El fuego de la Torre Windsor bloquea a 10.000 trabajadores del centro financiero de Madrid

La temperatura en el interior del edificio llegó a los mil grados. A las nueve de la noche fue controlado el incendio, aunque hubo pequeños rebotes

CARLOS HIDALGO / LAURA L. CARO/
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El epicentro financiero de la capital de España amaneció ayer empañado de gris y envuelto en una atmósfera silente horas después del comienzo del incendio que arrasó la Torre Windsor, en el complejo Azca, junto al paseo de la Castellana, que mantuvo durante toda la noche a 205 bomberos en una actividad frenética.

La máxima de garantizar a toda costa la seguridad de los ciudadanos y la incertidumbre sobre el posible desplome del edificio se tradujeron a lo largo de todo el día en diversas medidas de emergencia para aislar la zona y en el diseño de planes para abordar hoy lo que se espera que sea un día muy complicado. Fundamentalmente en términos de tráfico, cuando se da por seguro que las 300.000 personas que utilizan el transporte público que atraviesa en algún momento del día este punto neurálgico de Madrid se verán afectadas por los cortes.

Concretamente, en un diámetro de 500 metros en torno al edificio se ha establecido un cordón de seguridad, cuyo interior -tanto subterráneo como en superficie- se ha declarado zona de Acceso Restringido Máximo (AR1), que no podrá ser traspasado hasta nueva orden salvo por personas que estén trabajando en labores de extinción o que tengan autorización especial de la Policía. En este sentido, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, propuso que las restricciones de acceso se prolonguen hasta el miércoles. Las medidas afectarán a más de diez mil trabajadores, de los que 4.000 pertenecen a la torre Windsor y otros 2.100 a El Corte Inglés.

Numerosas empresas instaladas en esta área se verán afectadas de forma colateral por el siniestro, al menos, durante todo el día de hoy, en que deberán permanecer cerradas. Éste es el caso del centro de El Corte Inglés -el mayor gran almacén de Europa, con 2.100 empleados-, incluido el edificio Bronce, donde la firma tiene integrada la sección de Hogar, y también de las dependencias de Seguros La Estrella ubicadas en la Torre Trieste.

Asimismo, no podrán abrir sus puertas las oficinas pertenecientes al ala de los Nuevos Ministerios que dan a la confluencia de las calles de Raimundo Fernández Villaverde con Agustín Betancourt, así como un conjunto de pequeños negocios que se encierran dentro del perímetro de seguridad: una farmacia, un establecimiento de Viajes Iberojet sito en Agustín Betancourt, el Restaurante Prosst de la plaza de Manuel Gómez Moreno y una cervecería ubicada en los bajos de El Corte Inglés.

Mención aparte merece la gran Torre Negra del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, situada en el número 81 del paseo de la Castellana, a sólo 100 metros del Windsor, cuyos 1.400 trabajadores podrán acudir hoy a su puesto, aunque, obviamente, no podrán utilizar el estacionamiento que se encuentra en los bajos del edificio, por lo que el acceso a su interior se promete complicado.

También fuera del perímetro de seguridad ha quedado el inmueble que ocupa la compañía Axa, en cuya planta baja se encuentra la tienda de artículos de hogar y decoración Hábitat.

Fomento cede ocho plantas

En vista de los intensos trabajos que quedan por delante, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha ofrecido parte de las dependencias del Ministerio que dirige para facilitar las labores pendientes. Se trata de ocho plantas de despachos y oficinas que dan a la calle de Raimundo Fernández Villaverde, a pocos metros del edificio asolado por el fuego, en las que se alojan las Secretarías de Estado de Infraestructuras y Transportes, que dirigen, respectivamente, Víctor Morlán y Fernando Palau, y que serán provisionalmente trasladadas a otras zonas.

Mientras se avanzaba sobre el papel en el diseño de los planes que se ejecutarán hoy para tratar de reducir el impacto del siniestro sobre la población, servicios de seguridad, emergencias y Bomberos permanecieron durante todo el día a pie de edificio.

Hasta alrededor de las seis de la tarde, las labores de los bomberos se centraron exclusivamente en la extinción del fuego, y solo después se procedió al reconocimiento ocular de la estructura calcinada desde las azoteas de los edificios más inmediatos, labor en la que se utilizaron cámaras térmicas para evaluar las temperaturas del interior, que llegaron a los mil grados, y en la que participaron el director de Bomberos y el jefe de servicio de Extinciones. Una vez declarado el control del fuego, ya de noche, el dispositivo se empleó en teareas de prevención, fundamentalmente en «seguir refrescando» con agua la estructura y los alrededores, puesto que sólo una vez logrado el enfriamiento empezará a contar el periodo de 48 horas crucial para el estudio de los daños causados, del riesgo de colapso -derrumbamiento- y de la valoración de la técnica que se empleará para desmontar la torre.

Pendientes de estas tareas de prevención permanecerán durante toda la noche 6 vehículos de Bomberos, así como 40 efectivos.

Según comentó el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, «en los momentos pico», el Ayuntamiento tuvo desplegados 180 bomberos y 32 vehículos, mientras que la Comunidad hizo lo propio con 25 efectivos y 8 dotaciones, «trabajando en coordinación y simultáneamente».

Además, 48 miembros del Protección Civil trabajaron en la zona, así como 61 voluntarios y dos puestos médicos avanzados.