Lanzar 100 «cócteles molotov» no es  terrorismo
Los tres acusados, durante el juicio celebrado en la Audiencia Nacional - efe
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Lanzar 100 «cócteles molotov» no es terrorismo

La Audiencia Nacional absuelve a tres radicales que atacaron a la Ertzainzta en 2002 porque «no tienen por qué estar vinculados a ETA»

madrid Actualizado:

La Audiencia Nacional ha absuelto a tres proetarras que participaron en un ataque a la Ertzainzta en 2002 al considerar que lanzar cien cócteles molotov no tiene por qué ser un delito de naturaleza terrorista. Se trataría, dicen la Sección Primera de lo Penal, de un simple delito de desórdenes públicos que ya habría prescrito, pues los hoy absueltos no fueron procesados hasta 2010, ocho años después de los hechos. La sentencia ha contado con el voto particular del magistrado Nicolás Poveda, que no tiene dudas del carácter terrorista de esta ofensiva proetarra.

Los hechos juzgados se remontan al 5 de mayo de 2002. Ese día, Batasuna había convocado una manifestación con el lema «Stop Fascismo» para protestar por la nueva ley de partidos que iba a hacer posible la ilegalización de esta formación. «Acto seguido, unos 50 jóvenes provistos de cócteles molotov, piedras y tornillos, que habían participado en la misma manifestación, se dirigieron al barrio viejo de esta localidad, con intención de provocar altercados, tapándose los rostros con prendas con agujeros, a modo de verdugos, para evitar ser reconocidos». Después, prosigue la resolución, mientras parte de ellos lanzaban un líquido inflamable a un cajero automático, otro grupo, en el que se encontraban los tres acusados, detuvo el tráfico en una calle obligando a un autobús municipal a detenerse. En ese momento intervino la dotación antidisturbios de la Ertzaintza, cuyos agentes empezaron a ser agredidos por los radicales, que les lanzaron «un centenar de cócteles molotov».

Participaron en los hechos

Los jueces no tienen dudas de la participación de Igor Cearreta, Garikoitz Urizar y Joseba Andoni Arrizubieta en los hechos, pero sí de la naturaleza terrorista de los mismos. Y ello porque, dicen, para que sean considerados así, los acusados tendrían que tener algún tipo de vinculación con la banda terrorista, ya sea como miembro ya sea como colaborador de ella, lo que aquí no ha quedado probado. «Pretender que siempre que nos encontremos ante una pluralidad de sujetos, que en actuación coordinada, cometan delitos que por su finalidad impliquen un apoyo a los postulados de ETA (...) supone una extensión desmesurada del concepto de integrante o colaborador que carece de apoyo legal». Y añade que «habrá que probarse en cada caso» la vinculación del sujeto en cuestión con ETA, sin que la misma pueda inducirse sin otros datos de la mera asistencia a una manifestacion de la izquierda abertzale y la participación en los altercados posteriores, por muy graves que estos sean, pues ello ir a en contra de la presunción de inocencia».

Al servicio de ETA

A juicio del magistrado discrepante, esa vinculación con los postulados de la organización criminal está más que probada: varias prendas con las que los acusados ocultaron su rostro aquel día aparecieron en manos de Iker Benítez, condenado por estos hechos. Para Nicolás Poveda también resulta «relevante» que junto con los procesados se encontrara una persona que al ser detenida «portaba una programación de actividades contenidas en una agenda organizativa de diferentes actos del entorno radical junto a una fotografía del citado Iker Benítez en la que aparece junto a una ikurriña con el anagrama de ETA» «En modo alguno podemos considerar que tales hechos son unos meros desórdenes de entidad mínima, sino que deben ser considerados como una actividad grave cuya naturaleza obedece a actuar al servicio de una organización terrorista», señala Nicolás Poveda.

La Fiscalía había pedido para los acusados dos años de prisión. Consideró que concurría la agravante de disfraz (por ocultar su rostro con verdugos), pero también la atenuante de dilaciones indebidas, por el retraso en el procedimiento.