Pablo Iglesias pronuncia un discurso en la Asamblea de Podemos
Pablo Iglesias pronuncia un discurso en la Asamblea de Podemos - AFP
Pablo Iglesias

Podemos y la «casta» como excusa para esconder su ubicación en la izquierda radical

Pablo Iglesias pretende presentarse como un candidato libre de ataduras ideológicas para conseguir el voto de los afectados por la crisis

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Los de abajo contra los de arriba. El 99 por ciento contra el 1 por ciento privilegiado. La mayoría, el pueblo, contra la «casta». Pablo Iglesias frente a la «casta» política, que son todos los partidos menos Podemos. Frente a la «casta» económica, las grandes empresas; frente a la «casta» financiera, los bancos; frente a Bruselas, la indignación.

Podemos, el «Partido de la Ira», ha tardado muy poco, apenas nueve meses, en encontrar los votos. Tras su sorprendente resultado en las elecciones europeas de mayo, ya le pisa los talones al PSOE en las encuestas para la presidencia del Gobierno y recorta distancias con el PP.

Pero antes de los votos, Pablo Iglesias encontró el modo de hacerse oír: la televisión. Entre tertulia y tertulia supo colocar su mensaje, que no es otro que la defensa de los parados y afectados por la crisis, o de servicios como la sanidad y la educación, con soluciones utópicas. La culpa de todos los males, repetía el líder de Podemos, la tenía la «casta».

La «patria» de Podemos

Esta estrategia rupturista, según el politólogo Alberto Penadés, deja a los partidos en una clara desventaja retórica. «Podemos es capaz de apelar a sus potenciales votantes con un nombre que de momento encaja, pueblo, incluso patria».

Porque Pablo Iglesias, que se presentó a las europeas con un programa próximo a la Syriza en Grecia y con guiños a los países cercanos a la Venezuela chavista, no quiere que lo identifiquen como un candidato de izquierdas. España, dice, no está para la dialéctica izquierda-derecha, sino en la «contradicción entre una minoría oligárquica y una mayoría de ciudadanos».

Este nuevo lenguaje parece razonable a corto plazo, estima Penadés: «Un partido que se presentara como una nueva alternativa de izquierdas tendría, según parece, un éxito más limitado». «Es difícil que dure —añade el politólogo— porque los electores terminarán por demandar una ubicación clara, pero en este momento es útil para ellos».

Partido transversal

Desde el «que se vayan todos» argentino, Podemos intenta presentarse como un partido transversal. El «pueblo» frente a la «casta». Y, en buena medida, lo está consiguiendo. Penadés explica que Iglesias ha logrado el apoyo de todas las edades (salvo los mayores de 65 años), de todos los niveles educativos y de todos los grupos sociales.

Por clases sociales, el porcentaje de apoyo de los obreros cualificados, las nuevas clases medias y las altas es muy similar. Lo mismo ocurre en la clasificación por nivel de estudios: el apoyo es parecido entre quienes tienen estudios secundarios, de formación profesional y superiores. El porcentaje de potenciales votantes de Podemos entre quienes no tienen estudios, en cambio, es muy bajo (1,4 por ciento). Ocurre todo lo contrario en PP y PSOE, que se hacen fuertes en este tramo.

Ideológicamente, Podemos también es relativamente transversal, según el politólogo Penadés. «Pero entre sus apoyos predomina ampliamente la izquierda sobre el centro izquierda, y el centro izquierda sobre el centro». Los españoles también ubican al partido de Iglesias en las posiciones que están más a la izquierda del tablero político. Más o menos como IU y mucho más que el PSOE, que sí tiene una percepción más centrista por parte del electorado.

Apoyo de la izquierda radical

«Izquierda y derecha son términos convencionales», dice Penadés. «Tienen una función importante, para organizar opciones, economizar información y facilitar, en general, la relación entre representantes y representados. Pero no dejan de ser convenciones, y tiene sentido que algún partido intente deshacerse de ellos cuando no le convenga».

En eso está Podemos. En un programa ubicado en el «sentido común», según dijo Pablo Iglesias en una entrevista concedida a 20 Minutos. En los intereses de la mayoría frente a la «casta». Un nuevo lenguaje que es difícil que imponga a la larga, cree Penadés.

Si Podemos finalmente tiene éxito electoral, será un partido que, «situándose formalmente en el centro-izquierda», será «votado por casi todos los radicales de su ala del espectro» y competirá por los votos del centro. A Pablo Iglesias le cuesta, pero reconoce que su alternativa bebe del clásico esquema partidista: «Todo el mundo sabe que yo soy de izquierdas y que siempre lo he sido».