Jesús Heredia Iglesias, en septiembre de 2011
Jesús Heredia Iglesias, en septiembre de 2011 - A. Pérez Herrerra

Jesús Heredia Iglesias: el asesino que lleva cinco años prófugo

Se le busca por el crimen de Jesús Robles en un bar de Talavera de la Reina el 12 de junio de 2009. La madre de la víctima aguarda para gritarle: «¡Te veré en el infierno!»

ToledoActualizado:

El 31 de enero de 2014, viernes, en la Audiencia Provincial de Toledo, un jurado popular declaró a Jesús Heredia Iglesias culpable del asesinato de Jesús Robles Galera, sucedido en un bar de Talavera de la Reina en 2009. Pero el acusado no estaba preso, después de haber sido absuelto en un primer juicio que luego fue anulado, por lo que Jesús Heredia pudo marcharse a casa a la espera de conocer la sentencia.

La resolución (15 años de cárcel por el crimen y otro más por la tenencia ilícita de un arma) fue leída y publicada cuatro días después, el 4 de febrero, martes, por el magistrado del tribunal del jurado, Manuel Gutiérrez, presidente de la Audiencia de Toledo. Jesús Heredia, sin embargo, no apareció en la sala noble del vetusto edificio para escuchar el fallo. De aquello hace más de un lustro, el tiempo que el asesino de Jesús Robles Galera, de 42 años, lleva prófugo de la justicia.

Su víctima tenía 44 años cuando fue tiroteado dentro del bar «Nelly» (el local ya no se llama así) la madrugada del 12 de junio de 2009. Eran cerca de las dos. Padre de tres hijas, Jesús Robles recibió tres disparos, uno de ellos mortal en el corazón. Jesús Heredia Iglesias y su tío, Juan Heredia Montes, zanjaban así una discusión con la víctima. Él no pudo defenderse.

«Hola, primos»

La refriega se había iniciado por una expresión aparentemente baladí. Tío y sobrino entraron en el bar, en el número 3 de la calle de Santa Águeda, donde se encontraron con Jesús Robles, que era payo. Este les saludó con un «hola, primos», una expresión que originó una discusión. Los dos parientes, de etnia gitana, interpretaron el saludo como una afrenta hacia ellos. Instantes más tarde, tío y sobrino se marcharon del bar «con el firme propósito de regresar para acabar con la vida» de Jesús Robles, según recoge la sentencia condenatoria de la Audiencia de Toledo.

El local donde ocurrieron los hechos está cerrado
El local donde ocurrieron los hechos está cerrado - Abel Martínez

Jesús y Juan Heredia se dirigieron después a un lugar desconocido, donde el primero se pertrechó con una especie de puñal de 20 centímetros de hoja, mientras que el segundo empuñó una pistola marca Star, modelo DK, con el número de serie limado, además de una navaja cabritera de 15 centímetros de hoja.

Así armados regresaron al bar sobre la una y media de la madrugada. Jesús Heredia se aproximó a la barra y su tío permaneció más alejado. Jesús Robles volvió a saludarles con otro «hola, primos» y les invitó a beber.

Pero Jesús Heredia se acercó y le propinó una bofetada, al tiempo que sacaba de entre sus ropas el puñal de veinte centímetros de hoja, que lo llevaba asido en la cinturilla del pantalón. Entonces Jesús Robles cogió una banqueta para defenderse, aunque no hubo un contacto físico entre ellos porque dos personas que había en el bar los separaron.

Sin embargo, de manera sorpresiva, Juan Heredia sacó la pistola y disparó cinco veces contra Jesús Robles, quien no pudo defenderse. Tres de los disparos alcanzaron a la víctima, que murió por una bala en el corazón.

Tío y sobrino abandonaron corriendo el local, aunque fueron interceptados inmediatamente por dos policías nacionales que estaban patrullando y que habían oído los disparos. Cuando iba a ser detenido, Juan Heredia encañonó a uno de los agentes, pero Jesús le propinó un golpe en el brazo, según se indica en la sentencia. Esto permitió al policía quitarle el arma, que no tenía munición, e inmovilizarlo. A Juan los agentes también le quitaron la navaja cabritera y a Jesús, el puñal.

Los hechos fueron juzgados dos veces por la ley del jurado en la Audiencia Provincial de Toledo. En ambas ocasiones, Jesús Heredia fue el único acusado que se sentó en el banquillo. Su tío, Juan Heredia Montes, había fallecido el 10 de diciembre de 2010 en el centro penitencio de Ocaña I, donde estuvo preso por este crimen.

Salida de prisión

El primer juicio se celebró en septiembre de 2011 durante varias jornadas. Jesús Heredia llegaba siempre esposado a la Audiencia y en un furgón de la Guardia Civil procedente de la cárcel. Finalmente, fue absuelto tras la declaración de no culpable del jurado popular, formado por nueve personas. Seis miembros del tribunal votaron en contra del procesado y tres, a favor de su absolución. Un voto más hubiera significado la condena por asesinato para el encartado.

Sin embargo, el magistrado-presidente del jurado, Urbano Suárez, estimó entonces que no se habían alcanzado las mayorías necesarias para condenar al acusado, por lo que dictó una sentencia absolutoria y Jesús salió de prisión.

La madre de la víctima reclamó justicia
La madre de la víctima reclamó justicia - A. Pérez Herrera

María Ángeles Ten, abogada de la madre de Jesús Robles, recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla-La Mancha. La letrada consideraba que el magistrado-presidente del tribunal debía haber solicitado al jurado que alcanzase una mayoría, bien para la culpabilidad, bien para la inocencia. Pero el TSJ desestimó su recurso, por lo que la abogada llegó en casación hasta el Tribunal Supremo, que le dio la razón y el 27 de marzo de 2013 ordenó la repetición de la vista. «Es muy raro que con una sentencia absolutoria se repita el juicio», recalca vehemente la letrada.

La Sala de lo Penal del alto tribunal justificó su decisión: el jurado debía haber continuado con las deliberaciones hasta obtener las mayorías legales (al menos siete votos para la incriminación, y siquiera cinco para la no culpabilidad); o, en su caso, la devolución del acta por parte del juez al jurado tanto si el tribunal no se pronunciaba sobre la culpabilidad como si lo hacía sin la mayoría exigida.

La repetición del juicio arrancó diez meses después, el lunes 27 de enero de 2014, con otro jurado y con otro magistrado al frente: Manuel Gutiérrez, presidente de la Audiencia de Toledo, a quien tres días antes Jaime Sanz de Bremond, abogado de Jesús Heredia, había intentado recusar sin éxito.

El día 31, el tribunal le declaró culpable por ocho votos a favor y uno en contra. Uno de los argumentos fue que el tío y el sobrino, armados los dos, habían decidido matar a Jesús Robles. Con ese veredicto, Jesús Heredia tenía que volver a prisión, pero pudo irse ese día a su casa, hasta conocer la sentencia. Ya nada más se supo de él. «El magistrado no ordenó la comparecencia de prisión el mismo día que Jesús Heredia fue considerado culpable, aunque el fiscal [Ángel Demetrio de la Cruz] y yo se lo pedimos. Si lo hubiera hecho, probablemente estaría preso», se lamenta la abogada. El juez ha declinado realizar declaraciones sobre este asunto, al igual que el fiscal del caso.

«Ni que sí ni que no»

Tampoco han considerado oportuno hablar desde la comisaría de la Policía Nacional en Talavera de la Reina, por cuyos calabozos pasó Jesús Heredia después de ser detenido el 12 de junio de 2009. Y su abogado, Jaime Sanz de Bremond, no ha querido contestar si su cliente ha contactado con él en estos últimos cinco años o si ha tenido noticias de Jesús Heredia desde que se fugó. «No le voy a decir ni que sí ni que no. No puedo contestarle por secreto profesional», dijo contrariado el letrado.

En cambio, sí afirmó que el veredicto en el segundo juicio fue injusto porque «no es cierto que se pusiera de acuerdo [con su tío] para matar a nadie». Así se lo ha dicho a la abogada María Ángeles Ten cuando los dos han coincidido en los juzgados para otros asuntos. Por eso Sanz de Bremond, ya con su cliente huido, recurrió la sentencia condenatoria ante el Tribunal Superior de Castilla-La Mancha, que desestimó la apelación, y luego ante el Tribunal Supremo, que no admitió el recurso.

En la Dirección General de la Policía, los agentes que se encargan de investigar a fugitivos no se han olvidado de Jesús Heredia Iglesias, sobre el que pesa una orden internacional de busca y captura. «Seguimos en ello, pero no hay nada nuevo de momento», aseguran. En 2017 realizaron gestiones con nuevos domicilios en la zona de Talavera donde el prófugo podía estar, pero el resultado fue negativo.

Margarita Galera Martínez, madre de la víctima, le ha dicho a su abogada, en más de una ocasión, que el asesino de su hijo podría ocultarse en la Ciudad de la Cerámica. Pero Jesús Heredia sigue huido. Margarita solo espera vivir para poder decirle lo mismo que le espetó a la salida de la Audiencia de Toledo: «¡Te veré en el infierno!».