Imagen de archivo de Bartomeu Cursach, cuando fue detenido y trasladado a los Juzgados de Palma en marzo de 2017
Imagen de archivo de Bartomeu Cursach, cuando fue detenido y trasladado a los Juzgados de Palma en marzo de 2017 - Cati Cladera

La juez condena a Cursach a pagar una multa de 9.000 euros por llamar «subnormal» a un magistrado

El empresario mallorquín usó el citado calificativo denigratorio para referirse a uno de los antiguos instructores del caso Cursach, el juez Manuel Penalva

Palma de MallorcaActualizado:

El Juzgado de lo Penal número 4 de Palma ha condenado al empresario mallorquín Bartomeu Cursach al pago de una multa de 9.000 euros por haber calificado como «subnormal» a uno de los antiguos instructores del caso Cursach, el juez Manuel Penalva, quien además fue el magistrado que en su momento decretó el ingreso en prisión provisional de Cursach. El magnate isleño deberá indemnizar además con 3.000 euros a Penalva. El fallo de la magistrada Francisca Ramis puede ser recurrido ante la Audiencia Provincial de Palma.

La vista oral en relación a este asunto se había celebrado el pasado 4 de julio. Cursach fue juzgado hace una semana como presunto autor de un delito de injurias, ya que en una conversación privada con su abogado habría calificado al juez Penalva de «subnormal» hasta en tres ocasiones. Esta situación concreta se habría producido cuando el empresario acudió a los Juzgados centrales de Palma a depositar su pasaporte un día después de haber salido de prisión.

Durante el juicio, Cursach negó haber usado la mencionada expresión denigratoria para referirse a Penalva, mientras que dos funcionarias de los Juzgados ratificaron ante el tribunal que sí la habría utilizado. Por su parte, Penalva dijo que si Cursach le hubiera pedido perdón en su momento, «ahora no estaríamos aquí». Al final del juicio, la Fiscalía mantuvo su reclamación inicial de una multa de 9.000 euros para el acusado, mientras que su abogado pidió la libre absolución.

La sentencia hecha pública este jueves es la segunda resolución condenatoria para el citado empresario, pues en junio del pasado año fue condenado a ocho meses de cárcel por un delito de tenencia ilícita de armas. En la actualidad, Cursach se encuentra en situación de libertad provisional.

Una causa compleja

Cabe recordar que en el caso Cursach se investiga, esencialmente, la existencia de una supuesta trama de corrupción policial, política y empresarial, cuyo presunto impulsor sería Cursach, quien durante décadas fue el principal empresario del sector del ocio nocturno de Baleares. La clave de la citada supuesta trama estaría en que, presuntamente, Cursach habría contado durante años con la «protección» de policías, cargos políticos y funcionarios, que habrían favorecido sus negocios y habrían perjudicado a los de la competencia a cambio de dádivas y regalos. Por su parte, Cursach siempre ha negado la existencia de esa posible trama.

Una de las últimas novedades en relación al caso Cursach se había producido esta misma semana, en concreto el pasado martes, cuando el Decanato de los Juzgados de Palma designó al titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Palma, el juez Antoni Garcías, como nuevo instructor de esta macrocausa. De ese modo, Garcías pasará a ser, en principio, el cuarto instructor de este proceso, iniciado hace seis años.

Aun así, Garcías no se ocuparía de todas las piezas separadas de que hoy consta el caso. De hecho, hace ya un tiempo, previendo que se le podía acabar asignando por turno de reparto el caso Cursach, solicitó abstenerse en una de dichas piezas separadas. El motivo para solicitar la abstención fue que una funcionaria que trabaja en su Juzgado está casada con uno de los imputados en esa pieza separada. La petición de Garcías fue atendida ya por la Audiencia Provincial. Este juez podría decidir en los próximos días abstenerse también en relación a otras piezas separadas o incluso al caso Cursach en su conjunto. De ser así, la Sala se pronunciaría asimismo sobre esa posible petición.

Tres instructores previos

La instrucción de lo que hoy se conoce genéricamente como el caso Cursach fue iniciada por la juez Carmen González, que dejó la causa por un cambio de destino. Seguidamente, pasaron a ocuparse del caso el citado juez Penalva y el fiscal Miguel Ángel Subirán, de Anticorrupción. Penalva fue apartado de la causa en marzo de 2018 por la Audiencia Provincial por «pérdida de apariencia de imparcialidad». Además, el propio Penalva y también Subirán podrían acabar siendo juzgados en los próximos meses por varios supuestos delitos cometidos durante la instrucción, entre ellos los de denuncia falsa, revelación de secretos, coacciones y amenazas.

El sustituto de Penalva al frente de la instrucción del caso Cursach fue el juez Miquel Florit, quien se encuentra de baja en estos momentos. Florit está siendo además investigado por haber ordenado el 11 de diciembre del pasado año requisar los teléfonos móviles de dos periodistas que habían estado cubriendo el caso Cursach. El juez Florit tomó esa decisión en el marco de una investigación interna sobre presuntas filtraciones periodísticas. El citado magistrado devolvió los móviles requisados poco después, el 4 de enero, certificando que dichos teléfonos no habían sido finalmente abiertos y que sus contenidos tampoco habían sido examinados.

En cualquier caso, a raíz de la denuncia presentada contra Florit por los dos profesionales afectados y por los medios en los que trabajan, «Diario de Mallorca» y Europa Press, dicho juez presumiblemente deberá sentarse en breve en el banquillo. Todo apunta a que Florit será juzgado como presunto autor de los delitos de prevaricación judicial, contra la inviolabilidad del domicilio, contra el ejercicio del derecho al secreto profesional y de interceptación ilegal de comunicaciones.