El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles en la tribuna de oradores mientras el líde rdel PP, Pablo Casado, escucha desde su escaño - Jaime García

Sánchez y Casado despiden el último debate de la legislatura con duras descalificaciones mutuas

El jefe del Gobierno y el líder del PP se acusan uno a otro de mentir en un bronco debate condicionado por las elecciones

MadridActualizado:

El último debate parlamentario de la legislatura ha servido para que los presidentes del PP, Pablo Casado, y Ciudadanos, Albert Rivera, realizaran este miércoles en el Congreso un negativo balance de los últimos nueve meses de gobierno, desde el eje del pacto alcanzado por el presidente del Gobierno para gobernar «con los enemigos de España».

Por su parte, el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha dejado ver su indigncación con ambos por utilizar el debate con fines electoralistas y realizar una oposición que ha considerado basada en el enfrentamiento territorial y desleal con el Estado. Sánchez también ha incluido una reprimenda al Congreso por alejarse de lo que considera la España «real».

[ Sigue en directo la comparecencia de Sánchez ante el Congreso]

Sánchez comparecía ante el Pleno para dar explicaciones por la posición de España ante la situación de Venezuela, las sociedades instrumentales de sus ministros y los planes de contingencia del Brexit, aunque todo ello ha quedado en un segundo plano ante la cercanía de las elecciones.

Tras una sosegada intervención de Sánchez en la que ha reivindicado como un éxito la negociación para Gibraltar y ha sacado pecho de la «ejemplaridad» de sus ministros, las revoluciones del debate se han multiplicado cuando el líder del PP, Pablo Casado, ha subido a la tribuna de oradores para lanzar una enmienda de totalidad no solo a los nueves meses de gestión socialista sino al discurso del presidente del Gobierno.

«No presentó programa de gobierno porque dijo que la moción de censura era instrumental, que quería regenerar la vida pública española, recuperar la política social, volver al corazón de la toma de decisiones y unir a los españoles», ha recordado el líder de los populares. «Y esa España no se parece en nada a lo que los españoles están reividincando en las calles», ha replicado, antes de asegurar que los ciudadanos no quieren que su gobierno pacte «con los que quieren destruir su nación», ni volver a sufrir una nueva recesión. Para rematar, Casado ha advertido que la ejemplaridad que prometió Sánchez «se ha demostrado falsa» y que España se ha quedado «sin relevancia» internacional en estos últimos nueve meses.

«Ya Azaña decía que le preocupaban no los políticos que no saben hablar, sino que no saben de lo que habla. Y el problema es que usted no sabe de lo que habla. Usted miente, miente y miente todo el tiempo», ha cargado contra Sánchez, desmontando los logros que se atribuye tanto en el plano económico y laboral como en el social e incluso en la lucha por la igualdad de las mujeres. Ha apuntado así a los indicadores que apuntan a una desaceleración de la economía, al retroceso de las afiliaciones a la Seguridad Social o la falta de peso internacional del país. «¿Quién ha subido las pensiones a las madres trabajadoras? ¿Quién ha duplicado las consejeras del Ibex? ¿Quién ha hecho un pacto nacional contra la violencia de género?», se ha preguntado retóricamente, antes de contestar: «el PP».

«Para hablar de regeneración se la tiene que aplicar usted mismo, para hablar de ejemplaridad se la tiene que aplicar usted mismo», continuó reprochando el líder del PP, recordando una a una las polémicas que han rodeado a siete miembros del Gobierno, la mayoría por el uso de sociedades instrumentales. «Tiene siete casos y no solo no les ha echado sino que pretende darnos lecciones de ejemplaridad», bufó el líder del PP. «Coherencia y ejemplaridad, la que debe tener usted», abundó. «Sinceramente, ojalá se vaya con tanta paz como descanso deje», ha cerrado su intervención.

Confianza en los ministros

Previamente, Sánchez había asegurado que «todos los miembros» de su ejecutivo cuentan con su «plena confianza porque cumplen el criterio de ejemplaridad que nos impusimos como listón innegociable». Según el jefe del Ejecutivo «todos los ministros cumplen con sus obligaciones fiscales» porque «han utilizado figuras legales en gestión de renta y patrimonio».

Es más, el presidente del Gobierno ha avalado estas conductas en que su objetivo era «gestionar patrimonio y no enriquecerse», a pesar de que, por ejemplo, en el caso de la ministra de Economía, Nadia Calviño, la sociedad creada le permitió rebajar el pago de impuestos y, por tanto, aumentar sus fondos; o en el caso de Borrell la venta de acciones de Abengoa tras recibir información privilegiada sobre el hundimiento de la compañía permitió a su familia evitar mayores pérdidas. A pesar de ello, según Sánchez siempre que no se cumplieron ambas premisas «asumimos nuestra responsabildiad sin excusas y con celeridad».

Con las elecciones a la vuelta de esquina, Sánchez ha querido lanzar un aviso a PP y Ciudadanos aunque sin alusiones directas. «La ultraderecha no necesita alcanzar el poder para condicionar la agenda política porque le basta con condicionar a otros actores para que renuncien a sus principios o introducirse como caballo de Troya en el corazón de la democracia», ha advertido ante los posibles pactos postelectorales.

El líder socialista ha incluido esta reflexión en el capítulo de explicaciones por el Brexit, recordando el peso decisivo de los antieuropeístas en la convocatoria de referéndum para la salida de la Unión Europea y la campaña posterior. El jefe del Ejecutivo han anunciado que el Consejo de Ministros aprobará este viernes un decreto ómnibus que contendrá una batería de medidas que entrarán en vigor para paliar los efectos de una salida sin acuerdo y salvaguardar los intereses de los ciudadanos españoles en Reino Unido.

El texto recogerá disposiciones temporales y transitorias hasta que se puedan alcanzar con Londres acuerdos bilaterales definitivos. Las nuevas medidas tendrán, por tanto, carácter unilateral y estarán condicionadas a que Reino Unido desarrolle normas equivalentes hacia España. El texto tendrá que ser después convalidado por la Diputación Permanente del Congreso.

También de cara a esos pactos, el presidente ha reivindicado «la labor parlamentaria» y a la idea de una España «abierta, diversa integradora y tolerante», advirtiendo a PP y Ciudadanos de nuevo sin alusiones directas que «la España presente en esta Cámara tiene que parecerse más a la España real». Siguiendo este hilo, ha considerado que «la primera norma» del Congreso «debería ser unir a los españoles» y no dividirlos.

Tercera vía

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, también ha salido al ataque contra el jefe del Gobierno haciendo un balance «negativo» de su gestión por «poner a España en manos de los que quieren liquidarla». Pero, a diferencia de Casado, ha dedicado la mayor parte de su intervención a difundir sus principales promesas electorales y a cargar contra el bipartidismo. Así, ha afeado a Sánchez el uso partidista que ha hecho de las instituciones del Estado (RTVE y CIS) y empresas públicas, para subrayar su compromiso a instaurar un régimen de nombramientos públicos por méritos y capacidad, o aprobar una «ley antidedazos».

También ha renovado su promesa de desarrollar el artículo 27 de la Constitución para crear la alta inspección del Estado en materia educativa con el objetivo de poner fin al adoctrinamiento desde las aulas. En materia de Sanidad ha reclamado que todas las comunidades ofrezcan los mismos servicios a todos los ciudadanos españoles, mientras que en Justicia ha reclamado un nuevo sistema de elección para el Consejo General del Poder Judicial al margen de los partidos políticos y la supresión de los aforamientos.

El líder naranja ha utilizado su intervención para volver a reivindicarse así como la tercera vía, al margen de izquierda y derecha. Acusó a PP y PSOE de pactar para repartirse los puestos del Consejo General del Poder Judicial o para cerrar las comisiones de investigación de Congreso y Senado sobre la presunta financiación irregular del PP y la tesis dictoral de Sánchez.

No dudó en reiterar que el pacto de Sánchez con los independentistas le inhabilita para conseguir su apoyo. «No hay ningún partido que no sepa ustedes rompieron los puentes de diálogo con los constitucionalistas e iniciaron el camino con los separatistas», le acusó. «Diálogo (con el independentismo) siempre, claudicación nunca», resumió.

Frente a Casado y Rivera, Podemos ha optado por un perfil bajo y ha enviado a la tribuna de oradores a su candidato a las elecciones europeas, Pablo Bustinduy, mientras la portavoz y líder del grupo parlamentario, Irene Montero, observaba desde su escaño.

Venezuela y Brexit

Respecto a Venezuela, el jefe del Ejecutivo ha asegurado que España actuó «con la máxima determinación y urgencia» y ha señalado que el único camino posible es la presión internacional para la celebración de «elecciones libres democráticas, transparentes y con todas las garantías que decidan quien debe gobernar en Venezuela». Ha rechazado así cualquier intervención militar extranjera insistiendo en que «Nos mantenemos firmes en nuestra posición de defensa a ultranza de la legitimidad democrática», ha subrayado, asegurando que Nicolás Maduro «carece de toda legitimidad democrática».

No ha convencido a Casado quien ha acusado a Sánchez de «no tener ningún compromiso» con lo que sucede en aquel país. «¿Por qué no está usted en el grupo de Lima?», ha interrogado al presidente, recordándole con las principales potencias iberoamericanas y occidentales pertenecen a este grupo. «A lo mejor es que sus socios comunistas no le dejan atacar a Maduro», ha replicado en alusión a Podemos.

Tampoco el presidente del Gobierno ha conformado a Rivera, quien le ha acusado de no hacer «nada» por este país, por su pacto con Podemos. El presidente de Ciudadanos ha alertado de que la comunidad internacional «no puede mirar a otro lado cuando hay gente quemando alimentaos y medicamentos» y ha cargado contra Sánchez por no iniciar medidas sancionadoras contra el régimen chavista ni llevarlo ante la Corte Penal Internacional.

En cuanto al Brexit, Sánchez ha reconocido que «el tiempo apremia y las señales no son nada buenas». Ha subrayado que aunque España no rechazará un aplazamiento de la fecha de salida, como podría solicitar Londres, sí ha advertido que tiene que fijarse una nueva fecha cierta porque «postergar la incertidumbre» ampliando los plazos de salida «no es deseable». El presidente del Gobierno ha defendido que la negociación para Gibraltar se ha llevado a cabo con «el mismo planteamiento de negociación y el mismo equipo negociador» escogido por el gobierno popular y ha calificado de «óptimo» el blindaje obtenido por España en la negociación.

Casado, por supuesto, ha afeado al presidente que haya esperado hasta el «tiempo de descuento» para poner en marcha un decreto de medidas de contingencia, mientras las grandes empresas españolas con intereses comerciales con Reino Unido como Iberia estaban «pendientes de que el Gobierno haga su trabajo en vez de ir a Cuba de vacaciones». Tanto el PNV como Compromís han criticado al presidente por elaborar el citado decreto de espaldas a la comisión constituida en el Congreso para ese efecto.