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Varios ministros prefieren elecciones pero Sánchez insiste en los Presupuestos

La consigna oficial en Moncloa y en el partido es la de vincular la decisión a lo que suceda con los Presupuestos

MadridActualizado:

La duración de la legislatura depende de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2019. Esta es la sensación general en Moncloa y en Ferraz. Y aunque el presidente del Gobierno no lo ha dicho de manera tan explícita, sí es lo que ha dado a entender al afirmar la pasada semana durante una entrevista que el Gobierno «solo tiene una opción, que es aprobar sus Presupuestos, y vamos a intentar aprobarlos». Y destacar, en referencia a las cuentas actualmente en vigor que, «estos no son mis Presupuestos».

Pero, según aseguran altos dirigentes socialistas con interlocución con la Presidencia del Gobierno, habría ya varios ministros que en privado le han confesado al presidente su opinión de que «lo más conveniente» sería adelantar las elecciones para evitar un mayor desgaste, acuciado especialmente por el caso de su tesis, pero para aprovechar los estímulos positivos de la llegada al Gobierno y que se considera que todavía no se han agotado.

Serían en cualquier caso opiniones de quienes saben que no hay capacidad de presión sobre un líder indiscutido para los suyos, un sentimiento que impregna incluso a los antaño críticos con Sánchez. Todos asumen que «la decisión es solo suya», algo que se asume con naturalidad, hasta el punto que se le otorga el privilegio de «variar su opinión» en función de las circunstancias y «lo que él considere mejor», dice un miembro de la dirección socialista que no cree que al partido le fuera mal convocando elecciones.

Los planes de Sánchez

Fuentes socialistas apuntan al ministro Ábalos y a otros perfiles como Borrell, Calviño o Batet los que no lo verían con malos ojos. Aunque ninguno lo confirma públicamente. En Moncloa se niega ese extremo insistiendo en la prerrogativa «exclusiva» del presidente. Desde los diferentes departamentos, como el de Batet, se niega tajantemente: «Es mentira», dicen. Un miembro del Gobierno sí reconoce haber escuchado esa opinión. El trasfondo es un debate sobre cuándo terminará la legislatura más atípica de la democracia reciente.

Desde las filas socialistas el diagnóstico es claro: «Si el Presupuesto sale se agotará el mandato, por eso existe toda esa presión desde la derecha para que eso no pase», dice un miembro de la dirección socialista. Otro veterano dirigente apunta que si la tramitación del Presupuesto «pinta mal» en torno al mes de diciembre el presidente convocará elecciones. Y que en ese contexto sería «la mejor opción», pero que si las cuentas públicas salen adelante «hay que alargar todo lo que se pueda».

Una ministra del Ejecutivo consultada por este diario asegura que no ha oído a ningún compañero del Consejo plantearlo. Y defiende que no es la prioridad: «Ni se me ha pasado por la cabeza. Tenemos que perseverar». En los inicios del mandato, con todo el viento de cola a favor, Sánchez ya anticipó en su primera entrevista en Televisión Española su voluntad de agotar la legislatura. Pero la sensación que tenían personas próximas al presidente es que si llegaba al otoño «con las encuestas en torno al 30%» podría convocar elecciones. El nuevo CIS presidido por el afín José Félix Tezanos ya situó al PSOE en esos datos en el barómetro que se publicó en el mes de agosto.

Ahora, se piensa que el presidente « ya no busca una excusa para convocar las elecciones sino que busca una carambola para aprobar los Presupuestos porque realmente es lo que quiere», apunta un barón territorial, que cree que hay varios elementos que pueden justificar este planteamiento en la estrategia del presidente. En primer término, la incertidumbre que genera en Moncloa verse inmersos en un periodo en funciones de dos meses con lo cambiante de los acontecimientos en este ciclo político.

Los socios

Y por otro lado, la falta de claridad que en estos momentos proyectan las encuestas respecto a la posibilidad de tener un Gobierno más estable. Aunque todos en el PSOE cuentan ahora con mejorar, y con margen, el resultado de 85 escaños cosechado en 2016 y que constituye el peor resultado del partido en el reciente periodo democrático. La única posibilidad que aparece en estos momentos encima de la mesa es la de un acuerdo con Podemos. Y se desea que sea sin dependencia de los partidos nacionalistas. Y los números no salen debido a la tendencia a la baja del partido de Pablo Iglesias, que aunque ha frenado su descenso en los últimos sondeos publicados apunta a que empeorará los resultados de junio de 2016. La opción de un Gobierno con Ciudadanos, muy bien vista tanto en el PSOE como en la formación de Rivera durante largo tiempo, está en estos momentos descartada. Empezó a complicarse cuando, tras la reelección de Sánchez, el PSOE inició una campaña para «derechizar» a Ciudadanos. Y el agrio enfrentamiento entre Rivera y Sánchez por el caso tesis «ha roto los últimos puentes».

El sentimiento de que Sánchez ha pasado de querer encontrar una excusa para convocar elecciones a intentar alargar al máximo es compartido por ejemplo entre sus socios de Podemos, que reflexionan que el presidente del Gobierno actuaría así para llevar a   término el que será su último mandato gobernando en solitario.

Además, como publicaba ABC la pasada semana, las perspectivas de sus socios, no solo de Podemos sino de los independentistas catalanes no son las mejores si se vuelve a abrir el melón electoral, por lo que no está entre sus planes forzar su caída. Aunque en el PSOE se da por hecho, como plantea un diputado, que debe haber un momento en que Iglesias «adopte una estrategia más ofensiva».