El entonces juez Baltasar Garzón camina entre las piezas abatidas durante la cacería a la que asistió en Andújar (Jaén) en febrero de 2009
El entonces juez Baltasar Garzón camina entre las piezas abatidas durante la cacería a la que asistió en Andújar (Jaén) en febrero de 2009 - abc

Baltasar Garzón compartió una cacería con la trama Púnica

El entonces juez fue invitado por el dueño de la finca a una montería en Ciudad Real organizada por los constructores ahora imputados

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El exjuez Baltasar Garzón acudió a una cacería en la finca Los Collados de San Benito (Ciudad Real) organizada por el grupo Dico, una de las principales constructoras implicada en la trama Púnica. La cacería se celebró durante un fin de semana de la temporada 2003 con todos los lujos posibles. El coste completo por cazador rondaba los 5.000 euros e incluia todos los animales que quiera matar, secretario personal, armas, comidas, alojamiento y transporte. Fuentes próximas a Garzón reconocen a ABC que asistió a la cacería, pero precisan que no lo invitó el grupo Dico, con quien «no tiene nada que ver», sino que acudió «invitado por el propietario (de la finca), señor Carlos Porras y pagando su puesto».

El grupo constructor alquiló la finca para todo el fin de semana y corrió con los gastos, pero «el propietario suele reservarse algún puesto para sus compromisos, y uno de esos puestos fue el que ocupó Garzón», asegura a ABC uno de los organizadores.

Otro de los asistentes, concejal del Partido Popular en un importante municipio de la Comunidad de Madrid, recuerda que Garzón estuvo en la primera de las dos jornadas, la del sábado. «Uno de los alcaldes invitados, cuando vio al juez, dijo “a mí que no me lo presenten, que es mejor que éste no me ponga cara”», recuerda el edil. Garzón, según él sin saberlo, compartió montería con los dueños del grupo Dico, Julián Giménez de los Galanes y Francisco Colado, ahora imputados en la trama Púnica, quienes han preferido no hacer declaraciones.

La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción están investigando estas cacerías pagadas por los promotres, ya que a ellas acudían políticos que beneficiaron al grupo Dico, por los que podría existir un delito de cohecho.

De hecho, Francisco Granados, presunto cabecilla de la trama, acudió invitado por Dico a al menos dos cacerías. Otros asistentes habituales eran David Marjaliza, número dos de la trama, y Ramiro Cid Sicluna, dueño del grupo Obras y Vías, principal constructor de Valdemoro y también imputado en el caso Púnica. Entre los políticos que «no se perdían ni una», según varios asistentes, están el exalcalde de Las Rozas Bonifacio de Santiago, y Narciso de Foxá, actual alcalde de Majadahonda, municipio madrileño en el que se están investigando negocios inmobiliarios del grupo Dico.

También eran habituales sus antecesores en el cargo, Guillermo Ortega, que va a ser juzgado por su participación en el caso Gürtel, y Ricardo Romero de Tejada, además del magistrado ya fallecido Roberto García Calvo.

«A todo trapo»

En estas cacerías «a todo trapo» no hay cupo, es decir, no hay un máximo de piezas a abatir por cazador invitado, sino que pueden matar todos los animales que tengan a su alcance. En la que estuvo Garzón dispararon a jabalíes, muflones y ciervos en una finca de 450 hectáreas de monte mediterráneo, poblada con jarales, lentiscos y encinas.

En la misma finca colocaron una gran carpa para servir la comida. «Dentro había unas mesas dignas del Hotel Ritz. El catering era grandioso: camareros de etiqueta, con pajarita, y un marisco extraordinario: cigalas que se salían del plato y los camarones más grandes que he visto en mi vida», declara a ABC uno de los participantes. «No te esperas ese menú en el monte de Ciudad Real, donde parece que pega más comerte unos garbanzos sentado en una piedra, pero en las cacerías de Dico no faltaba de nada», añade.

Garzón reconoce haber «coincido con otras personas en la comida», pero no sabe «quiénes eran» esos constructores que pagaban las cigalas.