Ejemplar de urogallo ibérico
Ejemplar de urogallo ibérico - ABC
Medio ambiente

Aragón pone precio al urogallo: 16.000 euros por ejemplar

Es la sanción que se impondrá a quien mate a uno de estos animales, para los que se acaba de aprobar un plan especial de protección

ZaragozaActualizado:

Quien mate un urogallo en Aragón tendrá que indemnizar a la Administración autonómica, como mínimo, con 16.000 euros. Y esto solo en concepto de daño patrimonial contra la fauna silvestre, porque además tendrá que hacer frente a las sanciones añadidas que contempla la legislación, incluyendo las posibles responsabilidades penales derivadas de dar muerte a un animal que se cuenta entre las aves más protegidas por encontrarse en peligro de extinción.

El Gobierno aragonés acaba de aprobar una nueva normativa que viene a reforzar la protección del urogallo en esta Comunidad autónoma. Lo ha hecho estableciendo un régimen de protección específico para el urogallo y un plan de conservación de su hábitat.

Entre otras cuestiones, la normativa que acaba de ver la luz cuantifica el valor de cada urogallo a los efectos de exigir indemnizaciones a quien dé muerte a un ejemplar de esta especie, que en el caso aragonés se concentra en unas áreas muy concretas del Pirineo y cuya población está en acusada regresión desde hace décadas.

Teniendo en cuenta que los machos pesan, mayoritariamente, de media, entre tres y cinco kilos, esto significa que la indemnización por matar un urogallo en Aragón puede salir por más de 5.000 euros el kilo de un ejemplar macho. En el caso de la hembra, el precio se dispara, porque pesan mucho menos que los machos. Las hembras vienen a tener, de media, un par de kilos. Así que si quien acaba con un urogallo resulta que ha matado a una hembra, la indemnización por kilo puede salir por más de 8.000 euros. La normativa que acaba de entrar en vigor en Aragón establece de forma genérica en 16.000 euros la indemnización mínima a abonar por quien mate un urogallo –no distingue entre machos y hembras–.

El plan de protección establece una larga lista de criterios y objetivos con los que se persigue frenar el retroceso que viene experimentando esta especie en el Pirineo aragonés desde hace décadas y, en la medida de lo posible, facilitar condiciones de hábitat más favorables para que la población de urogallos pueda remontar.

Se fijan a partir de ahora más condicionantes a la hora de poder llevar a cabo obras o actividades en las zonas habitadas por esta especie. Y se marcan actuaciones concretas para favorecer a los urogallos, entre otras el objetivo de ir enterrando las líneas eléctricas aéreas, que constituyen una amenaza para estas aves.

Hace años que tanto la normativa aragonesa como la estatal incluyen al urogallo como especie amenazada y, por tanto, acogida a medidas de conservación. Entre ellas, la elemental de quedar prohibida su caza. Ahora, las nuevas normas aprobadas por el Gobierno aragonés refuerzan el marco de protección de estas aves, emblemáticas de las montañas del norte de la Península Ibérica, en las que habitan dos subespecies distintas: el urogallo pirenaico (Tetrao urogallus aquitanicus) y el cantábrico (tetrao urogallus cantabricus).

Durante las tres últimas décadas, las poblaciones ibéricas de urogallos han sufrido un paulatino descenso y una reducción de su área de distribución. Se trata de un proceso que ha afectado a las distintas variedades de urogallo en todo el mundo, pero que se ha cebado especialmente en la Cordillera Cantábrcia y los Pirineos.

Los primeros estudios sobre el urogallo en Aragón se remontan a principios de la década de 1970, cuando se establecieron las reservas nacionales de caza. En 1973 se realizó el primer censo en cantaderos, los puntos concretos en los que los ejemplares de esta especie se reúnen para su vistosa ceremonia del cortejo y apareamiento.

Hasta 1986 estaba permitido cazar urogallos en España. Y eso que, por entonces, hacía años que se había apreciado ya una preocupante regresión de esta especie en la Península Ibérica.

A principios de los años 80, cuando se realizaron los trabajos de campo para elaborar el Atlas Ornitológico de Aragón, se estimó que quedaban en el Pirineo aragonés 156 machos de urogallo. Pero esa población siguió reduciéndose de forma acentuada con el paso de los años. Así, entre los años 2000 y 2004 se estudiaron 65 enclaves para localizar y censar los cantaderos que quedaban en el Pirineo aragonés, y las conclusiones fueron demoledoras: en 2005 solo permanecían activos 21 cantaderos de urogallos en la zona oriental del Pirineo aragonés; y solo uno, con un solitario macho, en la zona occidental, la que limita con Navarra.

La tendencia ha sido también alarmante desde entonces. Durante el año 2010 solo se censaron en el Pirineo aragonés 42 machos en cantaderos, lo que dio lugar a que los expertos concluyeran que no quedaban más de medio centenar de ejemplares en total.

Las medidas que ahora ha decidido poner en práctica el Gobierno aragonés para frenar esta progresiva desaparición de las poblaciones de urogallo afectan a más de 30 términos municipales del Pirineo, que se corresponden con las áreas en las que aún quedan urogallos. En la zona oriental, el ámbito de aplicación del plan de protección de esta especie afecta a los términos de Aísa, Ansó, Aragüés del Puerto, Borau, Canfranc, Castiello de Jaca, Valle de Echo y Villanúa, todos ellos en la comarca de La Jacetania. En cuanto a la zona oriental, las medidas afectan a municipios de las comarcas de La Ribagorza y del Sobrarbe: en La Ribagorza, los términos de Benasque, Beranuy, Bisaurri, Bonansa, Campo, Castejón de Sos, Chía, Foradada de Toscar, Laspaúles, Montanuy, Sahún, Seira, Sesué, Torre la Ribera, Valle de Bardají, Valle de Lierp y Villanova; y en la comarca del Sobrarbe, los términos municipales de Bielsa, Gistaín, La Fueva, Laspuña, Plan, Puyelo de Aragüés, Puértolas, San Juan de Plan y Tella-Sín.