Mariano Rajoy, ayer, en el Congreso del PP
Mariano Rajoy, ayer, en el Congreso del PP - EP

Congreso PPHimno, lágrimas y despedidas

El Congreso del PP se desmarcó por momentos de la batalla Casado-Santamaría para homenajear a Rajoy

Congreso PP: votaciones de las primarias en directo

Pablo Casado gana las primarias del Congreso del PP con el 57,8% de los votos

MadridActualizado:

La batalla por el liderazgo del PP entre Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado parecía ser el único punto del orden del día de un Congreso extraordinario convocado precisamente para acometer la renovación de la dirección. Hasta que llegó Rajoy. El todavía presidente de los populares provocó un vuelco en el ánimo de los militantes, cargos públicos y compromisarios que habían acudido al Congreso para asistir a la elección de sus nuevos dirigentes; tanto es así, que la figura del expresidente del Gobierno dividió la jornada en dos momentos claramente diferenciados.

Desde primera hora de la mañana y hasta que arrancó el plenario del Congreso -a primera hora de la tarde- el protagonismo lo asumieron los mismos que llevan siendo protagonistas desde que terminó la primera vuelta de las primarias de los populares: los compromisarios. Más de 3.000 personas llegadas desde toda España acapararon los focos durante gran parte de la primera jornada del Congreso. La figura del compromisario se distinguía por dos señas de identidad inequívocas: una carpeta azul y la habilidad para acaparar las atenciones de periodistas y, sobre todo, de cargos públicos interesados en conocer el sentido de su voto.

«Kit de supervivencia»

La carpeta se podía definir como una suerte de «kit de supervivencia del compromisario». Su contenido: dos papeletas de diferente color y sin nombre, dos sobres -para la elección del Comité Ejecutivo y de la Junta Directiva del PP (el máximo órgano de los populares entre congresos)-, los reglamentos del cónclave y tres grandes cartelones («Sí», «No», «Abstención») para las votaciones que posteriormente tuvieron lugar en el plenario.

Ver a un compromisario solitario se antojó una utopía, de nuevo, hasta que llegó Rajoy. Su presencia en el Congreso (por la puerta de atrás, dejando el «¡presidente, presidente!» para Casado y Soraya Sáenz de Santamaría) cambió todas las leyes que regían el ecosistema que los populares habían hecho de su Congreso.

Hasta los compromisarios, ya alejados de los focos, cambiaron su comportamiento, y los recovecos del hotel que acogía el cónclave que habían servido de lugar de reunión improvisado entre compromisarios y cargos pronto se quedaron vacíos. Ahora se vislumbraba una larga fila de carpetas azules que se agolpaban a las puertas del plenario. Iba a hablar Rajoy.

La gran sala no pudo dar abasto a la afluencia de carpetas que habían acudido al cónclave, y solo 2.000 de los 3.082 compromisarios pudieron entrar a escuchar in situ el discurso del presidente. El resto se tuvieron que conformar con la televisión. Arrancó el plenario del cónclave y el presidente de la Comisión Organizadora, Luis de Grandes, anunció que iba a sonar el Himno de España. Dirigentes, militantes y compromisarios se pusieron en pie para escucharlo y brotaron las primeras lágrimas de la tarde de la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, que se llevó un aplauso más largo que los que habían recibido Casado y Santamaría a su llegada.

Por si quedaban dudas de que el momento compromisario había finalizado para dar paso al momento de las despedidas, De Grandes arrancó la gran ovación de la tarde -como no, para Rajoy-, e incluso alguna lágrima del expresidente del Gobierno. El plenario eligió, como estaba previsto, a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, para presidir el cónclave; Pastor subió al escenario y abrió la veda de los halagos, la nostalgia y los recuerdos emocionados para el que ha sido el presidente de los populares durante catorce años.

La presidenta del Congreso se emocionó en su aloción y dejó paso a María Dolores de Cospedal, que hizo lo propio. Rajoy clausuró el plenario y las carpetas azules volvieron a ovacionarlo para finalizar la primera jornada del XIX Congreso Nacional del PP, la de las despedidas.