VOX llenó en el Palacio de Vistalegre - EFE

El PP reduce el «efecto Vox» a Madrid y confía en desactivarlo

En la dirección del PP creen que «con Rajoy, el problema habría sido mayor que con Casado»

MadridActualizado:

En el PP observan con escepticismo el lleno de Vox en la Plaza de Vistalegre, aunque fuentes de la dirección del partido reconocen que «no hay que bajar la guardia». «Debemos conquistar el centro, pero si abandonamos la derecha estamos muertos», advierten en esta formación. En el entorno de Pablo Casado se insiste en la necesidad de conseguir la «unidad» del centro derecha, pero su preocupación por la subida de Vox es bastante relativa. Consideran que es un fenómeno «muy centrado» en Madrid capital, y quizás con capacidad de expansión en algunos puntos de la Comunidad Valenciana y en ciertas ciudades andaluzas, como Sevilla o Jaén.

«Es espuma», sentenció un colaborador de Casado. Sin embargo, a nadie se le escapa en el PP el «efecto Vox» que se produjo en las elecciones municipales de Madrid de 2015. A Esperanza Aguirre le faltaron poco más de siete mil votos para conseguir el concejal número 22, y poder ser alcaldesa con el apoyo de Ciudadanos. Los 9.800 votos de Vox resultaron, en ese sentido, decisivos. El partido de Abascal, con un 0,6 por ciento de votos, no consiguió ningún edil, pero sí favoreció la caída de Aguirre y la elección de Manuela Carmena como alcaldesa. En la Comunidad de Madrid, sin embargo, no se produjo un efecto similar, y el voto de Vox quedó muy concentrado sobre todo en el oeste y algo en el norte de la región. Casado tiene previsto volcarse, de forma especial, en la campaña electoral de Madrid, para afianzar el mensaje «popular».

Los populares reconocen que existe un riesgo de que ese «efecto Vox» se extienda y dañe a su partido por unos «restos» de votos que pueden resultar definitivos, aunque no se dejan «impresionar» por Vistalegre: «Son los 10.000 que votaron a Vox en 2015». En la sede nacional del PP están convencidos de que Pablo Casado podrá desactivar ese efecto al reforzarse en dos frentes: en la derecha y en el centro.

Por un lado, en el flanco derecho el discurso de Casado pretende ser nítido en asuntos como la unidad de España, la defensa de la familia y la vida, la ley de Concordia que anule a la de Memoria Histórica y la política de inmigración, «muy clara, pero no xenófoba». «Pablo Casado está defendiendo los principios del PP, y sabe que la gente quiere moderación además de claridad», aseguran en el entorno del líder del PP.

El espacio de la derecha es imprescindible para los populares, pero también lo es el centro. Ahí es donde quieren recuperan los tres millones de votos que se «fugaron» al partido naranja. Según su análisis, las dos causas principales de esa «huida» fueron los casos de la corrupción y las consecuencias de las políticas anticrisis de Rajoy, «necesarias, pero con desgaste incluido». El PP incidirá en la transparencia y la honradez para pasar la página de la corrupción.

Aznar y su legado

«Cumplimos las condiciones para crecer en los dos ámbitos, en la derecha y en el centro. Con Rajoy el problema de Vox habría sido mayor», confían en el equipo de Casado. El líder del PP volvió a recibir ayer el apoyo expreso de José María Aznar. En una entrevista en Cope, el expresidente presumió de dejar como legado «un centro derecha unido», y lanzó un dardo a Mariano Rajoy, sin nombrarlo: Pablo Casado ha recibido un espacio «troceado en tres». Por eso, Aznar sostiene que su objetivo debe ser la reconstrucción del PP y la reunificación del centro derecha.

«Lo mejor es ir unidos a unas elecciones», confiesan en el PP, aunque la fórmula para lograr ese consenso de hecho todavía no la han encontrado. Mientras se consigue, envían alguna pulla a Santiago Abascal, presidente de Vox: «Ahora pretende dar ejemplo al PP, cuando ha vivido siempre de cargos de este partido, y en este momento de las cuotas de Vox, y no ha tenido un cargo de gestión».