Ejemplar de la Serrpiente Rey en Gran Canaria
Ejemplar de la Serrpiente Rey en Gran Canaria - Gesplansa

La invasión de serpientes en Canarias

La UE y autoridades de Gran Canaria luchan contra esta plaga silenciosa. 662 ejemplares capturados en 2017

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Se trata de una de las mayores preocupaciones de las autoridades canarias y donde la Unión Europea está colocando recursos junto al Gobierno de Canarias. Es la Serpiente Rey de California que ha invadido Gran Canaria de forma silenciosa.

Este 2017 han sido capturadas 662 serpientes a las que llaman culebra californiana para suavizar el problema. No es venenosa y es tímida. Pero el susto, si la encuentras haciendo sederismo, no te lo quita nadie. Bruselas ha financiado en las islas un centro de alerta temprana para su captura una vez se detecta alerta de presencia a través de un programa Life.

En Gran Canaria, estos reptiles se están encontrando fuera del circuito del turismo de masas. Pero los que practican turismo activo sí han sido testigos de su presencia en Telde, Santa Brígida, San Mateo, Valsequillo, San Bartolomé de Tirajana o Gáldar además de la capital grancanaria. Esos encuentros han ayudado a detectarlas y aumentar su captura; pero los expertos apuntan que es, de momento, imposible su eliminación.

De acuerdo con la información oficial a la que ha tenido acceso este viernes ABC, "no existen depredadores naturales en el ecosistema insular" contras estas serpientes, que ha propiciado "una población estable y reproductiva". 16 huevos por puesta.

La serpiente llegó a Gran Canaria por algún coleccionista que soltó un primer ejemplar en 1998. En 2004 fue cuando se detectó el primer caso. Su plato preferido es el lagarto gigante de Canarias, en peligro de extinción, y otros reptiles. Tres años después de su detección, en 2007, ya se había capturado 3.264 ejemplares. A junio de 2017, 662 ejemplares.

Fuentes de la UE cosultadas por ABC señalan que hay "un alto porcentaje de hembras con huevos". Al menos, habría tres ejemplares tienen transmisores de localización a fin de conocer sus movimientos y comportamiento.