Alfonso Osorio, a la izquierda, en el banco azul con el general Gutiérrez Mellado y el presidente Suárez
Alfonso Osorio, a la izquierda, en el banco azul con el general Gutiérrez Mellado y el presidente Suárez - ABC
Obituario

Alfonso Osorio, ejemplo de ministro de la Corona

Tuvo un papel fundamental en la formación del primer Gobierno de Suárez

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«Fue un hombre de Estado y un defensor de sus amigos a capa y espada», sostiene Elena García Botín, que le acompañó en la candidatura de Coalición Popular al Congreso de los Diputados en 1986. Y fue también el perfecto ejemplo de lo que se ha dado en llamar, en nuestra historia contemporánea, un «ministro de la Corona». Porque Alfonso Osorio tuvo como rasgo político más destacado el ser un hombre que luchó por restaurar la Monarquía, asentar la democracia que quería dar a los españoles Don Juan Carlos y nunca pedir nada a cambio de los servicios prestados, que es lo que saben los verdaderos monárquicos que se recibe por los servicios prestados. Se definía a sí mismo como un monárquico de convicción, democratacristiano de formación y liberal de talante.

Tuvo una carrera académica brillante que, tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Oviedo, le llevó a ser número uno de la oposición al Cuerpo Jurídico del Aire y, posteriormente, número uno de su promoción de abogados del Estado.

Fue elegido procurador en Cortes en 1965 por el tercio familiar en la provincia de Santander, cargo que ocupó hasta perder las elecciones en 1971. Entre 1969 y 1971 lo compatibilizó con ser miembro del Consejo del Reino. Antes y a partir de 1965 fue subsecretario de Comercio, lo que le llevó el 15 de abril de 1967 a inaugurar el pabellón español de la Feria de Muestras de Lausana. Por su cuenta y riesgo pidió a la Reina Victoria Eugenia que asistiese a la inauguración del pabellón, lo que ella aceptó. Al llegar a la estancia de la Real Fábrica de Tapices, la Reina hizo un aparte con Osorio y le preguntó si podría hacer de «correo del Zar» y transmitir un mensaje reservado a su suegro, el presidente de las Cortes, Antonio Iturmendi, para que se lo hiciera llegar a Franco: «Lo primero es España, después la Monarquía, después la dinastía y después la persona. Nos estamos haciendo viejos y nada se resuelve. Por eso, aunque para mí el Rey es mi hijo Don Juan, si tiene dudas, no olvide que el Príncipe de Asturias, Don Juan Carlos, ya está maduro. Por favor, ni una palabra de esto al Príncipe mientras viva Don Juan». El propio Franco confirmaría a Osorio que había recibido el mensaje de la Reina.

A la muerte de Franco, Osorio es ministro de la Presidencia en el primer Gobierno de la Corona, presidido por Carlos Arias Navarro. Ahí trata a Suárez; los dos conocen los deseos de cambio del Rey. Entre ellos hacen un pacto: si uno de los dos es llamado por el Rey para ser presidente, el otro será vicepresidente. Así fue cuando Don Juan Carlos consigue hacer presidente a Suárez en julio de 1976. Alfonso Osorio tuvo un papel fundamental en la conformación de ese primer Gobierno y en la selección de sus integrantes. En su libro «De orilla a orilla» llega a publicar la lista de ministros que deseaban, con los candidatos alternativos si la primera opción escogida no era posible.

Osorio tuvo un papel fundamental en ese Gobierno en el que todo era difícil por moverse entre los deseos de ruptura de una parte de los españoles y el rechazo al cambio de otra. Pero, al final, estaban en sintonía con la voluntad de reforma de la mayoría.

Al convocarse las elecciones de 1977 se decidió que los ministros no fueran candidatos para no contar con una posición de ventaja –igualito que hoy en día–. Tras los comicios, Suárez le comentó que España se inclinaba hacia posiciones de izquierda y que era preciso gobernar en centro-izquierda «porque nosotros, Alfonso, tú y yo, lo que somos de verdad es socialdemócratas», a lo que Osorio respondió que ni lo era, ni lo había sido, ni lo sería nunca. Salió del Gobierno y el Rey lo designó senador, jugando un papel relevante en la redacción de la Constitución.

En las elecciones de 1979 formó con Manuel Fraga y José María de Areilza Coalición Democrática, con un pobre resultado electoral. Fue vicepresidente de Alianza Popular hasta que en 1989 abandonó la política después de ser diputado por Cantabria en su última legislatura.