Xelo Huertas, ¿culpable o inocente?

La presidenta del Parlamento balear ha sido expulsada de Podemos por, presuntamente, haber incumplido el código ético de la formación

Palma de MallorcaActualizado:

La hasta ahora presidenta del Parlamento balear, María Consuelo —Xelo— Huertas (Palma de Mallorca, 1959), está viviendo muy posiblemente sus últimos días en el cargo, después de haber sido expulsada ayer de Podemos por «posible vulneración de los estatutos y del código ético» del partido. Junto con Huertas fueron también expulsados de la formación, por idéntico motivo, la diputada autonómica Montserrat Seijas y el científico Daniel Bachiller.

La suerte de los tres parecía ya echada, en cualquier caso, desde el pasado 7 de noviembre, cuando el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, anunció la suspensión cautelar de militancia para Huertas, Seijas y Bachiller. El motivo esgrimido fue que el pasado mes de octubre Huertas y Seijas habían amagado, en un foro interno, con no apoyar los Presupuestos de la Comunidad de 2017 si no se renovaba un convenio que el laboratorio de Bachiller tenía suscrito desde hacía una década con el Gobierno balear. Más allá de estos hechos, dicho convenio no ha sido finalmente renovado por el Ejecutivo autonómico.

Los tres expedientados pudieron alegar entonces contra la suspensión cautelar de militancia y podrán hacerlo también ahora contra su expulsión, pero se da ya prácticamente por seguro que dentro de unos días Huertas, Seijas y Bachiller dejarán de ser militantes de la formación morada. En el caso de Huertas ello implicará, según el nuevo Reglamento del Parlamento balear, que deberá dejar su actual cargo al frente de la institución.

Con anterioridad al inicio de todo ese proceso disciplinario, tanto Huertas como Seijas se habían venido mostrando muy críticas con la gestión de la actual dirección regional de Podemos y sobre todo con su secretario general, Alberto Jarabo. Para ambas diputadas, que incluso llegaron a hablar de «prácticas estalinistas» o de «caza de brujas», el círculo de Jarabo se habría ido distanciando cada vez más de las bases del partido.

Otra acusación más o menos velada, por el momento sin pruebas, ha sido que la antigua productora de Jarabo habría resultado favorecida por el canal autonómico IB3 por lo que respecta a las contrataciones. Por su parte, la dirección regional de Podemos ha rechazado que exista una supuesta «caza de brujas» contra los críticos, mientras que Jarabo ha negado de manera reiterada cualquier posible irregularidad en los contratos suscritos con IB3, tanto antes como ahora, en que ya se encuentra desligado por completo de Quindrop Producciones Audiovisuales.

Por lo que respecta a la supuesta presión que Huertas y Seijas habrían ejercido para que el Gobierno balear firmase un nuevo contrato con el laboratorio de Bachiller, ambas diputadas han negado que se produjera en los términos denunciados por la dirección de Podemos, en el sentido de haber amenazado con no apoyar los Presupuestos de la Comunidad del próximo año. Aun así, desde el mismo foro interno en el que Huertas y Seijas se pronunciaron, se les advirtió desde el área legal de que intentar «condicionar» el voto de Podemos para las cuentas del próximo año podría ser un delito de «tráfico de influencias» o de «cohecho».

En cualquier caso, Huertas y Seijas han sido expulsadas antes de que los Presupuestos hayan sido votados, es decir, sin saber si efectivamente ambas se pronunciarían finalmente a favor o en contra de las cuentas del próximo año. Lo único seguro es que el pasado 22 de noviembre las dos diputadas rechazaron, junto con sus hasta ahora compañeros de Podemos, todas las enmiendas a la totalidad presentadas por el PP, Proposta per les Illes y Ciudadanos.

En el marco de la actual crisis interna en Podemos Baleares, podría pensarse que quizás se ha cumplido una vez más el viego adagio de Alfonso Guerra referido al PSOE de que «el que se mueve no sale en la foto», situación que hoy parece afectar por igual tanto a los partidos tradicionales como a los emergentes.

La propia Huertas debería saberlo bien, pues es licenciada en Ciencias Políticas y fue miembro del PSOE balear, del llamado sector crítico, hasta diciembre de 2012. Tras abandonar el partido en el que había militado toda su vida, acabó dando el salto a la formación morada, en donde al inicio de la actual legislatura ocupaba la Secretaría de Democracia y Transparencia. «En Podemos he encontrado un espacio político de personas y para las personas para mejorar la sociedad desde abajo», decía entonces.

La elección de Huertas como nueva presidenta del Parlamento balear tuvo lugar en junio del pasado año, tras haber sido acordada previamente por el PSOE, la coalición econacionalista MÉS y Podemos. A cambio, la formación morada votó a favor de la socialista Francina Armengol como nueva presidenta del Ejecutivo autonómico. Una de las primeras decisiones que tomó Huertas fue retirar la fotografía del Rey de su despacho en la Cámara regional. « Soy republicana», señaló entonces, si bien en las audiencias que ha mantenido con posterioridad con Don Felipe, marcadas por un clima de gran cordialidad, ha mostrado siempre su respeto por el monarca.

Los mayores reparos a la labor de Huertas como presidenta del Parlamento balear habían estado relacionados, hasta ahora, con su escasa agenda pública durante el pasado verano o con el hecho de que el pasado mes de octubre aprovechase un viaje institucional a Roma para, una vez concluido, pasar unos días de vacaciones en Italia. Por lo que respecta a su trabajo de regulación y seguimiento de los plenos de la Cámara regional, era considerado correcto y no había suscitado críticas relevantes.

«Nuestro lema es un pie en las instituciones y mil en la calle», dijo Huertas en una de las primeras entrevistas que concedió tras ser elegida presidenta del Parlamento autonómico. En su propio caso, ese pie parece encontrarse hoy casi definitivamente fuera de Podemos y, presumiblemente, cada vez más cerca del Grupo Mixto.