Ana Pastor, tras la primera reunión de la Mesa del Congreso
Ana Pastor, tras la primera reunión de la Mesa del Congreso - Jaime García

Ana Pastor pide un informe para saber cómo cambian las mayorías con los presos electos suspendidos

El PSOE podría salir beneficiado si los independentistas no renuncian a su acta porque Sánchez no necesitaría su apoyo para ser investido

MadridActualizado:

La vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso, Ana Pastor, ha lamentado esta mañana, tal y como ha informado ABC, que se hayan «perdido 48 horas» para suspender a los presos catalanes. Durante una rueda de prensa en el escritorio del Congreso, Pastor ha revelado a los medios que ha pedido un informe a los servicios jurídicos de la Cámara Baja para saber cómo quedarán las mayorías una vez suspendidos Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez. «Esto sí requiere de un informe, lo otro no», ha expresado.

Los letrados resolverán cómo cambian las mayorías con los presos electos suspendidos. Como explicó la semana pasada ABC, si los cuatro diputados presos no renuncian a sus actas, conservarán sus opciones de convertirse en parlamentarios si el juicio por el 1 de octubre concluyera en absolución, pero no podrán ejercer su derecho a votar durante el tiempo que dure la suspensión. En consecuencia, el líder socialista necesitaría menos apoyos para salir investido en la segunda votación donde ya no se exige mayoría absoluta sino mayoría simple -lo que implica más votos a favor que en contra-.

En el caso de que los cuatro diputados no dejen su escaño, posibilitando que los siguientes en la lista les sustituyan, el Congreso pasaría de componerse de 350 diputados a 346, de tal manera que la mayoría no estaría en 176, sino en 174.

Así, a Sánchez le valdrían los «síes» de Podemos, PNV, Coalición Canaria y el Partido Regionalista para convertirse en presidente del Gobierno, incluso aunque ERC votara en contra. No necesitaría añadir la abstención de los republicanos o de JxC como le sucede ahora, ya que aunque los diputados presos no pudieran ejercer el derecho al voto, el Congreso mantendría su composición numérica actual y «de facto» el «no vota» de los cuatro diputados presos equivaldría a una abstención.