Barómetro del CIS

¿Por qué Podemos es el primer partido en intención directa de voto y el tercero en estimación?

La proyección del CIS suaviza el ascenso de la formación de Pablo Iglesias, que se queda a 5 puntos del PP y 1,4 del PSOE

¿Por qué Podemos es el primer partido en intención directa de voto y el tercero en estimación?
Jaime G. Mora - jaimegmora - Madrid - Actualizado: Guardado en: España

Podemos es ya la primera fuerza política de España en intención directa de voto, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas correspondiente al mes de octubre. Sin embargo, en estimación de voto, la formación de Pablo Iglesias se queda en tercera posición, cinco puntos por detrás de PP y 1,4 de PSOE. En intención directa de voto, Podemos (17,6) está por delante de PSOE (14,3) y PP (11,7). [Consulta íntegro el barómetro del CIS del mes de octubre]

Esta divergencia se explica por la llamada «cocina», esto es, la conversión del estado de la opinión pública en representación parlamentaria. La intención directa de voto es como una fotografía del sentir actual de los ciudadanos. Esta categoría refleja la respuestas espontáneas, que no se ajustan a lo que ocurriría en las urnas. Bien porque los encuestados no quieren revelar cuál será su voto, porque se autoengañan o porque aún no lo tienen claro.

Como explica el CIS, la intención de voto no proporciona por sí misma «ninguna proyección de hipotéticos resultados electorales». Si un encuestado dice no tener claro a quién votará en las próximas elecciones, pero antes lo hizo por el PP y se ubica en la derecha, es probable que acabe optando finalmente por el PP. La abstención, en la intención directa de voto, asciende al 15,7 por ciento. Un 19,5 es votante indeciso.

La estimación de voto interpreta estas respuestas a medias. El CIS aplica un procedimiento «que conlleva la ponderación de los datos de recuerdo de voto imputado y aplicación de modelos que relacionan la intención de voto con otras variables». Estas variables son la autoubicación ideológica, la simpatía por un determinado partido o las características sociodemoráficas, entre otras. Los ingredientes de esta «cocina» no son uniformes: varían dependiendo de la empresa demoscópica que hace las proyecciones. «La aplicación a los mismos datos de otros modelos podría dar lugar a estimaciones diferentes», explica el CIS.

La actual coyuntura política dificulta calcular proyecciones electorales. Por un lado está el fenómeno Podemos, que apenas tiene ocho meses de vida y solo ha concurrido en unas elecciones, las europeas, que responden a una lógica distinta de las generales. Por eso la variable de recuerdo de voto no ofrece las mayores garantías. Hay gente que asegura que votó por Pablo Iglesias en las elecciones de 2011.

Por el otro lado está el clima de animadversión política. La corrupción y la clase política están desde hace meses entre las principales preocupaciones de los ciudadanos. Además, el trabajo de campo para la encuesta del CIS se realizó entre el 1 y el 13 de octubre, días en los que salió a la luz el escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid. Esta circunstancia sin duda influyó en la intención de voto, en los datos en bruto.

Y, por último, las encuestas no dejan de ser encuestas. Alfonso Guerra recomienda «desconfiar», y «mucho», de ellas. El que fuera mano derecha de Felipe González creó en 1972 un instituto de técnicas electorales de sondeos. Desde entonces no se fía de este tipo de estudios.

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