El empresario Bartolomé Cursach, llega al juzgado acompañado por su abogado Enrique Molina
El empresario Bartolomé Cursach, llega al juzgado acompañado por su abogado Enrique Molina - EFE/ATIENZA

Designan al juez Antoni Garcías como nuevo instructor del caso Cursach

De los tres magistrados que hasta ahora se habían ocupado del macroproceso, dos pueden acabar sentándose en breve en el banquillo de los acusados

Palma de MallorcaActualizado:

El Decanato de los Juzgados de Palma ha designado al titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Palma, el juez Antoni Garcías, como nuevo instructor del denominado caso Cursach. De ese modo, Garcías pasará a ser en principio el cuarto instructor de este macroproceso, iniciado hace seis años.

Aun así, Garcías no se ocuparía de todas las piezas separadas de que hoy consta el caso. De hecho, hace ya un tiempo, previendo que se le podía acabar asignando por turno de reparto el caso Cursach, solicitó abstenerse en una de dichas piezas separadas. Esa petición fue atendida ya por la Audiencia Provincial de Palma. Garcías podría tomar ahora la misma decisión en relación a otras piezas o incluso al caso Cursach en su conjunto. De ser así, la Sala se pronunciaría también sobre este asunto concreto.

Cabe recordar que en el caso Cursach se investiga, esencialmente, la existencia de una supuesta trama de corrupción policial, política y empresarial, cuyo presunto impulsor sería el magnate mallorquín Tolo Cursach, quien durante décadas fue el principal empresario del sector del ocio nocturno de Baleares. La clave de la citada supuesta trama estaría en que, presuntamente, Cursach habría contado durante años con la «protección» de policías, cargos políticos y funcionarios, que habrían favorecido sus negocios y habrían perjudicado a los de la competencia a cambio de dádivas y regalos. Por su parte, Cursach siempre ha negado la existencia de esa posible trama.

Un largo proceso

La instrucción de lo que hoy se conoce genéricamente como el caso Cursach fue iniciada por la juez Carmen González, que dejó la causa por un cambio de destino. Seguidamente, pasaron a ocuparse del caso el juez Manuel Penalva y el fiscal Miguel Ángel Subirán. El citado juez fue apartado de la causa en marzo de 2018 por la Audiencia Provincial de Palma por «pérdida de apariencia de imparcialidad». Además, el propio Penalva y también Subirán podrían acabar siendo juzgados en los próximos meses por varios supuestos delitos cometidos durante la instrucción, entre ellos los de denuncia falsa, revelación de secretos, coacciones y amenazas.

El sustituto de Penalva al frente de la instrucción del caso Cursach fue el juez Miquel Florit, quien se encuentra de baja en estos momentos. Florit está siendo además investigado por haber ordenado el 11 de diciembre del pasado año requisar los teléfonos móviles de dos periodistas que habían estado cubriendo el caso Cursach. El juez Florit tomó esa decisión en el marco de una investigación interna sobre presuntas filtraciones periodísticas. El citado magistrado devolvió los móviles requisados poco después, el 4 de enero, certificando que dichos teléfonos no habían sido finalmente abiertos y que sus contenidos tampoco habían sido examinados.

En cualquier caso, a raíz de la denuncia presentada contra Florit por los dos profesionales afectados y por los medios en los que trabajan, «Diario de Mallorca» y Europa Press, dicho juez presumiblemente deberá sentarse en breve en el banquillo. Todo apunta a que Florit será juzgado como presunto autor de los delitos de prevaricación judicial, contra la inviolabilidad del domicilio, contra el ejercicio del derecho al secreto profesional y de interceptación ilegal de comunicaciones.

Varias piezas

Como se ha indicado ya, el caso Cursach consta en la actualidad de distintas piezas separadas. En la pieza principal, que será dilucidada en los próximos meses, la Fiscalía Anticorrupción pide ocho años y medio de prisión para Cursach por los presuntos delitos de integración en grupo criminal, cohecho, coacciones y prevaricación. El Ministerio Público quiere que en el marco de dicha pieza principal se sienten también en el banquillo otras 23 personas, entre ellas empleados de Cursach, funcionarios y una quincena de policías locales de Palma.

Ese será el tercer juicio al que se enfrente el magnate mallorquín. Cabe recordar que en junio del pasado año Cursach fue condenado a ocho meses de cárcel por un delito de tenencia ilícita de armas. Con posterioridad, la pasada semana, el empresario isleño fue juzgado como presunto autor de un delito de injurias, ya que en una conversación privada con su abogado habría calificado al juez Penalva de «subnormal» hasta en tres ocasiones. Esta situación concreta se habría producido cuando Cursach acudió a los Juzgados centrales de Palma a depositar su pasaporte un día después de haber salido de prisión.

Durante la vista oral celebrada el pasado 4 de julio, Cursach negó haber usado la mencionada expresión denigratoria para referirse a Penalva, mientras que dos funcionarias de los Juzgados ratificaron ante el tribunal que sí la habría utilizado. Por su parte, Penalva dijo que si Cursach le hubiera pedido perdón en su momento, «ahora no estaríamos aquí». Al final del juicio, la Fiscalía mantuvo su reclamación de una multa de 9.000 euros para el acusado, mientras que su abogado pidió la libre absolución. En la actualidad, Cursach se encuentra en situación de libertad provisional.