Mossos frente a la manifestación soberanista que coincidió con la del sindicato policial Jusapol celebrada el 29 de septiembre en Barcelona - EP

Mandos de los Mossos acusan a Torra de ponerlos en la diana de los CDR

«No pondremos al colectivo en otra situación límite; cumpliremos la ley», advierten, y afirman que la Generalitat «tiene miedo a los radicales»

MadridActualizado:

«Hacéis bien en apretar», animó el pasado lunes Quim Torra a los Comités de Defensa de la República (CDR), sólo 48 horas después de que los Mossos d’Esquadra cargaran contra ellos por los graves incidentes que provocaron en Barcelona, y el mismo día que esos radicales cortaban las vías del AVE en Gerona; asaltaban un edificio de la Generalitat en la misma ciudad para quitar una bandera española y sustituirla por una estelada; cortaban carreteras e intentaban por la noche asaltar el Parlamento catalán. La frase cayó como un mazazo en ese Cuerpo, la mayor parte de cuyos mandos, según fuentes de máxima solvencia consultadas por ABC, lo tienen claro: «Nos ha puesto en la diana de estos grupos; la Generalitat ni nos defiende, ni nos ayuda».

La preocupación es máxima, porque «la retórica del Gobierno catalán en el sentido de que hará realidad la república y que, llegado el caso, desobedecerá el ordenamiento jurídico alimenta los sectores más radicales del secesionismo», y además coloca a la Policía de la Generalitat en una situación imposible: «Por una parte, el presidente Torra es el máximo responsable de los Mossos, pero que nadie piense que vamos a seguirle. Aunque desde fuera no se ve así, seguimos convencidos de que el 1-O actuamos correctamente, más allá de errores puntuales, y que nadie dude de que vamos a seguir haciéndolo. Tenemos muy presentes las heridas que se abrieron y no pondremos al colectivo en otra situación límite; cumpliremos la ley».

Las fuentes consultadas aseguran que la mayoría de la estructura de mando de los Mossos comparte esta visión, y de hecho ya ha lanzado los primeros mensajes de que no se va a permitir la utilización del Cuerpo en beneficio del independentismo. La cohesión en esos escalafones es muy amplia, e independientemente de las opiniones de cada uno hay un consenso claro en el sentido de que no se cumplirán órdenes ilegales. El Gobierno catalán, de hecho, es consciente de que no controla la Policía autonómica.

Probablemente, la operación de los Mossos de ayer en Lérida contra la corrupción haya abierto aún más los ojos en la Generalitat. Por primera vez se atacaba el núcleo duro del poder político secesionista.

Lo más urgente es evitar que las calles se conviertan en un campo de batalla. «Hemos cargado estos días porque era nuestra obligación, y así se hará cada vez que sea necesario. Pero si Torra anima a los CDR a seguir con esa estrategia de violencia nos convierte en objetivo. Es diabólico; cuando intervenimos para restablecer el orden somos traidores constitucionalistas, y si no lo hacemos, nos convertimos en una herramienta del independentismo... La Generalitat gobierna sólo para una parte, pero los Mossos somos la Policía de todos los catalanes».

«El Gobierno no controla la calle, está en manos de la CUP y Arran. Son los que manejan la actividad de los CDR»

Los medios consultados hacen esta reflexión: «Si la acampada de la plaza de San Jaume hubiese sido de los unionistas, habríamos tardado media hora en recibir la orden de desalojo; como era de independentistas, se alimentó desde las instituciones». Es más; la propia Consejería de Interior divulgó un tuit en el que anunciaba que no se intervendría, lo que ataba de pies y manos a la Policía autonómica, que fue tachada de política. Cuando intervinieron, pasaron a ser objeto de todo tipo de acusaciones por parte de los CDR.

La realidad incuestionable, y sin duda muy delicada, es que desde hace tiempo «la Generalitat no controla la calle, que está en manos de la CUP y Arran. Son ellos los que manejan la actividad de los CDR por mucho que en estos comités haya gente con buena voluntad que reniega de la violencia. Quim Torra y sus consejeros tienen miedo a los reproches de los radicales y toman decisiones en función de las reacciones que perciben en las redes sociales», como se demuestra cada día.

Las fuentes de la estructura de mando consultadas por ABC advierten de que en los últimos meses en Cataluña el ambiente se está haciendo mucho más tenso: « Los CDR observan que a ese discurso bélico del presidente y sus consejeros no le acompañan actuaciones concretas para hacer realidad esa república prometida. Eso provoca cada vez más frustración en esos sectores, que han decidido aumentar la estrategia de presión».

«El combustible para que haya un estallido de violencia está en la calle: solo falta al chispa»

Lo ocurrido desde el fin de semana lo confirma: «En la manifestación de los CDR del sábado ya había entre 50 y 100 encapuchados, que además se cambiaban la ropa para no ser reconocidos. No solo eso: llevaban una pancarta acolchada para ser utilizada en los enfrentamientos con los Mossos»... Lo sucedido el lunes, sobre todo por la noche, con el intento de asalto al Parlamento catalán y la concentración ante la Jefatura Superior de Policía -ambas acciones fueron abortadas por el Cuerpo autonómico-, son otro ejemplo. «No obstante, pensamos que el momento de más crispación coincidirá con el juicio y la sentencia del 1-O».

Esta evolución de los citados comités hacia actuaciones cada vez más agresivas, alimentadas por el discurso de las autoridades, complican sobremanera el trabajo de los Mossos, que advierten: « El combustible ya está en la calle; sólo falta que prenda la chispa y el estallido de violencia será un hecho... Puede ser simple un empujón, una mala caída o un mal golpe, algo accidental que tenga consecuencias no buscadas. Y entonces nadie podrá detener el enfrentamiento».

«Lo vimos el 20 de septiembre del año pasado, en el registro de la consejería de Economía. Jordi Sánchez y Jordi Cuixart alentaron a la masa, y cuando creyeron conveniente pidieron a la gente que se fuera... Nadie lo hizo, porque ya había prendido la mecha».