Santiago Abascal y Francisco Serrano, durante la celebración de Vox - EFE | Vídeo: Así es Vox

Elecciones AndalucíaAsí ha logrado Vox convertirse en la llave del cambio en Andalucía

Una alianza del bloque de la derecha gana la batalla electoral al PSOE y Podemos gracias a los 12 escaños de Vox

MadridActualizado:

Vox dinamitó ayer el panorama político andaluz al irrumpir con 12 escaños en el parlamento de la Junta de Andalucía. La formación liderada por Santiago Abascal superó todas las expectativas -la encuesta de GAD3 para ABC le daba 10 escaños- y sale propulsada de las elecciones andaluzas como quinta fuerza política con 395.978 votos, un 10,97% de los emitidos.

La posibilidad de una alianza de los de Abascal con el Partido Popular, en segundo puesto con 26 escaños, y con Ciudadanos, tercero con 21, lograría un total de 59 parlamentarios, es decir, cuatro más de los necesarios para expulsar al PSOE de los mandos del Ejecutivo tras 36 años de socialismo. Por su parte, Susana Díaz no podría hacerles frente pactando con Adelante Andalucía, que obtuvo 17, ya que no sumarían lo suficiente. Vox se convierte así en la llave para que el bloque de la derecha pueda formar Gobierno en Andalucía y se refuerza de cara a los siguientes comicios.

Revientan el CIS de Tezanos

Este resultado revienta con creces el barómetro del Centro Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre las elecciones al parlamento de la Junta de Andalucía presentado el pasado 15 de noviembre. Según el director del organismo, José Felix Tezanos, la formación de Santiago Abascal solo iba a obtener el 1,6% de los votos y únicamente un escaño por Almería. Tezanos, incluso, apuntaba a una cómoda victoria de Susana Díaz con un 22.2% de los votos y de 45 a 47 escaños, y un empate técnico entre el Partido Popular y Ciudadanos, ambos con 9,8% y entre 20 a 22 parlamentarios. Nada de eso se cumplió porque ayer el PSOE obtuvo el peor de sus resultado en la historia de la Comunidad y fue Vox quien dio un puñetazo en la mesa todas las provincias.

Hace tan solo dos meses en la formación derechista no se hubieran imaginado poder presentarse a los comicios autonómicos, ni mucho menos se veían capaces de reunir los sufragios de los que hoy presumen. Pero Abascal vio la oportunidad de subirse a un tren que no podía dejar pasar y convenció a los suyos para concurrir a unas elecciones andaluzas de las que ayer salieron propulsados.

Abascal sabía que tenía que aprovechar el tirón de las encuestas y la cresta de la ola en la que se vio subido tras su acto de octubre en Vistalegre, el mismo que supuso su puesta de largo en el panorama político. La formación reunió a más de 9.000 personas de toda España y en torno a 3.000 acólitos tuvieron que quedarse fuera del recinto por completarse el aforo. El líder de Vox no solo criticó la gestión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en aquel mitin sino que lanzó un fuerte órdago contra el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, acusándoles de ser la «derechita cobarde» y la «veleta naranja» que permitieron que «los socios de los enemigos de España lleguen al poder».

Ese incisivo discurso hizo que de Vistalegre salieran sacando músculo y muy reforzados mediáticamente. La decisión de concurrir a las andaluzas, pese a lo anterior, fue tomada por el Comité Ejecutivo Nacional tras mucho debate por el riesgo que suponía -un mal resultado les afectaría en el resto de elecciones- y porque la idea principal era testarse en las europeas de mayo, como hizo Podemos en 2014, pensando en los beneficios de la circunscripción única. No obstante, asumieron el peligro, que ayer se tornó en un rotundo éxito que les fortalece de cara al resto de comicios que están por venir.

Vox se fundó en 2013 y su crecimiento ha sido de cocción lenta. En 2015 intentaron rascar representación en Andalucía pero fracasaron sin llegar a la superar la barrera del 3 por ciento: solo obtuvieron 18.422 votos, es decir, un 0.46%. En aquel momento fue Cs quien irrumpió con nueve escaños en el parlamento andaluz, lo que supuso el pistoletazo de expansión nacional de los de Rivera, que de aquella ni siquiera tenían estructuras fuera de Cataluña.

Tres años después, es Vox quien celebra su estallido, que está relacionado con su personación como acusación popular en las causas judiciales contra los encausados por el «procés», y por sus querellas contra el juez belga que admitió la demanda de Carles Puigdemont contra el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena y contra Sánchez para que se investiguen los plagios en su tesis doctoral. Una estrategia que les seguirá haciendo muy competitivos a nivel electoral.

Campaña en clave nacional

Abascal acaparó todo el protagonismo durante la precampaña y campaña de estos comicios defendiendo un discurso muy en clave nacional por toda Andalucía que, de hecho, eclipsó a su candidato, el juez Francisco Serrano, el mismo de 2015 que ayer pudo redimirse. Los sondeos de los últimos días generaron muy buenas expectativas en el partido y, de hecho, Vox fue durante toda la semana el partido más buscado en internet. Su progresivo auge inquietó a los partidos en liza que utilizaron durante toda la campaña a Vox como arma arrojadiza. El PSOE y Adelante Andalucía, para radicalizar a los partidos conservadores, y el PP y Cs para apelar al voto útil. Finalmente, su entrada en la cámara autonómica hizo ayer realidad el temor de Casado y Rivera: la fractura del voto de la derecha hace más difícil llegar a mayorías y esto obligará a que se tengan que hacer pactos a tres, con las dificultades que tienen sendos líderes para pactar con Vox.

Su programa propone 100 medidas para cambiar España, entre las que destacan la creación de «un solo gobierno y un solo parlamento para toda España»; un discurso muy duro contra la inmigración; la defensa de la unidad de España y la «suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del golpismo» y la impugnación de la Ley contra la Violencia de Género. Curiosamente, la primera felicitación que recibieron ayer los de Abascal fue de Marine Le Pen.