154 historias truncadas

154 historias truncadas

ABC.es | MADRID
Actualizado:

Entre los asientos del vuelo JK5022 había 172 historias diferentes. De entre todas ellas, 154 se vieron truncadas por la catástrofe del avión de la compañía Spanair.

La fatalidad del destino

Ángel José Mendoza y Esther Reitz eran una pareja de guardias civiles que viajaba regularmente entre Bilbao y Las Palmas para encontrarse, ya que él estaba destinado en Arucas y ella en Aranda de Duero. La fatalidad quiso que, por primera vez, volasen a las Islas desde Madrid y lo hiciesen desde el JK5022.

Dos concejales y varios vecinos de San Bartolomé

Fayna Noda y Laudencio García Martín eran concejales de San Bartolomé de Tirajana, al sur de Gran Canaria. El segundo viajaba, además, junto a su esposa y sus dos hijos. Otros tres vecinos de la localidad (Carlos Herraez y la pareja Rodríguez-Ramirez) fallecieron en el accidente.

Un bautizo truncado

Zenaida y Pedro Javier viajaban a Canarias para el bautizo de su primer hijo, por deseo de la madre que quería que su primogénito recibiese el sacramento en su tierra. Iban acompañados de María, la hermana de Pedro Javier, y de Isaac, amigo de la pareja.

El viaje como premio

Juan Muriana, Mercedes Martínez y su hija eran una familia de la localidad jienense de La Guardia. Ella acababa de aprobar la oposición para ser profesora de peluquería y como premio, habían organizado el fatídico viaje a Las Palmas de Gran Canaria.

Por un día

José Joaquín Pérez de Obanos era un conocido sindicalista navarro. No obstante, ostentaba el cargo de presidente de la Confederación de Cooperativas Agrarias de España. Era su pasión, junto al ciclismo. Cambió su vuelo del jueves al miércoles y la fatalidad quiso que no pudiese disfrutar de sus vacaciones junto a sus amigos.

La tragedia del presidente de Pevafersa y sus sobrinos

Hacía un mes había perdido a su cuñado por un derrame cerebral. En el vuelo JK5022 viajaban su mujer, Pilar Márquez y su hermana, Juliana Fernández Manso. Ambas fallecieron, dejando la segunda dos hijos huérfanos. Pero no solo la familia sufrió pérdidas: Sergio de la Riva, empleado de Pevafersa y encargado del marketing del Balonmano Valladolid también se encontraba entre el pasaje y no pudo sobrevivir a la tragedia.

Madre e hija, separadas

Maria Loreto González viajaba con su hija Clara a la isla, donde ambas vivían, tras pasar unos días en Galicia. La primera pudo sobrevivir, pero Clara, que iba en los asientos situados junto al motor, pereció en la catástrofe.

También había extranjeros entre las víctimas

Una familia procedente de Baviera (los Mrotzek) había planeado sus vacaciones en las Islas para disfrutar de las playas españolas. La elección del JK5022 marcó sus destinos. Lo mismo ocurrió con el italiano Domenico Riso, quien viajaba con su amigo Pierrick Charilas y su hijo Ethan, franceses que conocía por su trabajo en París. Otra gala, Pilar González Ferreira, oriunda de España, también falleció en el accidente, al igual que un ciudadano mauritano (Demba Diawara), una colombiana (Gladys Ospina) que viajaba con su marido español Pablo Enrique Sánchez, un indonesio (Nguni Toka Rondonuwu) y una sueca (Anne Marie Hult).

El fútbol también lloró

Antoaneta Stanimirova había pasado unos días en Madrid junto a su hijo, Martín Mario Kozhuharov, jugador del equipo cadete del Real Madrid. Decidió regresar a Canarias en el JK5022. La suerte quiso que su marido no pudiese acudir a la capital de España por motivos laborales. De igual manera, una de las hijas del ex jugador del Fútbol Club Barcelona, Juan Carlos Pérez, formaba parte de la tripulación del avión siniestrado, en el que falleció.

Un misionero de vuelta a casa

Claudio acababa de llegar de África, donde estaba destinado en su labor de misionero. Volvía a su tierra, Canarias, donde le esperaba su familia, a la que hacía meses que no veía. Sin embargo, no pudo llegar a su destino. Su familia nunca creyó que fuera en el avión siniestrado.

El último mensaje

Rubén Santana Mateo, empresario de Las Palmas, regresaba a casa tras pasar varios días en Madrid. Durante el primer intento fallido de despegue, envío un mensaje a su mujer y su hijo. "Cariño, el avión está averiado. No me dejan bajar" fueron sus últimas palabras.

Cinco familias enteras perecieron

Dos familias de Ciudad Real, la Alcázar Asensio de Almagro y la Prados Ciprián de Viso del Marqués, ambas de cuatro miembros, se embarcaron en el JK5022. Similar fue el caso de una familia de Málaga aunque residente desde hacía unos años en Las Palmas, la Villanueva Santana, de cinco miembros, entre los que no se encontró ningún superviviente. También Arucas lloró la pérdida de los Afonso Sosa, entre los que se encontraban los pequeños Jorge y Miguel, y que se encontraban de regreso a casa, así como Gáldar enterró a la pareja Martín Domínguez y su joven hijo Cristian.

Unas vacaciones que no llegaron

Sara Conejo y Tamara Gallardo se disponían a pasar sus vacaciones en Canarias. Iban las dos solas, puesto que al resto de sus amigas no les habían permitido ir. El infortunio quiso que cogieran el JK5022 y no pudieran completar unas vacaciones que habían comenzado felizmente en las fiestas de su pueblo toledano, Alameda de la Sagra.

"Salve primero a mi hija"

La familia Alonso Filloy, natural de Salamanca pero residente en Canarias, se rompió en el accidente, puesto que la hija mayor, y Amalia, la madre, murieron en Barajas mientras que José y la hija pequeña, María, se salvaron de la catástrofe, la última gracias a la generosidad de su madre, quien pidió que se rescatase antes a la niña.

Alfonso Alfredo no pudo salvarse

Alfredo Jesús Acosta Mandiola preguntó por sus padres nada más ser sacado de la tragedia. Su madre, a pesar de su estado crítico en los primeros días, pudo sobrevivir, pero su padre, Alfredo Alfonso, miembro del Ejército colombiano, no tuvo tanta suerte y pereció en el accidente.

La justicia perdió a una defensora de la mujer

La licenciada en Derecho Lidia Delgado Estévez también iba en el avión del 20 de agosto de 2008 para retomar su trabajo en el Instituto Canario de la Mujer. No pudo continuar con la importante labor de asesorar en casos relacionados con la violencia de género.

Mustapha no pudo regresar

Mustapha Pagana Puye era guineano de nacimiento, pero Maspalomas acogió a este simpático viajero que pereció en Barajas junto a su mujer, María del Carmen Sofía Fortanner y a su hija, Siria Puye.

Un auténtico superviviente

Mukesh Bachomani sufrió un infarto cerebral en 2002, pero luchó y fue capaz de recuperarse. Este indio volvía a Canarias, su residencia habitual, tras visitar a su familia en la India, pero el JK5022 se cruzó en su camino.

Una guía entre el pasaje

Yanina Celis Cibowsky fue otra de las víctimas de la tragedia del JK5022. Era guía turística y aunque era oriunda del Barranco de Ayagaures, hacia donde se dirigía el 20 de agosto del pasado año, vivía entre Berlín y Madrid y volvía de Brasil junto a su novio Ronaldo, carioca de nacimiento.

Tras el viaje de sus sueños

Yaiza Medina Vega y Marcos Hernández Gil eran una joven pareja que acababa de realizar el viaje de sus sueños: pasar unos días en la ciudad del neón, Las Vegas. Sin embargo, de vuelta a casa, eligieron el desafortunado vuelo JK5022.

Recién casados

Nada podía hacer presagiar a la joven pareja de recién casados que su viaje de novios podía terminar en tragedia. Pero Rubén Sánchez Pérez y María Jesús Font Rodríguez escogieron viajar en el MD82 accidentado. Ambos fallecieron.

Mariano García y Esperanza Borge acudían a visitar a su hijo, que acababa de conseguir un puesto de auxiliar de vuelo en Gran Canaria. Ellos le habían ayudado a forjarse un futuro a bordo de un avión, medio de transporte que, desgraciadamente, acabó con sus vidas.

Un padre y sus dos hijos

Roberto Álvarado subió, acompañado de sus dos hijos, al JK5022. Este grancanario de 38 años pereció, al igual que su prole, en el malogrado vuelo de la compañía Spanair.

Una futura estrella del fútbol

Con tan solo ocho años, Javier Suárez Estévez ya apuntaba maneras de estrella. Pertenecía al club Acodetti de fútbol y estudiaba en el colegio Giner de los Ríos antes del fatal accidente de Barajas, en cuyo avión viajaba hacia Gran Canaria. Su madre, María Luisa Estévez, abogada en Gáldar, también murió tras la catástrofe.

Una trabajadora nata

Patricia Morillo había ahorrado durante meses gracias a su trabajo de camarera para poder irse a vivir a Madrid. Eligió el vuelo Jk5022 para regresar a su tierra a pasar unos días de vacaciones con su familia.

El CB Canarias perdió mucho más que un partido

Marisa Rey Murillo volvía con su marido, Mario Noriega, y sus dos hijos a casa en el vuelo de Spanair para retomar así su labor como directora de marketing del Club Baloncesto Canarias. Los cuatro miembros de la familia no lograron sobrevivir al accidente.

Un viaje de negocios que no concluyó

El ciudadano turco Mustafa Erdil había viajado a España para concretar algunos negocios pendientes con empresas españolas. Se embarcó en el vuelo de Spanair y fue otro de los fallecidos en la catástrofe aérea de Barajas.

Dos hermanos separados

El pequeño Roberto Álvarez Carretero pudo sobrevivir, pero su hermana mayor, María, no superó el accidente. Ambos viajaban con destino a Gran Canaria desde su localidad natal, Venllera, en la provincia de León. El mismo caso se produjo con los hermanos Flores García. José pudo recuperarse pero se dejó a Ana en el camino.

Fuentesaúco también lloró una víctima

Tomás Sánchez Bernal se sentía muy orgulloso de su pueblo zamorano de Fuentesaúco, donde siempre regresaba para las fiestas, aunque por motivos laborales residía en Salamanca junto a su mujer, Teresa Hernández. También se encontraban en el vuelo siniestrado en Barajas.

Una familia rota

Los Betancor Sánchez se vieron sumidos en la tragedia de tener que continuar sin Mari Carmen, la madre, y Verónica. Ambas perecieron en el fatídico accidente del 20 de agosto de 2008 en Barajas.

Una madre y sus dos hijas no pudieron sobrevivir

Mari Carmen Ortega viajaba hacía Canarias junto a sus dos hijas, Ana y Cristina, todas oriundas del municipio de San Mateo. Pero el JK5022 se cruzó en sus vidas y no pudieron completar su viaje.

Cuatro vascos entre los fallecidos

La pareja Bernaola Andraka volvía a su casa, en Canarias, donde residían desde hacía años, junto a la hermana de Begoña, quien volaba para pasar unos días junto a sus familiares. De igual manera Jorge Sangrador, vizcaíno afincado en Madrid, se disponía a disfrutar de sus vacaciones en las Islas Afortunadas cuando el JK5022 malogró su joven vida.

Hacía maquetas de aviones

José Ramírez era un hombre muy querido en Gran Canaria, donde fue empleado de la Caja de Ahorros de Canarias. Su pasión era el mar, que compartía con su mujer Elsa, y los aviones, de los que realizaba maquetas. La fatalidad quiso que un avión cercenase su recién estrenada vida de jubilado, así como la de su esposa.

Un militar de vacaciones

David Caballero se disponía a disfrutar de unos días junto a su familia tras haber pasado el año en el cuartel. Su elección del vuelo JK5022 cercenó sus planes y los de sus familiares y amigos, que lloraron su pérdida.

Salvó la vida pero perdió a su marido

La mujer de Francisco Javier Valles decidió pasar unos días más en Aguilar de Campoo, el pueblo de ambos, mientras que su marido debía volver a las Islas para incorporarse a su trabajo. La tragedia llegó con el accidente, que acabó con la vida de Francisco Javier.

No alcanzaron sus vacaciones

Gema Contreras y su hija Laia escogieron el vuelo JK5022 junto a la pareja de la primera, José Manuel García, tras pasar unos días en el pueblo de ambas en León. No pudieron llegar a su destino por el accidente del avión de la compañía Spanair, en el que se encontraban.

Una joven madre

Siomara volaba por primera vez en un avión. Su joven hijo, Tanausu, y su hermana Abenauara, de 15 años, también. Estaba embarazada de nuevo, a pesar de contar solo con 19 años. La tragedia les encontró a los tres en Barajas. Ninguno sobrevivió.

De San Fernando a Canarias

Nieves y Carlos Enrique habían planeado el viaje durante buena parte del año. Canarias era el destino de sus vacaciones tras pasarse el año trabajando en San Fernando de Henares. Pero el JK5022 no les permitió conocer las Islas Afortunadas.

No pudo con la tercera

María del Pino Díaz había escapado dos veces de la muerte. Se salvó de pequeña de morir ahogada en la presa de Guía y después no cogió uno de los trenes del 11M en el que solía ir a trabajar. Finalmente, tuvo que despedirse del mundo con una tragedia como la del accidente aéreo de Barajas.

Volvían de un viaje familiar

Las hermanas Araceli y Alicia regresaban a Canarias junto a su prima Cristina tras pasar unos días juntas fuera de las Islas. Su error, escoger el JK5022, que truncó sus vidas.

Su estudio vio la luz tras el accidente

Mónica Diepa vio truncado su futuro en Barajas. Pero una luz se iluminó tras su muerte. Su nombre permanecerá en los anales de la investigación gracias a la publicación de su trabajo sobre la práctica deportiva de los jovenes españoles y brasileños meses después de su fallecimiento.

El comandante

Antonio García Luna pilotaba el JK5022. Natural de Madrid, residía en Palma de Mallorca y visitaba siempre que podía La Lastrilla, donde actualmente vivía su padre tras el fallecimiento de su madre pocos años antes.

El auxiliar mallorquín

Francisco Javier Mulet llevaba ya un tiempo siendo auxiliar de vuelo cuando le encomendaron el avión de Spanair que se dirigía a Gran Canaria. No pudo sobrevivir, al igual que los otros mallorquines que viajaban en el aparato: Daniel Payeras, un niño que emprendía su primer vuelo a las Islas Afortunadas, y José Fernández, comandante de la tripulación en tránsito.

De visita familiar

Ayoze se dirigía a su casa de toda la vida en las Islas Canarias acompañado por primera vez de su novia Cristina, que iba a conocer a su familia. Nada de esto se pudo consumar: el accidente de Spanair lo impidió.

La zona de Telde, afectada

Varias de las víctimas del avión eran de la zona del Telde. Era el caso de Inés Pláceres Pérez, que pasaba allí sus veranos puesto que su madre era oriunda de Ejido; o Fernando Ferrón Olmedo, cuyo trabajo le hizo empadronarse días antes en Valdesequillo. Ambos no pudieron contar la tragedia del 20 de agosto de 2008.

Una boda para levantar el ánimo

María Resurreción García había vuelto a su pueblo leonés para acudir a una boda y superar así, en familia, la reciente muerte de su marido. Tenía tres hijos en edad adulta que, por el vuelo JK5022, quedaron huérfanos el 20 de agosto de 2008.

Dos nuevos huérfanos

Raúl e Iván no podían imaginar que el vuelo que llevaba a sus padres de vacaciones a Canarias, tras pasar todos juntos las fiestas del pueblo de su madre, podía ser el último de Antonio García Sánchez y Pilar López Duque. Pero la fatalidad quiso que así fuera y ahora ambos engrosan la lista de huérfanos.

Dos amigas de la Gomera

Ana María Veranes siempre hablaba bien de sus amigas y, aprovechando la estancia de una de ellas, Betsabé, en la Península, habían decidido volver juntas a su tierra en el JK5022.

Varias parejas de hermanos perecieron

Agustín y Manuel, Jorge y Raquel (quienes viajaban con su padre), Eugenia y Jorge... Tres parejas de hermanos que viajaban juntos a las Islas Afortunadas y que no pudieron arrivar en su destino por los fallos que ocasionaron el accidente del vuelo de Spanair.

La maestra de Casa Ayala

Mónica Martín era una joven profesora del municipio canario de Casa Ayala. Había estado pasando unos días fuera de casa y volvía de sus vacaciones, para lo que tomó la fatídica decisión de elegir el vuelo JK5022. No sobrevivió al accidente.

Un activista del PAL

El Partido de Almería también sufrió una pérdida. Telesforo Molino, natural de la almeriense localidad de Gádor, iba entre el pasaje, por lo que sus proyectos para el pueblo se vieron truncados por el accidente de Barajas.

Un joven trabajador

Rayco Rivera tenía tan solo 22 años. Trabajaba en una gran superficie comercial de las Islas para ahorrar dinero y así realizar viajes como el del verano de 2008. Pero su vuelta a casa no fue como se esperaba y pereció en el accidente del avión de Spanair.

Un profesor que amaba el teatro

José Vicente Robaina pudo labrarse un futuro como actor, pero decidió dedicarse a los alumnos del instituto donde daba clase de literatura, su gran pasión junto al teatro. Su compañía, Skene, se encontró con un vacío imposible de llenar en el escenario.

El primer vuelo de la pareja

Mari Carmen y Gabriel emprendían su primer viaje juntos. Acababa de comenzar su vida en pareja y habían elegido las Islas Canarias para disfrutar de las vacaciones. Sin embargo, el accidente les privó de la que podía haber sido una larga vida en común.

Una visita inesperada

María del Carmen Vallejo quería sorprender a su madre con una visita por las vacaciones. Eligió el vuelo JK5022 y, por desgracia, nunca pudo dar la alegría de su presencia a sus familiares canarios.

Tampoco Huelva se libró de la catástrofe

Gabriel Guerrero Durán era uno de los auxiliares de la tripulación en tránsito. Tenía apenas 32 años y en Huelva aún se recuerda su buen humor, quebrado en Barajas el 20 de agosto de 2008.

Desde pequeña, Lourdes había soñado con comandar un avión, volar, viajar por todo el mundo. Cumplió su sueño en abril de 1992, cuando entró a trabajar en Spanair. Pero esta Jefa de cabina tuvo la desgracia de ser designada para el vuelo entre Madrid y Canarias del 20 de agosto de 2008.

Asturias aún la echa de menos

Sonsoles Lorenzo se hizo querer en todos los lugares por donde pasó su vida. Asturias era su casa y allí pensaba volver por vacaciones. Era una de las tripulantes de vuelo que no sobrevivió al accidente.

No llegó a los 29

Sonia, malagueña de nacimiento, cubría regularmente el trayecto entre Madrid y Las Palmas. En su casa nadie esperaba que un día como el 20 de agosto de 2008, un accidente acabase con la joven vida de esta tripulante.

Candela perdió a su madre

Susana Marín Ramos era la tercera de las tripulantes del vuelo JK5022. Como cada día, se despidió de su marido y su pequeña hija Candela para emprender el vuelo a Canarias y volver en el de la noche. Nunca se pudo subir al segundo.

Tres pasajeros más

Cecilia Gómez, Manuel Martel y María Teresa Morales, de los que no se ha encontrado información, también perecieron en la catástrofe aérea de Barajas de aquel fatídico 20 de agosto de 2008.