«Euskalherria», esa gran ficción

«Euskalherria», esa gran ficción

La manipulación histórica del nacionalismo vasco también abarca el territorio navarro como reivindicación melancólica de su independentismo

pamplona Actualizado:

La manipulación histórica que pretende realizar Bildu desde el Ayuntamiento de San Sebastián sobre el bicentenario de la destrucción de la ciudad deja en evidencia una vez más las pretensiones nacionalistas de adecuar la historia a sus intereses e ideología. Da igual si los actos que se preparaban iban a dar abundantes beneficios a la ciudad vasca. La cuestión es manipular la historia para adecuarla a su mentalidad.

La razón de ser del nacionalismo se basa en la historia, y esta historia debe adecuarse a sus intereses. Y cuando más radical es el nacionalismo, más manipulados deben estar los acontecimientos. Por eso Bildu se esmera en tergiversar todos los acontecimientos y aprovecha las conmemoraciones para dar su propia versión.

Sucede con el bicentenario de San Sebastián, pero también ocurre con el V Centenario de la anexión de Navarra a la Corona de Castilla, como se ha visto esta semana con el intento de comparecencia en el Congreso de los Diputados del colectivo abertzale Nafarroa Bizirik.

Nunca hubo pueblo vasco

El propio diputado de Unión del Pueblo Navarro, Carlos Salvador, apuntó el pasado viernes que esta manipulación es «una gran operación de calado de ETA». Al fin y al cabo, las bases sobre las que se sustenta el terrorismo están basadas sobre la manipulación histórica. ¿La principal? Nunca ha existido el pueblo vasco como tal. Para Salvador, «ahora que ETA ha aparcado las armas, pretende centrarse en la tergiversación de los acontecimientos históricos». Si aceptaran la realidad de que nunca ha existido un pueblo vasco independiente, sus actos terroristas no tendrían ningún sentido.

Pero también el nacionalismo más moderado, encabezado por el PNV, está cayendo en la mentira para justificar sus postulados. De hecho, el fundador del Partido Nacionalista Vasco, Sabino Arana, fue el primer manipulador del nacionalismo. De su cabeza salió el término Euskalherria y de sus manos, la ikurriña.

Y los actuales dirigentes del PNV, al igual que otros partidos nacionalistas como Aralar o Geroa Bai, se suman a las reivindicaciones falsas que encabeza Bildu como la «conquista» de Navarra y el bicentenario de la destrucción de San Sebastián. De hecho, el portavoz nacionalista en las Juntas Generales de Guipúzcoa, Xabier Ezeizabarrena, pedía hace ya dos años «aprovechar la proximidad y los lazos que existen con Iparralde» (País Vasco-Francés) para potenciar la conmemoración del bicentenario. La idea de la Euskalherria, la que nunca ha existido, siempre está presente.

La misma unidad han demostrado todos los partidos nacionalistas para conmemorar el próximo 16 de junio en Pamplona la «conquista de Navarra» y con ella, reivindicar la «independencia de Euskalherria». Si admitieran que Navarra fue simplemente anexionada a la Corona de Castilla, no tendría sentido pedir la independencia.