Detalle de los pantalones vaqueros con dos desgarros que llevó Xavier Domènech a La Zarzuela
Detalle de los pantalones vaqueros con dos desgarros que llevó Xavier Domènech a La Zarzuela - POOL

La mala educación: lo que nunca se debe hacer en un Palacio, sea de un Rey o de un presidente de República

El afán de algunos políticos por marcar diferencias les lleva a cometer excesos que les censurarían en las Jefaturas de Estado de los países más avanzados de nuestro entorno

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Algunos políticos de nuevo cuño están empeñados en llamar la atención y marcar diferencias con las costumbres habituales. Ya no se trata únicamente de prescindir de la chaqueta o la corbata, sino que cultivan una imagen estudiadamente abandonada, cuyas prendas fetiche son los vaqueros desgastados o incluso rotos y las zapatillas deportivas o de campo. Toda la ropa que guardan en su armario tiene un aire envejecido, aunque la hayan comprado recientemente. En su estilismo, predominan los tonos grises y pardos, y huyen de los colores bien definidos.

Hace 40 años, durante la Transición, también hubo una generación de políticos y sindicalistas que declaró la guerra a la corbata y a los trajes de chaqueta. En aquellos tiempos eran famosos los trajes de pana de Felipe González, quien con el paso del tiempo acabó adaptándose al medio y luciendo sin complejos la prenda de más alta etiqueta: el frac.

En la actualidad, algunos de esos nuevos políticos han llevado su informalidad al grado más extremo en sus visitas al Palacio de La Zarzuela, no sólo en la forma de vestir sino también en la de comportarse. El ejemplo más claro de ligereza fue el de Pablo Iglesias, que llegó veinte minutos tarde a su cita con el Rey, fue con pantalones vaqueros, tuteó al Jefe del Estado y en su saludo no había el menor atisbo de apuro por haber hecho esperar a su anfitrión.

Don Felipe, con sus tablas, sus modales y su saber estar, le recibió con el mismo gesto amable de siempre, como si no se hubiera dado cuenta del retraso, de la indumentaria y de la ligereza de su invitado. Lo importante era dar cumplimiento al artículo 99 de la Constitución.

La actitud de Pablo Iglesias, que choca con las más elementales normas de buena educación y de respeto institucional, habría sido censurada en las Jefaturas de Estado de los países más avanzados de nuestro entorno, ya sean Monarquías o Repúblicas.

En Francia, por ejemplo, «es impensable ese tipo de comportamientos», explica Juan Pedro Quiñonero, corresponsal de ABC en París, quien recuerda que en ese país todo el mundo se habla de usted. Ir sin corbata al «Quai d’Orsay» (Ministerio de Asuntos Exteriores) «suena a estrafalario», afirma.

En el Reino Unido hasta el líder laborista Jeremy Corbyn, que está en la izquierda de su partido, se puso frac para asistir por primera vez a una cena oficial en el Palacio de Buckingham. Tampoco en la Casa Blanca habrían visto con buenos ojos el retraso y la indumentaria de Pablo Iglesias.

En general, en el Palacio de La Zarzuela se aplican las normas de cortesía y educación que son habituales en la sociedad española y que se han ido adaptando progresivamente a los nuevos tiempos. Estas normas son las siguientes:

Vestimenta

A las personas que acuden a audiencias con la Familia Real no se les exige ninguna indumentaria concreta porque se sobreentiende que van a acudir vestidos con corrección. De la misma forma que a nadie se le ocurre ir con chandal a una boda o a una comunión, la mayor parte de las personas que acuden a La Zarzuela van correctamente vestidas, con traje de chaqueta y corbata o el equivalente en señoras. Para las audiencias en Zarzuela no hay normas concretas, ni siquiera recomendaciones sobre el largo de la falda. Todo depende del sentido común. Es la Jefatura del Estado.

Para las recepciones, los almuerzos, las cenas oficiales y algunas ceremonias en el Palacio Real, sí suele recomendarse una etiqueta. Las más frecuente es traje oscuro para los hombres y vestido corto para las señoras. Algunos actos requieren chaqué (de día), esmoquin o frac (de noche) y vestido largo.

A los periodistas que cubren los actos de la Familia Real en los Reales Sitios sí se les pide una etiqueta determinada, y en las convocatorias de prensa se añade la siguiente advertencia: «Es indispensable la chaqueta y la corbata, o indumentaria adecuada en el caso de las periodistas, para asistir a los actos que se celebren en el interior del Palacio Real de Madrid, el Palacio de La Zarzuela, el Palacio Real de El Pardo, el Palacio de La Almudaina o lugares similares».

En verano, en Palma de Mallorca, se relaja la etiqueta, tanto para los invitados de los Reyes como para los periodistas que cubren los actos, pero las bermudas y las chanclas están prohibidas en Marivent.

Puntualidad

En general, a los invitados a los actos oficiales con presencia de la Familia Real se les suele convocar media hora antes del comienzo. Se considera una falta de educación llegar después que los Reyes. No obstante, si surge un contratiempo que motiva un retraso, lo correcto es pedir disculpas a los Reyes, como se haría con el anfitrión de una casa a la que se ha sido invitado y se llega tarde. A la prensa se le pide que acuda con 45 minutos de antelación para que pueda pasar sin prisas los controles de seguridad.

Saludar a los Reyes

La mayor parte de las personas se limitan a estrechar la mano de los miembros de la Familia Real. En los últimos tiempos está cayendo en desuso la costumbre de la reverencia (las señoras) y la inclinación de cabeza (los hombres), aunque muchas personas la mantienen. Las reverencias siempre han sido voluntarias.

Tratamiento

Cuando uno se dirige al Rey o a la Reina, el tratamiento correcto es de «Majestad» o «Señor/Señora». En realidad, no se les debería tratar nunca de «Usted», pero a muchas personas se les escapa y los Reyes lo aceptan con naturalidad. Lo que resulta una falta de respeto es el tuteo, como hizo Pablo Iglesias.

Evitar los excesos de confianza

Por mucha sensación de proximidad que transmitan los Reyes, a ellos no se les dan palmadas en la espalda ni se les pasa la mano por la cintura para hacer el típico «selfie».

Atosigar con fotos

Desde que los teléfonos móviles incorporaron cámaras de fotos, muchas personas aprovechan los actos oficiales para hacerse fotografías con los Reyes, aunque en estos actos siempre hay un fotógrafo oficial al que se puede pedir una foto del saludo con mucha mayor calidad que la hecha con el móvil. Es norma de buena educación no atosigar a los Reyes pidiéndoles fotos.

Abandonar un acto

Tradicionalmente, se ha considerado una falta de educación abandonar un acto antes de que lo hicieran los miembros de la Familia Real, pero esta costumbre ha caído en desuso porque la mayoría de la gente desconoce esta norma.