada en Castilla y León (conocido durante años como el «granero de votos del PP») de un gobierno «sanchista» no ha sido suficiente, al igual que tampoco ha sido capaz de rentabilizar la caída de votos de Vox. Tudanca fue de los pocos «barones» socialistas que apoyaron desde el primer momento a Pedro Sánchez y la onda expansiva de la marca le permite ahora hacer historia. El último presidente socialista fue Demetrio Madrid en 1986. El voto rural, hegemónico del PP, no ha sido tampoco suficiente para Mañueco.

Al candidato socialista ni siquiera le va a hacer falta la suma de escaños de Podemos (1) si finalmente pacta con los de Rivera. El estrepitoso fracaso de la formación morada le deja en la oposición y sin posibilidad alguna de nada. Por su parte, Ciudadanos pasa de 5 a 13 escaños. La valentía de Igea al enfrentarse contra el aparato en las primarias que se presentó contra Silvia Clemente y el posterior pucherazo le ha permitido ser un candidato conocido y valorado. UPL mantiene su procurador y entra de forma sorpresiva Por Ávila, partido escindido del PP.

Fragmentación municipal

A nivel municipal, la fragmentación del voto y la obligación de pactos coge cuerpo y en siete de las nueve capitales de provincia será de nuevo necesario el entendimiento. Aunque esta vez a más bandas. Eso sí, en este panorama multicolor, hay dos alcaldes que ya saben que continuarán con el bastón de mando otros cuatro años: el soriano Carlos Martínez (PSOE) y el zamorano Francisco Guarido (IU). Son los únicos que han logrado la mayoría absoluta y, además, con margen. En el resto de capitales, los socialistas son la fuerza más votada en León, Burgos, Palencia, Segovia y Valladolid, teniendo todo a favor para seguir al frente en las dos últimas. Los populares dominan en sufragios únicamente en Salamanca. Eso sí con necesidad de pactos en todas ellas. Incluida también Ávila, donde el nuevo partido Por Ávila, encabezado por el expopular Jesús Manuel Sánchez Cabrera, debuta con fuerza y su dominio es claro. Vox entra en tres ayuntamientos con cinco concejales y Podemos -que hace cuatro años concurrió con marcas blancas- se desploma y únicamente suma seis.