Pedro Sánchez, presidente del Gobierno/ Sánchez reflexiona en el Congreso sobre el delito de rebelión y el uso de armas - EFE/ Vídeo: Congreso

El confuso discurso de Pedro Sánchez sobre la rebelión y su gesto a los independentistas

En mayo apostó por una reforma del Código Penal dando a entender que el delito de rebelión no se ajustaba a lo sucedido en Cataluña, pero unos días antes había manifestado lo contrario

MadridActualizado:

A pocos días de que la Abogacía del Estado tenga que posicionarse en la causa judicial contra el proceso independentista, el Gobierno ya ha dejado claro, como gesto político a sus ahora socios, que considera que el delito de rebelión tal y como está redactado en el Código Penal no se ajusta a lo que ha sucedido en Cataluña.

En una entrevista en Onda Cero, la vicepresidenta Carmen Calvo apostó ayer por «adecuar el delito de rebelión a las situaciones actuales en que nos movemos». Esto es algo que Pedro Sánchez apostó por impulsar el pasado mes de mayo cuando solo era líder de la oposición, pero sobre la que los socialistas no se habían pronunciado desde que llegaron al poder.

Pero ahora esa reforma del Código Penal no se menciona desde el Gobierno, y sólo se expresan las dudas con el redactado vigente. Y en esto Sánchez ha modificado la claridad de su discurso. Porque tan solo unos días antes de plantear en mayo, antes de ser presidente, su propuesta de reforma del Código Penal se mostraba partidario de la extradición de los huidos. Al cuestionarle en una entrevista en televisión si lo sucedido se podía considerar un delito de rebelión contestaba así: «Yo creo que lógicamente lo es. Clarísimamente ha habido un delito de rebelión y de sedición en España».

«Es evidente que el delito de rebelión, tal y como está tipificado, no corresponde al tipo de rebelión que se ha sufrido durante estos últimos meses», dijo Sánchez entonces. La vicepresidenta del Gobierno apuntalaba ayer esta tesis. «El golpe de Estado requiere fuerza, instrumentos de fuerza coercitiva y está asociado a las armas», dijo.

En esta semana, Sánchez trataba de apuntalar su estrategia exhibiendo la tesis exhibida en 1994 por el entonces diputado popular Federico Trillo: «Hizo una propuesta de modificación, una enmienda de modificación, en la que decía que el delito de rebelión, que es inherente a un supuesto golpe de Estado, se tiene que dar por militares o por civiles armados a la orden de militares», dijo desde la tribuna del Congreso y señalando de forma nítida su posición.

En su propuesta de modificación del Código Penal del mes de mayo Sánchez ya estaba diciendo esto, con el detalle no menor de que en el fondo proponía una reforma para endurecer el tipo de rebelión y que se ajustase sin discusión a lo sucedido en Cataluña. En cualquier caso un delito se juzga por las normas vigentes en el momento que se produce.

Aunque en aquel momento la propuesta de Sánchez evidenciaba sus dudas con la acusación por rebelión la lectura política era de firmeza con el independentismo porque él hablaba de un endurecimiento del tipo penal, aduciendo que actualmente respondía a causas militares.

Ahora el Gobierno no es tan claro. Mantiene su intención de reformar el Código Penal para actualizar el delito de rebelión, pero no explicita en qué sentido lo quiere cambiar: si para endurecerlo, como sostenía en mayo, o para suavizarlo. Calvo ayer esquivó las preguntas sobre este tema. Con este discurso confuso, con tantos matices, el Ejecutivo pretende hacer un guiño a los partidos independentistas, rechazando que los procesados por los acontecimientos del 1-O sean castigados con cárcel.