La Mesa del Parlament, reunida ayer
La Mesa del Parlament, reunida ayer - EFE

El Parlament se juega la nulidad al permitir el voto de Puigdemont

Los grupos constitucionalistas anuncian recursos impedir la última treta y los independentistas se esperarán a mañana para anunciar si permiten la delegación del voto del expresidente cesado

BarcelonaActualizado:

De nuevo ignorando una advertencia de los letrados, la mayoría soberanista en la Mesa del Parlamento catalán acordó ayer tramitar la solicitud de voto delegado para el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, ahora mismo encarcelado en una prisión alemana a la espera de que se resuelva la demanda de extradición emitida por el Tribunal Supremo. Finalmente, la Cámara anunciará su decisión pocos minutos antes del inicio del pleno previsto para este jueves.

Según han informado este miércoles fuentes parlamentarias, la decisión se ultimará en una reunión de la Mesa y la Junta de Portavoces que está previsto se celebren entre las nueve y las diez de la mañana. En un principio, los votos favorables de Junts per Catalunya y de ERC serán suficientes para sacar adelante la petición, que permitirá que Puigdemont ejerza el voto en el pleno a través de la diputada Elsa Artadi.

Tal y como advirtieron los letrados, la delegación de voto podría colisionar con la interlocutoria del Tribunal Constitucional del 27 de enero que puso condiciones a la investidura del propio Puigdemont. En concreto, en el punto que señala que «los miembros de la Cámara sobre los que pese una orden judicial de busca y captura e ingreso en prisión no podrán delegar el voto en otros parlamentarios».

Frente a esta consideración, los partidos independentistas consideran que la situación de Puigdemont ha cambiado, en tanto que ya no está en búsqueda y captura al estar a disposición judicial desde que hace diez días fue arrestado por la policía alemana. Para el independentismo, esto sitúa a Puigdemont en las mismas condiciones que el resto de diputados que están en prisiones en España –Junqueras, Sànchez, Romeva, Rull y Turull–. La petición de voto delegado que en su momento reclamaron los dos primeros no fue impugnada ni por los grupos ni por el Gobierno y, autorizada por el TS, permitió que estos pudieran votar a través de otros diputados en el pleno de investidura de Turull. El presidente de la Cámara, Roger Torrent, aceptó el argumento de JpC, y sacó adelante la petición contraviniendo a los letrados.

Aunque hay discrepancias con respecto a las consecuencias penales que podría acarrear la decisión de la Mesa, los letrados sí advirtieron claramente de la posibilidad de que una votación del pleno en la que participe Puigdemont pueda ser declarada nula a posteriori, atendiendo la interlocutoria del TC. Tal y como señalan fuentes parlamentarias, podría darse el caso de que una hipotética nueva sesión de investidura que llegase a prosperar fuese declarada nula, persistiendo pues en el bloqueo. El embrollo político en Cataluña se sofistica día a día.

En cualquier caso, poder sumar a Puigdemont tampoco permitiría a JpC y ERC desligarse de la CUP, ya que el exconsejero Antoni Comín –fugado en Bruselas– sí que no puede votar. Puigdemont podría «estrenarse» en el Pleno que se celebrará mañana.

Parlamentarismo táctico

El parlamentarismo táctico que emplea el soberanismo trata de ser aplacado por los partidos constitucionalistas, que anunciaron una serie de medidas para evitar el voto de Puigdemont. Así, Ciudadanos PSC y el PPadelantaron que presentarán una petición de reconsideración a la Mesa, que en caso de no ser atentida llevará a estos grupos a pedir amparo ante el TC. La CUP, por su parte, celebró la decisión adoptada por la Mesa, aunque lamentó que la misma llegue tarde, ya que no sirvió para poder investir al propio Puigdemont. Los antisistema valoraron el paso dado ayer como una «micro ruptura».

Sea como fuere, las escaramuzas parlamentarias entre unos y otros son fuego de distracción ante el que es, de fondo, el verdadero debate que enfrenta a JpC y ERC: persistir en el bloqueo o tratar de configurar un gobierno efectivo, aún a costa de ser acusados de autonomistas. Anatema. En ERC insisten en esta estrategia. En JpC no desisten.