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¿Cómo ha conseguido el Twitter de la Policía alcanzar un millón de seguidores?

Las claves del éxito del cuerpo de seguridad con más seguidores en el mundo pasa por un lenguaje cercano y por arriesgar

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«¿Es un pájaro? ¿Un avión? ¿Un chaval desquiciado por no tener WiFi? ¿Una moto? (con casco) ¡NOOOOO! Son 1 millón de cracks seguros ¡GRACIAS!», escribió el Twitter de la Policía Nacional para festejar que había alcanzado el millón de seguidores. Un tono de comunicación alejado de la rigidez tradicionalmente asociada a las Fuerzas de Seguridad del Estado, y que ha hecho mundialmente célebre al Twitter de nuestra policía.

Inaugurada en 2009, las claves del éxito de esta cuenta según la organización son su sencillez y su lenguaje cercano para conectar con el ciudadano. Desde 2012, la cuenta oficial del Cuerpo Nacional de Policía en Twitter (@policia) ha multiplicado por diez sus seguidores. El pasado mes de febrero se convirtió en el cuerpo de seguridad con más seguidores en el mundo superando al FBI, y a principios de septiembre superó el millón de seguidores.

Así, frente al tono corporativo del FBI, que se limita a publicitar sus operaciones más importantes, la Policía Nacional busca conectar con los usuarios web a través de juegos de palabras y tuits en clave de humor. Un esfuerzo que muchos cuerpos de seguridad de Iberoamérica están tratando de imitar.

Cuantas menos manos haya en el teclado mejor, para que haya coherencia y coordinación

Carlos Fernández Guerra se encuentra detrás del teclado. Un profesional procedente de la comunicación corporativa que aterrizó en la Policía para llevar una campaña sobre el DNI electrónico, y terminó quedándome de forma indefinida. Su labor consiste en liderar un equipo de ocho agentes licenciados en carreras como Periodismo, Derecho, Psicología o Sociología, preparados para hacer distintas tareas. Y, como Carlos Fernández confesó el pasado mes de julio a ABC, la mejor forma de dar coherencia a la cuenta es que «cuantas menos manos haya en el teclado mejor, para que haya más coordinación».

El proceso para modernizar la cuenta iniciado por Carlos Fernández fue evolucionando poco a poco. «Al principio solo tuiteábamos noticias de un modo muy rudimentario, pero cuando la cuenta superó los 3.000 seguidores me percaté de que muchos de nuestros usuarios no eran periodistas, como yo pensaba, por lo que era necesario cambiar el enfoque». Así fue como la cuenta fue adquiriendo su peculiar estilo actual.

Una forma de colaboración ciudadana

Pero no todo se reduce a la labor comunicativa, la información aportada por los ciudadanos ha permitido detenciones por narcotráfico, localización de testigos clave y víctimas de delitos graves, arresto de fugitivos, detección de vídeos sexuales, amenazas o fraude.

Además, su millón de seguidores ha servido a la Policía para difundir distintas campañas estatales como la lucha contra el acoso escolar, la violencia de género, el tráfico de drogas, la seguridad en el ocio joven, el turismo sin riesgos y la explotación sexual.