Congreso del PSOE: Antes el modelo de partido y el proyecto

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Hace unos días José Blanco, vicesecretario general de los socialistas, anunciaba en una cadena de televisión su retirada de «la primera línea» de la política, a la vista de los resultados electorales adversos del pasado 20 de noviembre. Inicio esta reflexión con este hecho porque de las palabras del Ministro de Fomento y Portavoz en funciones, hechas en esa noche, quiero extraer algunas conclusiones ante el devenir de estos próximos meses con la convocatoria del Congreso ordinario del PSOE para los primeros días de febrero.

Dice Blanco de la necesidad de «abrir el paso a otra gente dentro del partido que tenga empuje y ganas, y para eso es bueno que algunos demos un paso atrás». Estas manifestaciones del compañero socialista le honra y es oportuno sus manifestaciones en estos momentos para que ello sirva de ejemplo a otros compañeros a los que hay que respetar y tener una gran consideración por el trabajo que han realizado al servicio de la Nación, de la comunidad autónoma, de un Ayuntamiento o de un órgano interno del partido relevante como el que él ocupa hasta el mes de febrero, pero que obviamente es bueno que si algunos compañeros se sienten cansados o faltos de ilusión para asumir un esfuerzo de gran intensidad y constancia en los próximos años den también un paso atrás porque el partido se lo va agradecer.

Habla también Blanco de que es imprescindible construir un «proyecto sólido alternativo y lograr un fuerte liderazgo con el objetivo de ganar las próximas elecciones generales». Evidentemente que al Congreso de Febrero hay que ir construyendo un proyecto de un partido socialdemócrata del siglo XXI para una sociedad inmersa en un cambio social profundo que demanda respuestas de la clase política y a la que desde la clase política hay que también solicitar compromiso y esfuerzo. Por tanto no se trata tanto de elegir a un líder carismático que empuje a toda la organización, sino de que la organización debata con profundidad y alto nivel de participación sobre la solidez del modelo de partido que quiere y el proyecto socialdemócrata para seguir avanzando en el camino de la igualdad, de la justicia, y de la solidaridad. Y que de ese debate surja un equipo que asumiendo ese modelo de partido y un proyecto nuevo dinamice a la organización en su conjunto y que se ponga a trabajar conjuntamente con los ciudadanos en general y con sus electores en especial. Sobre los electores volveré más tarde.

José Blanco manifiesta la ineludible necesidad de escuchar «la voz de los militantes» y yo estoy en total acuerdo con él porque la elecciones se ganan con la implicación y confianza de tus electores y para ello es necesario que, en estos momentos los militantes expresen sus puntos de vista en la segunda encrucijada en que nos encontramos desde que el partido juega un papel fundamental en la alternancia democrática española desde la constitución de 1.978.

Por tanto si importante es la figura del futuro o futura secretario general del PSOE y la composición de la ejecutiva federal, y del resto de órganos directivos resultantes de los diferentes congresos, importantísimo es el proyecto que un partido socialdemocrata ofrezca a la sociedad española, en qué se basa y cuál es el nivel de participación e implicación que de la sociedad requiere.

Tenemos hombres y mujeres con experiencia, por tanto preparados para asumir ese reto, personas austeras en sus palabras y en sus hechos, buenos gestores, receptivos a las demandas del ciudadanos, honestos a lo largo de su trayectoria profesional o política, y capaces de liderar y coordinar el trabajo de una organización. Compañeros veteranos como Alfredo Perez Rubalcaba, Javier Solana o Ramón Jauregui cuya austeridad, trabajo y entrega a la sociedad y al partido ha sido su quehacer diario. Compañeros jóvenes que en sus puestos de responsabilidad, gobierno de la nación, parlamentos europeo y español, comunidad autónoma o alcaldía han demostrado que siguen teniendo la confianza de sus electores y su capacidad de gestión, su talante realista y moderado, así como un comportamiento dialogante y de negociación con las otras fuerzas políticas, como Carmé Chacón, Juan F. López Aguilar, Eduardo Madina, Guillermo Fernandez-Vara o Emiliano García-Page.

Por tanto tenemos candidatos y todos ellos deben participar en el nuevo proyecto del PSOE.

Ahora bien en el contenido de este proyecto, de sus estrategias y de su contenido en suma tenemos que reflexionar sobre un gran número de cuestiones. Alguna de ellas aquí pretendo esbozar.

1.PARTIDO POLITICO ESPAÑOL.- Debemos profundizar en desarrollar un partido vertebrador de la sociedad española en su conjunto, no es el momento de los territorios, sino de las personas. Hoy más que nunca nuestro proyecto debe ser nacional y solidario. Integrador de las realidades e identidades diversas que existen en España, coordinador de la actuación de las diferentes Administraciones Públicas, desde el Gobierno de la Nación hasta la realidad cotidiana de nuestros Ayuntamientos, pasando por las Comunidades Autonomas como fundamentales en nuestro desarrollo armónico.

2.POLITICA DE ALIANZAS.- La actuación conjunta con otros partidos en aras de una gobernabilidad en un futuro tiene que tener una transparencia de cara al ciudadano. La necesidad de llevar a cabo pactos con otras fuerzas políticas nacionales o regionales tendrá siempre una línea roja que nunca se cruzara, la de los partidos no constitucionales, la de los partidos independientistas.

3.POLITICA INTERNACIONAL.- España deberá seguir asumiendo sus compromisos como integrante de una realidad supranacional, como es Europa, y tratar los asuntos económicos, políticos, jurídicos, culturales y sociales con esta perspectiva. Pero a su vez es fundamental la potenciación comercial y de negocio con otras zonas del mundo en pleno desarrollo demográfico y económico.

4.PROGRAMA ELECTORAL DEL PSOE DE LAS PASADAS ELECCIONES.- Es fundamental desde nuestra oposición intentar qué medidas que se incluyen en nuestro programa electoral sean tomadas en consideración por el partido mayoritario y las Cortes en su conjunto. De ahí la validez del documento para su trabajo en el parlamento.

5.- SISTEMA ELECTORAL.- EL partido socialista tiene que afrontar determinadas demandas que los ciudadanos plantean, entre ellas la de las listas abiertas, o el doble voto. Las exigencias de los electores requiere que nuestro sistema electoral sea revisado, y entre ellos la mayor implicación de los electores en los candidatos de cada partido. La desafección es una amenaza que hay que atajar y un partido socialdemócrata debe abordar este tema como prioritario.

6.- BICAMERALISMO O UNICAMERALISMO.- La realidad de las elecciones generales nos hacen patente el desinterés de los ciudadanos hacia el Senado. Si en la constitución del 78 se planteo por diversas circunstancias que hoy aquí no podemos desarrollar lo que es evidente es el cuestionamiento sobre la utilidad de esta cámara. En el congreso socialista se tendrá que debatir si una vez consolidada la España democrática y de las Autonomias es momento del unicameralismo, siguiendo el modelo de las Constituciones de 1812 y 1931. Y a su vez si es necesario revisar la composición del Congreso de los diputados, uniendo al sistema proporcional hoy existente para los 350 diputados, y que garantiza la gobernabilidad del país, un sistema mayoritario complementario.

7.- ESTRUCTURA PRODUCTIVA DE ESPAÑA.- Entre nuestras obligaciones como partido de oposición está el diseñar qué estructura productiva queremos para España, y para nuestros hijos en los próximos 25 años. Hay que hacer un análisis profundo de nuestras realidades, fortalezas y oportunidades, y de nuestras potencialidades de futuro, sector por sector. Tenemos jóvenes mucho mejor preparados que cuando iniciamos la andadura democrática que están esperando ser útiles a este país.

8.- EL ESTADO DEL BIENESTAR EN PELIGRO.- Desde el partido socialista debemos establecer un marco básico e irrenunciable que con la crisis económica debe salvarse del retroceso inevitable. Y lo debemos hacer con realismo y sentido de la responsabilidad, con solidaridad, como lo hemos venido haciendo, sin huir del problema, con el pragmatismo del que hizo gala en muchas ocasiones Felipe González. Si los partidos socialdemócratas fueron los propulsores de las mejoras sociales, educativas y sanitarias y de sus avances, ahora tenemos que saber administrar y priorizar ante situaciones difíciles como las que tiene que abordar la sociedad. Y ser persistentes en la propuesta de búsqueda de nuevos ingresos vía impositiva y en la lucha sin descanso contra el fraude fiscal, asignatura a la que habrá que dedicar mucho tiempo porque la picaresca sigue instalada entre nuestra sociedad.

9.- OPOSICION CONTRUCTIVA.- Durante esta legislatura el PSOE en sus responsabilidades de gobierno ha tenido que soportar una oposición popular irresponsable y con una nula colaboración ante los problemas que iban emergiendo en el país. En algunas ocasiones han actuado con sus adversarios políticos como si fuéramos enemigos y ello ha debilitado el sistema democrático. No todo vale en política pero ellos desgraciadamente no lo han entendido así, especialmente en algunas regiones como Castilla-La Mancha. Ahora el PSOE debe actuar como lo ha venido haciendo siempre con responsabilidad y sabiendo que por encima de los intereses partidistas están los de la sociedad en su conjunto. Y es necesario que quede constancia de ello en el congreso para coordinar políticas y comportamientos en toda la organización.

10.- LA CONFIANZA DE LOS ELECTORES.- Para que en los próximos años podamos recuperar la confianza pérdida de muchos electores tenemos que definir claramente nuestro proyecto logrando más implicación, comunicación y cercanía con nuestros electores. Al final ellos y no solo los militantes del partido deberían elegir al candidato socialista a las siguientes elecciones generales, como han hecho los socialistas franceses.

Por lo tanto hay mucho de lo que debatir, sobre qué bases asentarse, de cómo empezar a trabajar revitalizando al partido, cual es el modelo que queremos y de cómo recuperar la confianza de nuestros electores, aquellos y otros nuevos que nos han respaldado en tareas de gobierno durante 21 años de nuestra democracia más reciente. Y el candidato vendrá como consecuencia del debate, pero no hay prisa hasta el congreso. En ese momento también habrá que demandar a los candidatos que todas las generaciones de hombres y mujeres se sientan cómodas en el proyecto y que haya garantías de inclusión de todos sea cual sea su edad, porque lo importante es su espíritu y compromiso en este nuevo periodo difícil pero apasionante.