Pablo Iglesias, ayer, durante el desayuno en el Ritz - Efe
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La admiración de Pablo Iglesias por la Venezuela de Hugo Chávez

El «camarero del 25-S» recrimina al líder de Podemos su relación con un régimen que «está matando a los jóvenes»

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Conscientes de que su relación con la Venezuela chavista es una losa para sus aspiraciones electorales, los dirigentes de Podemos, el partido que sorprendió en las elecciones europeas con 5 eurodiputados y 1,2 millones de votos, tratan de ocultar sus simpatías por la revolución bolivariana. Las «experiencias interesantes» de los gobiernos de Venezuela o Ecuador han desaparecido de su discurso. Ahora los referentes de esta plataforma política son el intervencionismo económico de Francia o el sistema educativo de Finlandia. Pero la herencia chavista no desaparece.

Ayer, durante un desayuno en el lujoso hotel Ritz donde Pablo Iglesias, la cara visible de Podemos, se disponía a seguir cargando contra los «partidos de la casta» y los poderes financieros, un espontáneo le interrumpió para recriminarle a gritos su apoyo a un régimen que «mata a los jóvenes». Era Alberto Casillas, un camarero que se hizo conocido por acoger en su local del Paseo del Prado a un grupo de manifestantes que se enfrentaban a la Policía en septiembre del 2012. «Mi esposa no puede comprar papel higiénico ni comida. ¿Ha asesorado al Gobierno de Venezuela en eso?», le recriminó Casillas a Iglesias.

Un guardia de seguridad desalojó al «camarero del 25-S» y el líder de Podemos respondió con ironía: «No he asesorado para que dejen a nadie en una situación económica difícil ni para que muerdan el cuello a los niños y le saquen la sangre». Después añadió que el incidente es un síntoma «del miedo que tienen los que no se atreven a discutir con prudencia y buenas formas y con argumentos». Pablo Iglesias suele recurrir al «miedo» y al «están nerviosos» cuando le reprochan algo.

3,7 millones de Venezuela

Lo cierto es que las conexiones del joven partido político que lidera este politólogo con el régimen chavista son evidentes. La fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), al frente de la cual se sitúan los dirigentes más destacados de Podemos, ha recibido desde el año 2002 unos 3,7 millones de euros del Gobierno de Hugo Chávez, según ha revelado el diario «El País». En algunos ejercicios, los ingresos procedentes de Venezuela superaron el 80% del total. Pablo Iglesias trabajó en el 2006 y el 2007 para la fundación desde Venezuela. Los trabajos de CEPS han consistido en asesoramiento al expresidente venezolano y otras actividades relacionadas con la implantación de un sistema de seguridad social o clases sobre «globalización», según el diario citado.

Podemos respondió que, como formación, no ha recibido ni un sólo euro de Venezuela u otro gobierno y que todas sus cuentas están publicadas. Pablo Iglesias, por su parte, amenazó denunciar a todos aquellos que le acusaran de cobrar de Venezuela y acabar con la «impunidad mediática». «Eso demuestra el nerviosismo de los defensores mediáticos de la casta», dijo el profesor de la Universidad Complutense.

«Uno de los nuestros»

Antes de dar el salto a la política, Iglesias no tenía ningún reparo en elogiar las experiencias de gobiernos como el de Venezuela para superar la crisis, «recuperar la democracia y poner la política al servicio de la gente». La revolución bolivariana, lo que Chávez bautizó como «socialismo del siglo XXI», pasa por un plan de nacionalizaciones que en Venezuela ha tocado a los sectores petrolero, de telecomunicaciones, cemento, electricidad, alimentos y banca.

En el año 2013 el popular tertuliano pronunció una conferencia en la Universidad del País Vasco. Allí dijo que «países como Ecuador, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina o Uruguay acumulan experiencias que pueden ser muy interesantes para plantear un proyecto político de poder en el sur de Europa». El actual eurodiputado abogaba por seguir a América Latina en políticas públicas «que tienen que ver con la redistribución de la renta, con la política fiscal o con la recuperación de sectores estratégicos». «América Latina es uno de los pocos lugares en los que se ha intentado hacer política de otra manera».

Pablo Iglesias debe su crecimiento, en gran medida, a sus apariciones en televisión. Antes de dar el salto a los canales nacionales, el líder de Podemos se abrió paso en una tertulia emitida en un canal local y con un programa en HispanTV, la cadena de televisión iraní en español. En esta plataforma dijo de Chávez, tras su muerte, que se había convertido en «uno de los principales motores políticos del cambio en América Latina». «Los seres humanos nacen y mueren tarde o temprano, no hay nada de extraordinario en ello, pero los mitos, cuando se encarnan en un pueblo, se hacen inmortales», añadió. El politólogo comparó al expresidente venezolano con Bolívar.

En otra intervención que también está disponible en internet, decía estar «indignado» con comentarios que se habían hecho con el cadáver de Chávez «aún caliente». Tras poner en duda que Manuel Fraga, fallecido un año antes, fuera uno de los «padres de la democracia», afirmaba: «Los demócratas hemos perdido a uno de los nuestros».

Monedero y Errejón

Los impulsores de Podemos están convencidos de que las políticas de inspiración bolivariana son aplicables en España. Así lo han dicho en ensayos, artículos, libros y conferencias. Juan Carlos Monedero, líder en la sombra del partido que pretende capitalizar la indignación por la crisis, es un politólogo que trabajó para el Gobierno de Hugo Chávez. También profesor en la UCM, Monedero sostiene en un libro que la revolución bolivariana ha conseguido devolver «la barbarie del capitalismo al basurero de la historia».

La implicación de Monedero con el régimen chavista es tal que allí le consideran como «el español de la revolución venezolana». Luis Bonilla-Molina, presidente del Centro Internacional Miranda, dependiente del Gobierno de Venezuela, dijo: «Desde hace años está acompañándonos, haciendo suya nuestra causa, involucrándose en el trabajo de formación y en la preservación de la crítica pública revolucionaria como signo distintivo de la revolución bolivariana».

Íñigo Errejón es otro de los ideólogos de Podemos. Responsable de su campaña electoral y tertuliano habitual en algunos programas de televisión, escribió un día después de la muerte de Chávez: «Duele mucho su falta, más después de haberle escuchado, admirado, escrito y tocado. Pero se muere habiéndose sembrado: Chávez ha cambiado ya Venezuela y América Latina, en primer lugar el imaginario de sus pueblos». Y más: «Cuando en las calles de Caracas centenares de miles gritan "Yo soy Chávez" o "Chávez es un pueblo" no están haciendo retórica, están celebrando que ese nombre propio ya es común, designa a un bloque popular que hoy conduce el Estado y abre un nuevo tiempo político más justo y democrático». Errejón, como Iglesias, también ha sido directivo de CEPS. Durante años firmó sus cuentas.