El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante su discurso en el Congreso - Maya Balanya | Vídeo EP

Pablo Casado levanta al PP con una vuelta a sus principios

El nuevo presidente popular se impuso a Santamaría por 450 votos de diferencia y prometió integración a la candidatura perdedora

El vicepresidente de Feijóo estará en el Comité Ejecutivo, junto a exministros como Tejerina, Catalá, Zoido y Montserrat

MadridActualizado:

Pablo Casado sacudió la fibra sensible del Partido Popular, con una defensa sin complejos de los principios y valores que lo llevaron al poder en 2011 por mayoría absoluta, y acabó su discurso con un «viva el PP, viva España» que hizo temblar el auditorio donde se celebró el XIX Congreso nacional del partido.

Los compromisarios recuperaron su orgullo perdido y en su mayoría se mostraron entusiasmados con un discurso, previo a las votaciones, que les levantó el ánimo, muy dañado tras el golpe de la moción de censura. La suerte estaba echada, y el ambiente quedó listo para que unos minutos después se confirmara que Casado sería el nuevo presidente del PP, por 15 puntos de diferencia respecto a Soraya Sáenz de Santamaría. «El PP ha vuelto», subrayó el ganador.

El ánimo de los dos candidatos, y de sus equipos, ha tenido altibajos a lo largo de la campaña. El discurso de Mariano Rajoy de la tarde anterior había dejado un sabor agridulce en muchos compromisarios, que vieron cómo las palabras del expresidente, y la reivindicación de toda su política, podía dar un último impulso a Santamaría.

Rajoy decidió no votar ayer para mantenerse imparcial. A primera hora de la mañana se sorteó el orden de intervención de los dos aspirantes ante en el Pleno, justo antes de que los 3.082 compromisarios votaran en las urnas. Soraya Sáenz de Santamaría intervino en primer lugar, y Pablo Casado cerró con la última palabra.

El apoyo de Cospedal

El discurso de la exvicepresidenta se centró en subrayar su legitimidad por haber sido la ganadora de la primera vuelta, el 5 de julio, cuando votaron los afiliados inscritos. Ella, sí, fue la primera con el 36,95 por ciento de los votos, pero nunca tuvo en cuenta, y eso resultó a la postre uno de sus mayores errores, que un 63 por ciento de los militantes no votó por ella. Casado, en cambio, se hizo la foto de los cinco que quedaron por detrás de Santamaría: todos juntos para ganar. Y al final, con el apoyo que resultó crucial de María Dolores de Cospedal, la principal adversaria interna de Santamaría, sumó el 57,21 por ciento de los votos, frente al 42,04 por ciento de su contrincante. La «integración» previa de Casado dio así sus frutos.

En uno de los recesos del congreso, cuando los candidatos ya habían hablado ante el plenario y solo quedaba la votación, uno de los exministros de Rajoy definió así cómo había visto el duelo dialéctico: «El discurso de Soraya ha sido de subsecretaria, y el de Pablo, de presidente». En realidad, a Sáenz de Santamaría le faltó pasión en sus palabras. Prometió lealtad, integración y victorias electorales. Pero los populares, con heridas políticas abiertas, querían también un calambrazo de emociones, que les hiciera levantar la cabeza y mostrar su orgullo de partido y de españoles. Y eso sí se lo proporcionó Casado con un discurso mucho más vibrante.

Los votos de última hora

En los pasillos, en el entorno de Santamaría se percibió rápidamente que se había perdido el pulso en los discursos. Si el estruendo de aplausos sirve para medir apoyos, Casado ya había ganado. Y fuentes próximas a ambas candidaturas advirtieron de que no era cierto que todos los compromisarios llegaran con el voto escrito en el bolsillo. Había una bolsa importante de apoyos que se decidió en el último momento. En la campaña se habló de unos 600 indecisos. Al final la diferencia ha sido de 450 votos.

Pablo Casado, durante su discurso en el Congreso del Partido Popular
Pablo Casado, durante su discurso en el Congreso del Partido Popular - Maya Balanya

En la victoria de Casado resultó crucial esa «integración» de los candidatos que se quedaron por detrás de Santamaría en la primera vuelta, y de manera especial el de Cospedal, una de las ganadoras colaterales en la votación de ayer. Cospedal, «olvidada» por Santamaría en su repaso de las mujeres que han tenido un papel protagonista en la historia del PP, pasó de las lágrimas del día anterior, en la despedida y el homenaje a Rajoy, a la alegría más entusiasta por el resultado de Casado.

Pero el nuevo presidente tuvo otro apoyo clave. En medio del discurso de Sáenz de Santamaría, cuando la exvicepresidenta reprochaba a su contrincante que no se hubiera unido a su lista pese a ser la ganadora entre los afiliados en la primera vuelta, el equipo de Casado tuvo un golpe certero, al filtrar que Alfonso Rueda, vicepresidenta de Alberto Núñez Feijóo en la Xunta de Galicia, estaría en su Comité Ejecutivo Nacional.

Lista de integración

Casado formó su lista con los exministros que le han apoyado durante la campaña, como Isabel García Tejerina, Rafael Catalá, Juan Ignacio Zoido y Dolors Montserrat, además de José Manuel García-Margallo. A Cospedal se lo propuso, pero esta, que sigue siendo la presidenta del PP de Castilla-La Mancha, rehusó, al menos de momento.

Los otros precandidatos de la primera vuelta, José Ramón García Hernández y Elio Cabanes, también están en la Ejecutiva de Casado, quien ha dejado puestos libres, y sobre todo sin adjudicar los cargos orgánicos, a la espera de lograr la «integración» con Sáenz de Santamaría. Esta sí que puso sobre la mesa su propuesta como secretaria general, si era la ganadora: Fátima Báñez.

El PP pidió ayer unidad a gritos. Literalmente. En el plenario del Congreso, tras las intervenciones de los candidatos, los compromisarios clamaron por la «unidad» del partido. «La integración claro que es posible», advirtió Casado, ya en su discurso como presidente nacional. «Os ruego, y sólo os pido esto, que a nadie le preguntéis a quién ha votado. Todos hemos votado al Partido Popular y todos habéis ganado», advirtió el presidente del PP.