El presidente grancanario, Antonio Morales, y Juanate Gil Falcón
El presidente grancanario, Antonio Morales, y Juanate Gil Falcón - ABC

La historia de la mujer que inició un gran negocio con 35 céntimos

Juanate Gil Falcón dejó de ser ejecutiva de una compañía del sector servicios para reinventarse sin una moneda de un euro en el bolsillo. Ahora lidera desde Artenara, Gran Canaria, un negocio basado en la agricultura, ganadería y turismo activo

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Trabajaba en una de las mayores empresas de sector servicios en Canarias. De ella dependían 300 familias. La sociedad perdió un gran contrato con una administración y, al ser directiva, fue despedida. No pudo reubicarse en la compañía en la que estaba trabajando. Cosas de la vida, en cuestión de semanas, se quedó sin empleo y casi sin dinero. Juanate Gil Falcón optó por volver a sus orígenes.

Gil Falcón debió dar un cambio de rumbo a su vida urbana. Pero sin un euro. Regresó a Artenara, Gran Canaria, donde sus padres dejaron cierto espacio de tierra y comenzó una meditar una idea negocio sin respaldo financiero alguno salvo el aval de su ilusión. Todo, para no depender de nadie. «No sabía nada del campo. Yo era de las que necesitaba ruido, estaba en la ciudad de Las Palmas desde los 13 años. Y, en un momento dado de mi vida, decidí ser dueña de mi tiempo. Cuando me echaron opté por ser libre», detalla Gil Falcón.

Había una ligera idea basada en la agricultura y conocimientos sobre cómo funcionaba por dentro la administración. Recurrir a ayudas oficiales era imposible por la lentitud de los procedimientos de adjudicación. Lo peor era que, si no se ponía las pilas, podría entrar en la espiral de la exclusión social. Desde la cumbre grancanaria meditó y sufrió porque rechazó dos ofertas de empleo. Motivo: que la encadenaban a un mundo del que no quería saber nada y precisaba encontrar una salida lógica al control de su vida.

Reinventarse

Tras buscar algunos apoyos se percató que el único respaldo financiero con el que podía contar estaba en su bolsillo: 35 céntimos de euro. Con ese capital, se reinventó. Compró un par de tarros de vidrio e hizo mermelada. Y, así, sucesivamente. Ahora, lidera un negocio basado en el turismo de experiencias y vende por Internet.

De esos 35 céntimos de euro, ahora, además de su prestigiosa mermelada, tiene un centro de intercambio de ideas de desarrollo rural. Un espacio, Arte Gaia, donde se gestiona reservas de turismo activo a comidas tradicionales basadas en la historia de la gente de la zona, paseos por bosques, productos de la cumbre de Gran Canaria y artesanía. Es decir: reforzar la experiencia del turista en el destino, llave en mano. Y la zona se beneficia porque aumenta el gasto de los turistas en su comarca. Gente que antes apenas gastaba en Artenara.

La mermelada surge con fruta de la zona de Acusa. Con el apoyo de otras mujeres vecinas, y ancianas, como Lala y Vicenta, encontró conocimiento de sus vivencias para sacar partido a la tierra. Además de mermelada, repostería y miel que se produce en las faldas del Roque Nublo y Bentaiga.

«Al principio, me dediqué a ver qué productos hay en esta plena Reserva de la Biosfera y así, en Artenara, además de papas y hortalizas o productores de vinos de alta montaña a 1.900 metros de altitud, cosa única en España, y hay dos bodegas", apunta Gil Falcón, que subraya la presencia de excelentes quesos canarios y mieles premiados por su calidad.