Albert Rivera en el Foro ABC - JOSÉ RAMÓN LADRA

Foro ABCAlbert Rivera: «El populismo se hará fuerte si no regeneramos el país»

El presidente de Ciudadanos se define como «antídoto contra el populismo» y pide un Gobierno con personas nuevas: «No es sólo Rajoy, es mucho más»

MadridActualizado:

Una «promesa consolidada» puede parecer en principio un concepto antagónico. Pero es exactamente lo que pretender ser Albert Rivera. Han pasado catorce meses desde su primera intervención en el Foro ABC, al que ayer acudió por tercera vez. El tiempo transcurrido entre uno y otro momento han cambiado la percepción de lo que Ciudadanos representa en la política española: de promesa a realidad.

Pero ayer, en el Foro ABC, Rivera dejó claro que, junto a esa imagen de renovación, su gran objetivo ha pasado a ser la estabilidad. El presidente de Ciudadanos pronunció ayer un discurso que ejemplificó a la perfección la línea que ha establecido para su campaña: la confrontación con Podemos. Rivera se presentó como «antídoto contra el populismo». Además, volvió a certificar su rechazo a Mariano Rajoy: « Lo que hace falta es un Gobierno nuevo».

En el acto -celebrado como ya es tradición en el Casino de Madrid- Rivera se presentó como la antítesis de Iglesias, y presentó a su partido como la garantía de cambios «moderados» que de no producirse servirán de caldo de cultivo para que Podemos llegue al Gobierno. «El populismo se puede hacer fuerte si no logramos regenerar nuestro país», señaló. «No me rindo ante el populismo, intento ofrecer soluciones», continuó, al tiempo que alertó de que «si queremos que no llegue el populismo la receta es la regeneración de España». Rivera apostó por dar «soluciones a las causas del populismo», en vez de alejarse de ellas, legitimando en todo momento la indignación que lo alimenta como consecuencia de la crisis económica e institucional.

Un salto cualitativo

Rivera, que reivindicó que «los grandes cambios en este país siempre han venido desde la sensatez y la centralidad», esbozó cuatro ejes esenciales de su proyecto: economía del conocimiento, bienestar social, reforma institucional y política europea. «España debe dar un salto cualitativo; si no aprovechamos esta oportunidad nos quedaremos atrás», reclamó.

El presidente de Ciudadanos empezó su intervención criticando la falta de «voluntad» para que se haya formado Gobierno, un marco en el que se mueve con comodidad exponiendo su voluntad para negociar. «Tenemos autoridad moral para decir que nosotros lo hemos intentado. Hemos tratado de formar un Gobierno constitucionalista».

Su discurso, muy contundente contra los de Pablo Iglesias, trató de esquivar la polarización de la campaña, que amenaza con engullir a Ciudadanos. Su equipo ha diseñado una campaña basada en el lema «cambio a mejor», para diferenciarse del «cambio a peor» que traerían las políticas de Podemos. Esta estrategia es toda una enmienda a la planteada en la pasada campaña, cuando Ciudadanos optó por no entrar en la confrontación directa con Podemos, desde el convencimiento de que los morados iban a la baja. Internamente se reconoce ya aquel error que supuso «legitimar a Podemos», en palabras de uno de los hombres de confianza del presidente de Ciudadanos. Por aquel entonces se visibilizaron las semejanzas entre ambos, por su condición de partidos emergentes. Ahora Rivera quiere destacar las diferencias de un partido al que ha definido estos días como una enmienda a la totalidad de la España constitucional.

Aunque el inicio de su discurso supuso un reconocimiento a los partidos tradicionales -a los que atribuyó «las cotas de libertad más amplias de nuestra historia»-, rápidamente afeó su falta de capacidad para asumir los retos de buena parte de la sociedad española. Un déficit que, a su juicio, sirve de motor para el crecimiento del populismo. Y Rivera se reivindicó como la alternativa ante esa disyuntiva. Evocó el concepto de «tercera vía» y a líderes como el primer ministro italiano, Matteo Renzi, o el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, los espejos en los que se mira. Rivera alertó que «el populismo se puede hacer fuerte en España si no regeneramos nuestro país». Ante eso planteó «la vía de la evolución, de la reforma» como «freno» al populismo porque «si seguimos diciendo que todo va bien y sin entender sus causas, acabarán venciendo en las urnas».

Con unas encuestas que relegan a su formación a la condición de cuarto partido, el presidente de Ciudadanos reivindicó que cuantos «más instrumentos, más escaños y más votos» tenga su partido mayores serán las opciones de que se alcance un Gobierno que realice «mejores políticas». Ciudadanos viene defendiendo que si es decisivo y puede alcanzar la mayoría con el PP o el PSOE, España tendrá Gobierno y se evitará con ello la posibilidad de que Podemos esté en el Gobierno. Por eso, Rivera pidió al PP y al PSOE «que no criminalicen los acuerdos entre partidos constitucionalistas». Y ahí dejó su primer recado para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: «Que nadie se piense que sin saber llegar a acuerdos se puede gobernar España».

Gobierno de nuevas personas

Rivera defendió su acuerdo de estos meses para hacer presidente a Pedro Sánchez c dos argumentos: primero el «no» de Rajoy al Rey, y en segundo lugar como forma de evitar que los socialistas tuviesen que pactar con Podemos. Defendió que sin ese pacto «a lo mejor hoy Iglesias era vicepresidente del Gobierno».

Cuestionado por la figura de Rajoy y el veto a su continuidad al frente del Ejecutivo, Rivera volvió a ser muy contundente, aunque sigue sin pedir explícitamente su retirada. «España tiene que cambiar de Gobierno, de personas y de políticas». Y ante la insistencia de Ángel Expósito como moderador del acto, fue más lejos: « Mucho más que Rajoy, no sólo Rajoy». La pregunta persigue desde hace meses a Rivera, que cree que la actitud de Rajoy no responde a las demandas de buena parte de la población. El líder de Ciudadanos, que se ha comprometido estos días a que no pondrá como condición para un acuerdo que él opte a ocupar un cargo, pidió a los otros tres candidatos «que no pongan como condición su silla».