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Listas electorales sin políticos: el camino que comenzó Pablo Iglesias y quiere seguir Mas

Aunque históricamente tanto PSOE como PP hayan recurrido a «independientes», la primera candidatura unitaria con gente de otros ámbitos la inició Podemos en las Europeas, cuando ninguno era «político profesional»

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En dos meses y medio Cataluña decide el que será su próximo Gobierno. Los partidos secesionistas saben lo que se juegan y no quieren perder la oportunidad de apuntarse el tanto. No si pueden extrapolar el reciente tablero político formado en España e inventar una fórmula «novedosa» con la que arañar los votos del 27-S desplazándose de sus siglas.

Convergència, Esquerra y CUP han confiado en plataformas soberanistas la iniciativa de formar una lista unitaria. De las tres, Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia, es la segunda la que pretende configurar una candidatura sin políticos. Artur Mas, consciente de la decadencia de su partido, ya dijo que estaba dispuesto a sacrificar sus siglas y apoyar una lista unitaria.

A pesar de que los partidos tradicionales han apostado por «independientes» en determinadas listas durante su historia, no fue hasta la llegada de los partidos emergentes cuando, por primera vez, una plataforma integrada por personas casi desconocidas por todos –académicos pero también expertos en otros ámbitos– obtuvo unos muy buenos resultados en los comicios. En las Europeas de 2014 Podemos consiguió 5 eurodiputados y 1,2 millones de votos con tan solo unos meses de vida.

Desde entonces, tanto la formación liderada por Iglesias como Ciudadanos –esta sí que tenía más años de vida– han tenido que engrosar sus listas y, con ello, han introducido a personas de todo tipo en las nuevas instituciones donde están presentes. Políticos renovados para un tiempo que también prometen «nuevo».

En una formación recién creada, la tarea de rellenar listas se complicaba. Podemos se la jugó apostando por una juez como Manuela Carmena para gobernar la capital española pero también con una persona algo más conocida, Ada Colau, la cara visible la PAH, para la ciudad condal. En Ciudadanos pasó algo parecido: la apuesta para el ayuntamiento de Madrid fue Begoña Villacís, abogada profesional, y para Barcelona, la ya conocida en la región y también jurista, Carina Mejías. Para las comunidades, más de lo mismo.

Independientes «integrados»

Pero no es nuevo este procedimiento. Los partidos tradicionales –sobre todo PSOE e Izquierda Unida– han tirado de «independientes» en más de una ocasión. La más reciente: los candidatos a presidir la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo (PSOE) y Luis García Montero (IU), que, sin un perfil político tan marcado, se ponían por delante el reto de enfrentarse a los votantes.

Los socialistas han incorporado tradicionalmente a sus listas sobre todo a juristas, aunque ahora sea Podemos quien más interesado está en que pasen a su formación integrantes de este gremio. Como el caso del ex juez Baltasar Garzón, que se presentó como candidato independiente a diputado en la formación socialista en 1993 y fue nombrado delegado del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas, con rango de secretario de Estado. Sin embargo, solo duró en el cargo hasta mayo del año siguiente.

En 2008 el fichaje estrella económico de Mariano Rajoy para ganar las elecciones fue el empresario –ahora uno de los más importantes dirigentes de El Corte Inglés– Manuel Pizarro. Se enfrentó al debate con el socialista Pedro Solbes y ya advirtió de la crisis cuando en el partido del Gobierno la negaban. Sin embargo, tras perder Rajoy las elecciones y con el poco peso que tenía en el partido, decidió abandonarlo en 2010 y volver a los negocios.