Muhammad Yasin Ahram Pérez
Muhammad Yasin Ahram Pérez - ABC

¿Cuáles son los países más castigados por el terrorismo yihadista?

El terror yihadista provocó 13.634 muertos en 42 países el año pasado

Más de la mitad de los detenidos en España tienen nacionalidad marroquí

MadridActualizado:

El 21 por ciento de los países del mundo (42 de los 192) sufrieron al menos un atentado yihadista el año pasado. En total, se registraron 1.459 ataques que causaron 13.632 víctimas mortales (el dato no incluye a los terroristas que murieron como consencuencia de sus acciones). Cinco escenarios fueron los elegidos mayoritariamente para desencadenar el terror: Irak, con más de medio millar de atentados; Afganistán, donde los talibanes se cebaron con las fuerzas de seguridad; Nigeria, el territorio del Sahel con mayor actividad yihadista pese al retroceso de Boko Haram; Somalia y Siria, destruida los últimos siete años por la guerra civil. Estas cinco zonas concentraron el mayor número de asaltos y de víctimas.

Son datos del terrorismo más mortífero y global que existe y que han sido recopilados en un anuario publicado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), un organismo dependiente del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). El anuario se presentó ayer en Madrid y supone una completa radiografía mundial en la que no solo se dibuja con precisión el panorama del año pasado, sino que también se anticipan posibles tendencias de la mano de analistas expertos.

El autodenominado Estado Islámico, el Dáesh, ha asesinado a más de la mitad de las víctimas globales, seguido por los talibanes, responsables de casi el 20 por ciento de los ataques y de Boko Haram que causó el ocho por ciento de los muertos. El resto se atribuyen a Al Shabaah, a distintas franquicias de Al Qaeda y a otros grupos que no se explicitan. El informe dedica un apartado a cada una de ellas, así como a sus objetivos que fueron civiles en casi la mitad de los casos, seguidos por las Fuerzas de Seguridad de los respectivos países y gubernamentales y religiosos en tercer lugar.

En los once más mortíferos (ninguno de ellos cometido en Europa) fueron asesinadas 1.977 personas con el sangriento ataque de Mogadiscio (Somalia) a la cabeza en el que el grupo Al Shabaab asesinó a 512 civiles el pasado 14 de octubre. Un mes después, en el Sinaí (Egipto) y con un objetivo religioso Dáesh acabó con la vida de 305 personas.

Los autores dedican un apartado al terrorismo yihadista en Europa occidental, lo que denominan «el kilómetro sentimental», en atención a la cercanía y la focalización. Destacan que 2017 se convirtió en el año con mayor número de atentados de inspiración yihadista cometidos en esta zona. Fueron quince las acciones perpetradas en Francia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Suecia, Finlandia y España, con 62 muertos en total. Francia y Reino Unido fueron los que más atentados sufrieron (cuatro cada uno). España volvió a ser golpeada trece años después del 11-M, con el resultado ya conocido de 16 víctimas mortales.

Poco sofisticados

El análisis de los atentados en Europa lleva a varias conclusiones: fueron poco sofisticados, en general; los terroristas actuaron por cuenta propia, sin vínculos con una organización, y los atentados de Cataluña supusieron una excepción respecto al resto, dado que fueron organizados y perpetrados por una célula.

El anuario se detiene en las operaciones policiales llevadas a cabo en España en el periodo (51 operaciones con 84 detenidos) y resalta que la Policía Nacional fue la responsable de casi la mitad de los servicios (el 49 por ciento). En cuanto a los arrestados, llama la atención que el 57 por ciento, es decir, más de la mitad, son de nacionalidad marroquí.

El anuario concluye con una prospectiva para este año. El terrorismo, dicen, va a perdurar varias décadas; «nos enfrentamos a un movimiento global, no a un grupo»; no es descartable ver en Europa fenómenos que ya se han dado en otros países como el recurso a niños para atentar, los secuestros en suelo occidental o la utilización de drones. La innovación -auguran- se basa en la combinación (ataques simultáneos con varios objetivos) y en la emulación.