La Reina Victoria Eugenia será trasladada a su tumba definitiva, el Panteón de Reyes
La Reina María Victoria, en 1910 - ABC

La Reina Victoria Eugenia será trasladada a su tumba definitiva, el Panteón de Reyes

Los restos de la esposa de Alfonso XIII permanecen desde 1985 en el «Pudridero» de El Escorial

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNES
MADRID Actualizado:

Cuarenta y dos años después de su fallecimiento en el exilio en Lausana y 26 después de que sus restos mortales regresaran a su «querida España», la Reina Victoria Eugenia será trasladada próximamente al Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial, donde descansan eternamente todos los Monarcas de España desde el Emperador Carlos V, excepto dos.

Las excepciones son Felipe V, que optó por la Colegiata del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso para ser enterrado junto a su segunda esposa, Isabel de Farnesio, y Fernando VI, hijo del anterior, que fue inhumado por expreso deseo en el Real Monasterio de la Visitación de Madrid, conocido como las Reales Salesas, que había fundado junto a su esposa, Bárbara de Braganza.

Como es preceptivo, cuando la abuela de Don Juan Carlos regresó a España, su féretro fue depositado en la antesala del Panteón, conocida como el «Pudridero», donde los restos mortales de los miembros de la Familia Real tienen que permanecer 25 años antes de ser trasladados al Panteón de Reyes o de Infantes. La Reina Victoria Eugenia ya superó ese plazo de tiempo el año pasado y, según ha podido saber ABC, los responsables de la Casa del Rey han ultimado esta semana los detalles del traslado con los monjes agustinos, que custodian el Monasterio de El Escorial y las reales sepulturas.

Una de las tres urnas vacías

La esposa de Alfonso XIII pasará a ocupar una de las tres sepulturas vacías del Panteón de Reyes. Las otras dos están asignadas a los padres de Don Juan Carlos: Don Juan de Borbón, que falleció en 1993, y Doña María de las Mercedes, que murió en 2000, cuyos restos permanecen en el «Pudridero Real».

Cuando estos tres cuerpos sean depositados en sus sepulturas definitivas, el Panteón Real quedará sin espacio para nuevas tumbas, salvo que se realice una reforma.

Victoria Eugenia ocupará la sepultura que está situada debajo de la de su suegra, la Reina María Cristina. El Panteón Real tiene forma octogonal: seis de sus lados están ocupados por 24 urnas funerarias, más dos sobre la puerta del séptimo lado, que suman 26, y frente a la puerta está el altar. Cada urna, de 84 centímetros de alto por 70 de ancho y 178 de largo, que «es la medida que nos iguala a todos», lleva un tarjetón de bronce con el nombre en latín de quien la ocupa. Del lado del Evangelio están las urnas de los Reyes y del lado de la Epístola, las de sus consortes.

Reyes y consortes

En el Panteón Real reposan los restos de Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Luis I, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII, así como las Reinas que fueron madre de Rey y el Rey consorte Francisco de Asís, marido de Isabel II. Sólo hay una excepción, la de Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV y que murió sin dejar sucesor al Trono, pero que fue enterrada en el Panteón por el interés que dedicó a su construcción.

Desde hace más de 400 años todos los días los monjes que custodian el Real Monasterio de El Escorial celebran misas solemnes por la Familia Real. Así lo hacen desde 1571 cuando, una vez terminadas las obras de una parte del edificio, se instalaron los religiosos y llegaron desde Yuste y Madrid los restos mortales de los primeros Reyes que descansan en el Monasterio.

Felipe II daba así cumplimiento a uno de los principales encargos que le había ordenado su padre: crear un panteón para la Dinastía. Pero aún tuvieron que pasar más de 80 años hasta que, en tiempos de Felipe IV, se inauguró el actual Panteón Real, que fue iniciado por Felipe III. Hasta entonces, los cuerpos descansaban en la Iglesia Vieja o de Prestado.

Cuatro siglos después, el padre de Don Juan Carlos, Don Juan de Borbón, no descansó hasta que logró que los restos mortales de los miembros de la Familia Real que habían muerto en el exilio reposaran en El Escorial. Cuando en 1980 llegaron los restos de su padre, Alfonso XIII, que había fallecido en Roma en 1941, Don Juan se cuadró ante su hijo, el Rey, en el mismo Monasterio y le dijo: «Majestad, misión cumplida». Años después, Don Juan se ocupó también de la repatriación de sus hermanos, los Infantes Don Alfonso, Don Jaime y Don Gonzalo, y de su hijo Don Alfonso.