Pedro Sánchez, en Baracaldo - EFE

Sánchez agita el fantasma de la extrema derecha para desacreditar la concentración por la unidad de España

El presidente asegura que no aceptará la independencia, tras el frenazo de ayer a las negociaciones con la Generalitat

BaracaldoActualizado:

Pedro Sánchez se ha cobijado entre el socialismo vasco para afrontar la resaca del estancamiento de sus negociaciones con los independentistas catalanes. Un fracaso cuya culpa ha repartido entre la cerrazón del Ejecutivo autonómico y la «deslealtad» de Pablo Casado y Albert Rivera, a los que ha acusado de «radicalizarse» influidos por la «ultraderecha» de Vox. En un acto celebrado en el municipio vizcaíno de Baracaldo, el presidente del Gobierno ha vuelto a defender su proyecto presupuestario, y ha emplazado a los votantes a «tomar nota» de cara a los próximos comicios si finalmente PP y Ciudadanos lo rechazan.

El dirigente socialista tenía previsto acudir a Baracaldo para arropar al candidato a las elecciones municipales, el hasta ahora consejero vasco Alfredo Retortillo. Los acontecimientos que se han sucedido en las últimas jornadas han motivado que sean finalmente los socialistas vascos los que salieran en defensa de Sánchez, que durante su intervención ha exaltado unos Presupuestos prácticamente sentenciados a raíz de las enmiendas de totalidad registradas por PDECat y ERC.

En cualquier caso, Sánchez ha insinuado a las formaciones catalanas que la puerta al diálogo continúa abierta, pero les ha avisado de que su gabinete no negociará fuera de los límites de la Carta Magna: «Fuera de ella no hay diálogo posible», ha subrayado el socialista, que ha insistido en que la autodeterminación que les exigen los independentistas «no solo no es constitucional, sino que además la sociedad catalana ha dicho de manera reiterada que no quiere independizarse de España».

Sánchez ha comparado el «viaje a ninguna parte» del independentismo catalán con la situación que atraviesa en la actualidad el Reino Unido: «¿Quién ha ganado con el Brexit? Nadie», ha manifestado el presidente, que ha abogado por «trascender la dinámica de bloques» para fomentar el «autogobierno de Cataluña» dentro de una España autonómica. «El debate no es independica si o no, es convivencia sí o sí, y eso solo se consigue respetando la Ley», ha destacado.

Una España «en blanco y negro»

El acto de esta mañana constituye para Sánchez un pequeño oasis entre dos tormentas. La primera se produjo ayer, cuando la vicepresidenta, Carmen Calvo, anunció que rompía las negociaciones con el independentismo catalán bajo el pretexto de que el Gobierno no podía ceder a las presiones para celebrar un referéndum de autodeterminación. La segunda tendrá lugar este mismo domingo, con la manifestación convocada en Madrid por PP, Ciudadanos y Vox en defensa de la unidad de España y para reclamar al presidente la convocación de elecciones generales.

Una concentración que, a su parecer, representa «una España en blanco y negro» y que demuestra la «radicalización» de PP y Cs de la mano de Vox: «Se podrá comprobar mañana», ha insistido.

«Ahora que se identifica el patriotismo con gritar todos los días “viva España”, nosotros lo que decimos es que ser patriota es trabajar todos los días para que en España se viva mejor», ha dicho al respecto un Pedro Sánchez que se ha mostrado muy crítico con los «agravios territoriales» de las formaciones de derecha en Cataluña. «La crisis exige altura de miras por parte de todos —alegó—. Siempre dijimos que el camino del diálogo era el más largo, pero el único posible y transitable».

Por otro lado, Sánchez ha denunciado que la derecha «no quiere que se aprueben los Presupuestos», algo de lo que espera que la sociedad «tome nota» de cara a las elecciones que tendrán lugar el próximo mayo. Al respecto, ha asegurado que su proyecto aborda todos los grandes retos del país, entre los que ha nombrado la educación, el mercado de trabajo, las pensiones, la financiación del Estado de bienestar y el medioambiente. «La política no es solamente crecer, sino redistribuir el crecimiento —ha declarado—. Todos queremos progreso, pero unos lo que quieren es progresar a costa de la mayoría y nosotros no entendemos ese progreso si no es todos juntos».