En la imagen de archivo, dos policías nacionales en un caso de violencia de género en Madrid
En la imagen de archivo, dos policías nacionales en un caso de violencia de género en Madrid - De San Bernardo

«Ve con interés, escucha, no prejuzgues y mírala a los ojos»

La psicóloga Laura Gascón da pautas a policías y guardias civiles para atender a una víctima de violencia de género

ToledoActualizado:

¿Cómo debe actuar un policía o un guardia civil que acude a un aviso de violencia de género? La psicóloga Laura Gascón dio respuesta a la pregunta: «Lo primero, ir con interés. Luego, se debe escuchar lo que la víctima te tiene que decir, facilitarle los sentimientos, sin prejuzgarla en ningún momento; mirarla a los ojos, escuchar para que ella sepa que hay alguien que le está dedicando su tiempo y le está prestando la atención que ella necesita, asintiendo con movimientos de cabeza. Es una forma de que se sienta emocionalmente acompañada y acompasada». Que el agente, en definitiva, sintonice con la víctima, que en muchos casos ha normalizado la situación de maltrato y está muy desgastada psicológicamente.

A Laura Gascón la escucharon este martes, durante dos horas, varias decenas de policías y guardias civiles que han participado en Toledo en dos jornadas de intervención policial en materia de violencia de género. Estas han sido organizadas por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y el Sindicato Profesional de Policías Locales de Toledo en el centro cultural San Clemente.

Gascón analizó el maltrato desde su origen, desde la educación y valores transmitidos y asumidos por la víctima en su entorno. Su participación se centró en dar una visión psicológica de la situación que acompaña a la perjudicada. «Es importante que los agentes sepan cuáles son las características de la víctima para que las tengan en cuenta a la hora de intervenir. Que sepan gestionarlas y que eso les facilite su trabajo con el fin de que conecten con ella», expuso. «Son primeros auxilios psicológicos —añadió— para que la víctima se sienta protegida, segura y acompañada, porque hay que tener en cuenta que está en un momento traumático, de crisis, de mucha vulnerabilidad».

Reacciones esperables

Desde la perspectiva de Gascón, a los agentes que escucharon su charla les faltaba comprender la parte de cómo se encuentra la víctima y de las reacciones que son las esperables en una situación de ese tipo: pánico, angustia, ansiedad, baja autoestima, tristeza y mucho miedo, en definitiva.

A los participantes, en cambio, les hizo ver que, si ellos van a una actuación con emociones como rabia, pena o tristeza —si la víctima es un niño, por ejemplo—, «vuestra intervención será complicada». «Si vais con algunas de esas emociones, tendréis un problema y terminaréis quemados», insistió. «Es fundamental que yo, como agente, sepa cómo estoy emocionalmente. Si no lo sé, necesito ayuda», añadió para enlazar con la triste realidad de los suicidios en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

«Me asombra que vamos a peor» en los casos de violencia de género entre adolescentes, afirmó una agente desde la mitad de la sala, donde también se escuchó que el maltratador se comporta, por lo general, como una persona encantadora fuera de su domicilio. «Las frustraciones las acumula fuera de su casa y canaliza sus iras contra la mujer cuando llega a la vivienda», explicó Gascón.

Dio otros consejos para atender a una víctima. «No le digas que sabes lo que está pasando, si en realidad no te ha sucedido, porque su pregunta después será: ‘¿Y qué te pasó?’ Ni tampoco quites importancia a lo que ha sucedido». Y en el caso de que la madre haya muerto, ¿cómo hay que contárselo a los niños? «La noticia la deberían dar los familiares más cercanos;ni la policía ni el psicólogo», afirmó.

Un bofetón

Algunos agentes contaron experiencias. «He tenido casos en los que las víctimas me han abrazado y he sentido el malestar que ellas sufren», dijo una participante. «Yo tuve un caso en el que una mujer quería suicidarse y el marido le dio un bofetón. La convencieron para que le denunciase por violencia de género», contó otro. «En la atención al suicidio hay otras formas de enganchar a la vida», aseguró Gascón.

La psicóloga aclaró también que es «raro» que una mujer que acaba de ser objeto de malos tratos sea capaz de coordinar todas las emociones y verbalizar un relato coherente, porque «la víctima a veces pierde la temporalidad». Respondía así al caso que le había expuesto un agente que atendió a una chica de 17 años que le contó una «película» perfectamente construida.

«La teoría es muy fácil, pero en la práctica...», le cuestionó otro agente. «No vais a llegar a una intervención y vais a sacar los apuntes —terció Gascón, quien trabajó como psicóloga en un equipo de emergencias y catástrofes—. Pero ya veréis que os va a ir saliendo solo, porque lo estáis interiorizando (...) vais a salir de aquí manejando las emociones perfectamente».

Tener más iniciativa

Eva, guardia civil en Madrid, ha salido satisfecha de las jornadas. Un caso desarrollado por el primer ponente, el policía nacional Daniel García, le va a servir para su día a día profesional: a una mujer su pareja le rajó las cuatro ruedas del coche y también publicó un anunció en redes sociales con el nombre y el teléfono de la víctima en el que se ofrecía sexo con ella. «En un principio, solo se valoró que las ruedas costaban menos de 400 euros, por lo que se calificó como un delito leve de daños. Afortunadamente, luego pasó a ser un caso de violencia de género por la difusión del nombre y el teléfono de la mujer», concluyó la agente.

A Carolina, también guardia civil en el puesto de Illescas, las jornadas le han proporcionado «una visión integral sobre la violencia de género y doméstica, ya sea a nivel policial, ya sea a nivel psicológico». «Y he aprendido una cosa muy importante, que nos aclaró el primer ponente, el policía nacional Daniel García: él desmontó el dogma de que hace falta la denuncia de la víctima para que nosotros llevamos a cabo una intervención. Al contrario, se puede actuar de oficio perfectamente y no debemos depositar esa carga encima de la víctima, sino que debemos tener más iniciativa».