El repliegue de Artur Mas
Artur Mas, presidente de la Generalitat - reuters

El repliegue de Artur Mas

Acuciado por las malas perspectivas electorales y la asfixia financiera, el presidente de la Generalitat rebaja sus aspiraciones soberanistas

s.e.
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La realidad ha frenado a Artur Mas. La posición del Gobierno, que esgrime la Constitución ante los impulsos independentistas del presidente catalán y la asfixia financiera de una comunidad que sigue sin recortar gastos en embajadas o en propaganda nacionalista, unido a la presión de CiU o el rechazo de Europa, han provocado e,l repliegue de Mas. Los discursos del presidente de la Generalitat se parecen poco a los que pronunciaba en periodo electoral:

«Vuestro grito es el mío, vuestra voz es la mía y vuestros anhelos son los míos. No hay batalla más urgente ni reto más importante que la soberanía fiscal de nuestro país y más en estos momentos». Así bendijo Mas la manifestación del 11 de septiembre, acontecimiento al que se subió para intentar parapetarse al frente de la Generalitat.

«Las constituciones se adaptan o no, pero no someten la voluntad de los pueblos». Rajoy había ofrecido diálogo a Mas, pero rechazó el pacto fiscal al ser incompatible con la Constitución. El presidente catalán se marchó de Madrid sin hacer declaraciones. Solo habló a su regreso a Barcelona y aceleró el proceso de ruptura. Unos días después, el 25 de septiembre, Mas afirma que ha llegado la hora de que Cataluña ejerza su derecho de autodeterminación y anuncia elecciones anticipadas.

«Todas las naciones de Europa tienen instrumentos de Estado que las defiende, nosotros no la tenemos, el Estado español no lo es para nosotros pese a nuestros esfuerzos de 30 años. Si el Estado español no es nuestro aliado, necesitamos estructuras de Estado propias que nos ayuden a convertir Cataluña es líder europea». La construcción del Estado propio y la celebración de un referéndum fueron dos de los ejes del programa electoral de CiU. A Mas no le fue como esperaba.

«Cataluña estará a la deriva, y cuando estás a la deriva lo más probable es que acabes contra las rocas. Nadie puede arrebatarnos la fe en Cataluña». Artur Mas. Finales de 2012 en su discurso de investidura. El discurso radical expresado durante el periodo electoral le sirvió al presidente catalán para quedarse en 50 escaños, muy lejos de los 62 que consiguió en los anteriores comicios.

«No nos engañemos. No es lo mismo hacer un referéndum autorizado por el Estado que hacer una consulta impulsada por las autoridades catalanas, donde los ciudadanos expresarán su opinión pero no tendrá vinculación jurídica. Esto tendrá un valor muy grande, pero no el valor de un referéndum vinculante». enero de 2013. Comienzo de la marcha atrás. Hasta estas declaraciones, efectuadas en una entrevista en Catalunya Radio, Mas sostenía que la votación debía hacerse bajo cualquier marco legal.

«El 2014 es una opción, pero en el mismo acuerdo se dice que la idea es hacerlo ese año excepto que lleguemos a la conclusión de hacerlo en 2014 es peor que mejor». Otra derivada de la marcha atrás de Mas: la consulta puede retrasarse a una fecha más apropiada.

«Haremos más acción exterior que nunca, por la situación económica y el proceso político iniciado en Cataluña; en un momento como el actual pensar que esto de ir fuera es un capricho es ser de dos siglos atrás». Fue la reacción del Gobierno de Mas tras conocer el anteproyecto de ley de Acción Exterior del Gobierno, a finales de enero. Esa «intensificación» de la acción exterior catalana provocó el plante del ministro de Defensa de Francia a Mas.

«No nos vale que sea por poco más del 50%. Tendríamos a un país dividido en dos bloques». Nueva marcha atrás de Mas, que pedía en abril una mayoría sólida para seguir adelante con su proyecto secesionista: «El mensaje es claro. Este proceso no es de una parte de Cataluña; es de toda».

«Menos ruido y más discreción». En el juego de malabarismos de Mas, el presidente catalán afirma que el «rumbo» hacia la consulta de autodeterminación y el derecho a decidir del pueblo catalán se mantiene y «sigue exactamente igual a como se programó».

«Somos un gran equipo, y no podemos aspirar a nada grande si no somos grandes. Cuanto más grandes y más se trabaje en común para fijar objetivos, mejor». Estas palabras son del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Las pronunció en la primera aparición pública junto a Mas desués de la reunión secreta que mantuvieron en Moncloa. El presidente catalán se limitó a hacer un discurso de contenido económico.

«España es un país grande, pero tiene un 27% de paro. Austria es un país pequeño y tiene un 4%. Quizá el tamaño te da más poder, pero no hace que la gente viva mejor». Mas respondía así a unas declaraciones de Rajoy, quien advirtió de que «para estar en Europa se necesita ser grande». Una de las últimas salidas de tono de Mas, antes de replegarse a la realidad.

«Las grandes decisiones que afectan a muchas generaciones requieren de una responsabilidad colectiva. Hay que ganar estos procesos por amplias mayorías». En la presentación del Plan de Gobierno 2013-2016, Mas avanzó que agotará la legislatura, en 2016, se celebre o no la consulta soberanista, prevista inicialmente para 2014.