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Sánchez viaja a Cuba sin prever un encuentro con la disidencia

Sí habrá un encuentro con representantes de la sociedad civil. En el Gobierno niegan cualquier imposición y aseguran que el presidente «hablará de todo»

Enviado especial a La Habana Actualizado: Guardar
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Un presidente del Gobierno de España vuelve en visita oficial a Cuba después de 32 años. Es la idea fuerza que Moncloa destaca respecto al viaje que Pedro Sánchez realiza este jueves a La Habana. Un mantra que impregna el sentido de estas jornadas y que a su vez lo justifica todo.

«Organizar, estabilizar y dar profundidad» a las relaciones entre España y Cuba son los objetivos que se marca el Ejecutivo, además de un marcado acento económico para que las empresas españolas puedan estar bien posicionadas respecto a las oportunidades del nuevo momento que vive la isla.

Y es por eso que en estos momentos el Gobierno no ha previsto «ningún encuentro específico» con la disidencia cubana, según aseguran fuentes de la presidencia del Gobierno. «En una primera visita oficial nos solemos ver solo con el Gobierno», justifican desde Moncloa. Y se niega «imposición de ningún tipo al respecto» por parte de la administración de Díaz Canel.

«Entendemos que el listón esté más alto pero no hacemos nada que sea extraño», aseguran desde el Gobierno, donde justifican que otros mandatarios de democracias homologables a la española «nadie ha visitado a la oposición». En Moncloa se justifica la visita en que gran parte de los líderes de países de nuestro entorno: Estados Unidos, Francia, Portugal, Italia, Irlanda y Austria. O Los tres últimos Papás han estado en Cuba. Además de la Alta Representante de la política exterior de la UE ha estado tres veces en Cuba y «existe un diálogo político». Y lo cierto es que al menos durante su histórica visita a La Habana, y tras reunirse con Raul Castro, Barack Obama sí se reunió con la disidencia.

Desde el Gobierno se recuerda que los dos últimos ministros de Exteriores, José Manuel García Margallo y Alfonso Dastis, tampoco mantuvieron estos encuentros. Y se defiende en cualquier caso que «el presidente hablará de todo». Eso sí, sí tiene que decir algo públicamente no lo hará delante de su homólogo cubano porque al contrario de lo que sucede en otros viajes internacionales, y por falta de tradición cubana, no está prevista la rueda de prensa conjunta tras la reunión de ambos mandatarios, que se producirá el jueves.

Sánchez comparecerá ante la prensa el viernes, en el entorno de dos encuentros en la embajada española. El primero será con la colectividad española en Cuba y se espera que asistan unas 800 personas. La isla caribeña cuenta con la tercera mayor presencia de Españoles en toda América Latina, después Argentina y Venezuela, con 139.000 residentes. El segundo encuentro del presidente del Gobierno será con «representantes de la sociedad civil cubana», un acto que en el Gobierno destacan especialmente, ante la ausencia de ese acto político con la disidencia, resaltando el carácter independiente de muchos de los asistentes. En ese acto participarán pequeños empresarios, artistas, intelectuales o periodistas. Algunos de los nombres serán el actor Jorge Perugorría; el escritor y premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 Leonardo Padura; el cantautor Carlos Varela; las diseñadoras de moda y artistas Leire Fernández e Idania del Río o los periodistas Abraham Jiménez (de la revista digital 'El Estornudo'), Roberto Veiga y Lenier González (de 'Cuba Posible'). Desde el Ejecutivo de Sánchez se destaca que alguna de estas personas sí ha tenido algún problema con el régimen cubano. Sobre estos asistentes se rechaza también que hayan sigo sugeridos por Díaz Canel porque «a la embajada de España invita el Gobierno de España».

Dese el Gobierno de Sánchez se sugiere la posibilidad de que el presidente vaya a pedir al sucesor del castrismo la liberación de algunos presos políticos, pero rechazan dar más detalles al respecto: «Cuanto más reserva haya mejor. Ni sí ni no. No se trata de medallas sino de ser eficaces».

Desde el Gobierno se destaca que el objetivo de la visita es profundizar relaciones «y no tanto ir o no a arreglar otras cosas». Es decir, no se va a buscar «hacer gestos por hacer gestos» pero sí «normalizar la relación y el diálogo franco con Cuba sobre todos los temas».

Posible visita de los Reyes

Una vez que la acción hacia America latina se ha convertido en «gran prioridad para Sánchez» en Moncloa defienden que se notaba la ausencia de España en Cuba «a nivel de presidente», y que la justificación del viaje es culminar algo pendiente y «dar impulso político a la relación que ya tiene España con Cuba a muchos niveles».

«No se crea nada nuevo. La relación ya existe, lo único que no existía como anomalía era la visita del presidente del Gobierno», explican en Moncloa. Y aunque todavía está pendiente de negociación, la joya de la corona de esa normalización sería la visita de Felipe VI el próximo año, que se conmemoran los 500 años de la fundación de La Habana. En el Gobierno evitan confirmarlo, pero defienden que una fecha así «pide a gritos una presencia importante española».