Paco Camino, este jueves en Villaseca de la Sagra
Paco Camino, este jueves en Villaseca de la Sagra - Ayto.

Las fatigas de Paco Camino

«El Niño Sabio de Camas» ofrece un rato magistral en las XIX Jornadas Taurinas de Villaseca de la Sagra

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Cuando era chico, Paco Camino (Camás, 1940) tenía la costumbre de andar 14 kilómetros. Hacía siete desde su pueblo hasta el hotel Colón, en pleno corazón de Sevilla, para ver salir vestido de torero a su ídolo, Antonio Ordóñez, camino de la Maestranza, y despúes otros siete de vuelta.

Algunos años después, en la década de los 60, Camino torearía con Ordóñez y con otros muchos como Puerta, El Viti, Mondeño, sus amigos, en una de las etapas con más competencia de la historia del toreo. De aquellos tiempos, aún en blanco y negro, habló este jueves «el Niño Sabio de Camas» en las XIX Jornadas Taurinas de Villaseca de la Sagra.

«El que quiere ser torero se tiene que arrimar mucho y pasar fatigas», cree Camino, para quien «antes había muchos, toreaban muy bien y tenían mucha personalidad». En cambio, «ahora se torea bien, pero falta personalidad».

El periodista Álvaro Acevedo le animó a que lo explicara y Camino expuso que los toreros de la actual generación no han pasado «hambre». «¿Tú te crees que se puede ir a un tentadero en un Mercedes? Yo iba andando», añadió, mientras el público que llenó el Salón de Actos de Villaseca se partía de risa.

El próximo 17 de marzo se cumplen 60 años desde que tomara la alternativa en Valencia, con Jaime Ostos de padrino y Mondeño de testigo. Hijo de banderillero, su padre, Rafael, llegó a ir con él en la cuadrilla. «A lo mejor cortaba dos orejas y me decía: 'Has estado regular'. A la gente la engañaba, pero a mí no», contó.

A lo largo de su carrera, Camino logró salir 12 veces por la Puerta Grande de Las Ventas con todo tipo de ganaderías. Le daba igual el encaste, «lo que quería era que el toro se moviera».

«A un torero, para ser figura, ¿le tiene que gustar el dinero?», le preguntó Acevedo.

«Lo que más», respondió pícaro uno de los matadores que aparecen en cualquier lista de los mejores de la historia. Y aquí Camino desveló que en las plazas más importantes, «Madrid, Sevilla, Pamplona, Bilbao y Bayona», él negociaba directamente sus honorarios, al margen del apoderado.

Para finalizar, reconoció con humildad y cerrando el puño: «He sido constante, constante, constante, y 'pom-pom', 'pom-pom', 'pom-pom'». El público, puesto en pie, le despidió entre vítores, como cuando se vestía de luces.