Puebla

El PSOE se revuelve ante el protagonismo del líder de Podemos

Desvincula a Iglesias de la negociación e insiste en que le compete al Gobierno

MadridActualizado:

El Gobierno y el PSOE se han visto superados en los últimos días por la hiperactividad de Pablo Iglesias, su socio de legislatura, para negociar con los nacionalistas y los independentistas su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. En tanto que estos interlocutores reclaman la participación del Gobierno, el papel de Iglesias aparece limitado a su estrategia para potenciar su perfil de partido de Gobierno y garantizar la presencia de Podemos en el Gobierno que emane de las próximas elecciones.

Desde el Gobierno se ha pisado en falso ante la actitud de Iglesias, suspicaces de esa relación de socios inevitables y a la vez competidores electorales. En primer término, desde el entorno del presidente se desvincularon de la agenda de Iglesias, sin cuestionarla en ningún caso. Más tarde fue la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quien dijo que le parecía «bien» que Iglesias se reuniese con Oriol Junqueras en la prisión de Lledoners.

Con los focos puestos en el líder de Podemos, el Gobierno ha tenido que endurecer su posición debido al malestar que ha causado en muchos en el PSOE el rol negociador de Iglesias. El primero fue el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien aseguró que esperaba que Iglesias no acudiese a estas citas en nombre del Gobierno, dejando claro que, como presidente socialista, no se sentía representado por Iglesias. A partir de ahí, el PSOE y el Gobierno empezaron a cambiar el tono respecto a estos encuentros. Siempre sin cuestionar la capacidad de Iglesias para mantenerlos y solicitar en los mismos el apoyo a los Presupuestos. «Respeto lo que los líderes de otros partidos políticos hagan y consideren oportuno. El Gobierno de España negocia los PGE a través de los miembros del Gobierno de España, no a través de ningún delegado», aseguró ayer la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet. «Este Gobierno no delega ni envía a nadie a negociar una tarea que le es propia», abundó en la misma línea la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que desveló que ya tiene «citas programadas» para abordar esa negociación.

Incluso el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, criticó ayer la estrategia de Iglesias, en concreto por haber elevado a Carles Puigdemont al rol de negociador válido en esta cuestión, porque supone darle un «plus de representatividad» del que en estos momentos carece. Y enmarcó todo en una estrategia personal del líder de Podemos: «Iglesias está lanzando una cierta ofensiva de cuál es su papel en la política y quizá ha considerado que es una manera de reforzar su personalidad».

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Ahora el argumento en la calle Ferraz es que el lugar para negociar los Presupuestos es el Congreso de los Diputados a través del grupo parlamentario socialista. Algo que contradice las palabras de la portavoz del Gobierno hace unos días apuntando a que Pedro Sánchez se implicaría «en primera persona» para «conciliar el mayor apoyo» de los socios parlamentarios. Una cuestión de la que se percatan en el PSOE es de que, salvo en el caso del PNV, los interlocutores al nivel de un presidente del Gobierno no están claros en lo que respecta al PDECat, con Carles Puigdemont huido de la Justicia, ni en ERC, con Oriol Junqueras en prisión preventiva. ¿Con quién puede negociar Sánchez? Al menos públicamente no puede hacerlo ni con Junqueras ni con Puigdemont. Motivo por el que el Gobierno dio carrete a los contactos de Iglesias, que llega a donde Sánchez no puede.

Pero en el PSOE se quiere presentar batalla a ese relato. La portavoz del comité electoral de los socialistas, Esther Peña, insistió en desvincularse de Iglesias, promocionado por Sánchez como socio de legislatura hace apenas unos días: «El señor Iglesias responderá de sus propios actos, con su propia gente y con los suyos. Al Gobierno lo representa el Gobierno. Y nosotros hemos dejado muy claro que el debate sobre los PGE lo realizarán los grupos parlamentarios en la Cámara Baja. Todo lo demás no tiene nada que ver con la negociación presupuestaria».