Inventario de una iglesia
Inventario de una iglesia - ABC

El Archivo Secreto del Vaticano y la Conquista de Canarias

Se debió crear un Catecismo propio para las islas a fin de reducir el libertinaje y la poligamia masculina. Benedicto XIV describía: «Está habitada de una nación gentil, ha sido conquistada valerosamente por algunos profesores de la fe cristiana»

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La eliminación de la poligamia masculina en la agenda social de Canarias fue uno de los principales objetivos que llevó a la Santa Sede a instar a evangelizar en las islas con anterioridad a la Conquista. Es una de las conclusiones a las que accedió Viera y Clavijo del Archivo Secreto del Vaticano cuando se puso a analizar la presencia europea en las islas.

El Archivo Secreto del Vaticano se puso en marcha en 1612. En 1780, Viera y Clavijo suplicó a Pío VI acceder a las fichas canarias que tenía entonces en su poder la Santa Sede. Hay cosas curiosas: los primeros religiosos que llegaron a las islas estaban preocupados con el libertinaje de los antiguos isleños.

El Archivo Secreto del Vaticano y la Dataría Apostólica exponen «diversas bulas, breves y noticias pertenecientes a las antigüedades eclesiásticas de Canarias, durante el siglo XV, monumentos casi todos desconocidos, todos curiosos y todos dignos del mayor aprecio para los verdaderos amantes de la historia», relata Viera y Clavijo en su «Noticias de la Historia General de la islas Canarias».

Viera y Clavijo se estableció en Roma durante ese periodo al tiempo que recorría Europa. Los guardianes del archivo de la Santa Sede, Zampiri y Lanzoni, ejecutaron la orden que llegó del despacho del cardenal Pallavicini, secretario de Estado de Pío VI.

Entre otras cosas, se señala que el papa Urbano V autorizó a una serie de misioneros de Barcelona y Tortosa a que se dirigieran al archipiélago porque en ese territorio e «islas adyacentes» había gente que era necesario evangelizar. Pero llegaron procedentes de Francia.

Y es que e las islas había «gente de uno y otro sexo que no teniendo más ley ni secta que la adoración del Sol y de la Luna, sería muy fácil de convertir a la fe de Cristo, por medio de la predicación de su divina palabra», según se detalla en los estudios de José Viera y Clavijo.

El cristianismo en Canarias era muy débil y los primeros clérigos eran franceses y franciscanos

Los antiguos canarios eran como ecologistas porque «los isleños de Canarias solo adoraban la Naturaleza, y no adoraban otra cosa, fieles a las suaves impresiones de la Divinidad, no derramaban la sangre de ningún viviente, ni en sus sacrificios, y se notaba que entre ellos no se cometían delitos enormes» Jean-Baptiste-Claude Delisle de Sales, 1741-1816.

Se agregan datos como que, en Canarias, la religión comenzó a ser implantada a través de La Gomera en 1386 con un misionero procedente de Galicia. El cristianismo era muy débil en las islas. En 1402, comenzó la etapa formal de intento de gestión del territorio por franceses y castellanos, «no para adquirir como otros grandes tesoros, sino para plantar la fe cristiana en unas Islas que, hasta entonces solo habían sido buscadas para el saqueo»,

Asimismo, se señala que los primeros capellanes y cronistas fueron fray Pedro Bontier y fray Juan Le Verrier. Es decir: fueron los primeros clérigos en la islas Canarias. En 1403 bautizaron al lanzaroteño rey Guadarfía junto a toda su familia. Al antiguo rey de los canarios de la isla de los Volcanes le siguió el resto de la isla.

Catecismo «guanche»

Pero había que adaptar el mensaje. Y se debió hacer una edición canaria del Catecismo donde combinaba las creecias de los canarios con los textos oficiales.

En ese Catecismo fray Pedro Bontier y Juan Le Verrier colocan una frase: Al principio, «solo hubo una mujer unida a un solo hombre, y el que creyere otra cosa peca». Y esta era la frase que con la que se intentaba acabar en la isla de Lanzatote con la poligamia masculina.

Porque en la cultura de convivencia prehispánica era normal que las mujeres tuvieran varios cónyuges al mismo tiempo. La poligamia masculina, por ejemplo, era normal en el archipiélago. Una mujer se podía unir con hasta cinco hombres.

Con ese Catecismo, se instruía a los lanzaroteños que se bautizaban en la Iglesia San Marcial que se ubicó en el Castillo de Rubicón. ¿Por qué San Marcial? Porque era el patrón de Limoge, Francia. La Iglesia lanzaroteña dependía, y depende, jerárquicamente de Sevilla, de acuerdo con los datos que dejó escritos Claude Fleury en 1726 en Historia Eclesiástica y detalla en sus estudios sobre las islas José de Viera y Clavijo.