Raül Romeva, consejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat
Raül Romeva, consejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat - EFE

Romeva se rodea de altos cargos en su departamento suspendido

Puigdemont ha aumentado de 143 a 155 los puestos de confianza, un 10% más

BarcelonaActualizado:

Departamento de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia. El título que ostenta el flamante consejero catalán Raül Romeva es casi tan largo como la lista de altos cargos que ha incorporado la Generalitat presidida por Carles Puigdemont en sus apenas cuatro primeras semanas de recorrido. Una nómina de cargos de alta responsabilidad, todavíaprovisional, que ha crecido prácticamente un 10% con respecto al último ejecutivo que dirigía Artur Mas: de 143 a 155.

Paradójicamente, el incremento de altos cargos debe atribuirse casi en exclusiva a la creación de la nueva consejería que encabeza Romeva, un departamento cuya estructura dedicada a los «asuntos exteriores», básicamente pensada como instrumento de propaganda internacional del proceso soberanista, está suspendida cautelarmente por el Tribunal Constitucional tras el recurso del Gobierno.

Más altos cargos

El aumento en el número de altos cargos rompe la tendencia que impuso Artur Mas desde que en 2010 recuperase para CiU la Generalitat. En su primera legislatura, Mas metió tijera y pasó de los 177 cargos que acumulaba el tripartito a 136, una nómina que en la siguiente etapa, tras las elecciones de 2012, volvió a crecer hasta los 143. De hecho, el gran volumen de cargos de alta responsabilidad durante la etapa del tripartito de izquierdas -con José Montilla en su segundo tramo- se explica por la necesidad de repartir juego entre los tres integrantes del ejecutivo -PSC, ERC e ICV-, una servidumbre que ahora se vuelve a repetir bajo la fórmula Junts pel Sí.

Ahora ha sido necesario dar juego a CDC (ya sin UDC), ERC así como a los independientes que se integraron en la candidatura. El más notable de ellos, Raül Romeva, exeurodiputado rebotado de ICV por la tibieza soberanista de su anterior partido, y que fue de número uno de JpS para disimular la presencia de un Artur Mas emboscado en el número cuatro de la lista.

La consejería que se creó para acomodar a Romeva, con todos el organigrama de nuevos cargos que lleva implícita, y donde hay también un reparto entre partidos, le coloca en un hipotético tercer escalón del ejecutivo, por debajo del presidente y del vicepresidente Junqueras (ERC). Así, el nuevo ejecutivo pasa de 12 a 13 departamentos, lo que según estimaciones supondrá un aumento del gasto anual de alrededor de un millón de euros.

Ministro «no razonable»

De manera hasta ahora inédita, el consejero Romeva será el primer cargo de la Generalitat que mantenga el título sobre un departamento que, virtualmente, ha desaparecido tras la suspensión cautelar del TC, que tiene cinco meses para pronunciarse. La respuesta de la Generalitat y de Romeva en particular ha sido clara, «todo sigue igual», al entender que las funciones de la consejería son exactamente las mismas que las reservadas a los «foreign affairs» catalanes en la anterior legislatura, cuando tenían rango de secretaría.

La pretensión pues ha sido clara, elevar el rango de la «sección» de Exteriores, reforzar la internacionalización del «proceso» y permitir por ejemplo que Romeva se presente ante las instituciones europeas bajo el título de «ministro». Esta circunstancia, según apuntaba el pasado viernes el ministro de Justicia, Rafael Català, no es «razonable», una opinión que de hecho está en la base del argumentario político sobre el que se sustenta el recurso del Gobierno al TC. Mientras, los Asuntos Exteriores de la Generalitat, siguen su curso, aunque con algunos desajustes por lo que respecta a su red de «embajadas», generadora a su vez de más altos cargos. Es el caso del delegado en Lisboa, el excorresponsal de TVE Ramón Font, nombrado en julio pero aún sin «embajada» abierta en la capital portuguesa, lo que está previsto para las próximas semanas.